James Moody, un exponente de la flauta del jazz

jamesmoodyEn la película “Medianoche en el jardín del bien y del mal”, que fue estrenada en 1997 y tuvo como director y productor a Clint Eastwood, Mr. Glover llama la atención de los espectadores al pasear por las calles un perro invisible.

Lo que muchos desconocen es que ese no era un actor cualquiera, sino que en realidad era James Moody, uno de los grandes talentos que tuvo el jazz y que compartió escenario con el trompetista Dizzy Gillespie.

Nacido en la ciudad de Savannah (Georgia – Estados Unidos) el 26 de marzo de 1925, Moody deslumbró con su talento a los 16 años, cuando arrancó a tocar el saxofón alto primero y el tenor después.

Tuvo también curiosidad por tocar otros instrumentos de viento y fue así como llegó a tocar la flauta traversa. Pero no fue un paso furtivo. Por el contrario, se convirtió en uno de los pocos exponentes de este instrumento en el jazz.

Su carrera tomó impulso cuando formó parte de la big band que organizaba Gillespie. Corría el año 1946, cuando a Dizzy se le ocurrió la maravillosa idea de montar una numerosa orquesta para tocar bebop.

La primera grabación como líder de banda llegó dos años después cuando registró “James Moody and His Modernists” para el sello Blue Note, junto a artistas de la talla de Art Blakey y de Chano Pozo.

A fines de la década del ’40 viaja al Viejo Continente donde realizó varios grabaciones que sobresalieron. Por caso, la versión de “I’m in the Mood for Love” sirvió para que se extendiera su audiencia.

Tanto Francia como Suecia fueron países donde quedaron registrados varios de sus materiales más interesantes, como “James Moody and his Swedish Crowns”, “Moody’s Blues” junto a The Swedish Allstars y “New Sounds from France with James Moody”.

En el año 1952 vuelve a Estados Unidos y realiza varias grabaciones para sellos como Cadet, Chess, Emercy y Prestige durante la década del ’50. Durante ese período estuvo al mando de su propio sexteto que incluía al cantante Eddie Jefferson.

Diez años después, volvía a la orquesta de Gillespie, con la que permaneció hasta 1968. La década del ’70 fue rara. A partir de 1973 se retiró repentinamente de la escena del jazz para dedicarse a trabajar en bandas que animaban los shows de Las Vegas.

En 1980 hizo su regreso triunfal al género sincopado y permaneció allí durante las próximas tres décadas hasta que abandonó este mundo el 9 de diciembre de 2010. Dejó tras de sí más de 60 discos en los que demostró que un instrumento como la flauta traversa puede brindarle mucho al jazz.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

1 comentario

  1. encarnacastillo

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