01La mejor manera de explicarle a una persona qué es el scat, es hacerle escuchar la versión de “Take the ‘A’ Train” (aquella canción que creó Billy Stayhorn para Duke Ellington) en la voz de Ella Fitzgerald.

No porque la cantante nacida en Newport News (Estados Unidos) en 1917 haya sido la creadora de esa técnica vocal y mucho menos porque es una característica elemental del jazz, sino más bien porque ella fue un excelente exponente.

Fiztgerald comenzó a sumar el scat en su repertorio luego de familiarizarse con la creciente escena del bebop. Las largas noches que pasaba escuchando a Dizzy Gillespie y compañía, le ayudó a madurar esa modalidad de canto.

Así, su voz se convirtió en un instrumento de viento más en la orquesta y la introdujo de lleno en la escena del jazz. Por aquel entonces, la crítica no estaba del todo convencida de que la cantante formara parte del grupo de cantantes del género sincopado.

Por el contrario, muchos la incluían dentro del conjunto de músicos pop. Ayudaba mucho, a la vista de estos críticos, su paso por “The Ink Spots”, la agrupación que se movía entre el rhythm & blues y el rock and roll.

Eso pese a que a esa altura (comienzos de los años 40) la cantante hubiese formado parte de la orquesta de Chik Webb y que incluso se hiciera cargo de la banda una vez que el baterista falleciera en 1939.

Lo determinante, en todo caso, fue la mano de Norman Granz. El productor la incluyó en su famoso “Jazz at the Philarmonic” (JATP) a mediados de la década del ’40, lo que catapultó a Fiztgerald a ser conocida como “The First Lady of Song”.

En aquellos años, la cantante realizó grabaciones donde ponía todos sus elementos vocales en escena. El scat reinó en los registros y, de manera meteórica, se metió en el corazón de los amantes del jazz norteamericanos.

Las mejores canciones de la carrera de Ella pueden encontrarse en ese período. “Lady Be Good”, “How High the Moon” y “Flying Home” fueron algunos de los éxitos comerciales que inmortalizó en aquellos años.

Otro de los pasos que la consolidaron como cantante de jazz fue la grabación de los famosos songbooks, aquellas clásicas melodías que formaban parte del cancionero del género por excelencia.

Así, Fiztgerald puso su voz al servicio del sello Verve (propiedad de Granz) y de los standards de grandes músicos como George e Ira Gershwins, Cole Porter, Duke Ellington, Jerome Kern y Johnny Mercer, entre otros.

Los registros de jazz continuaron en el otro proyecto discográfico de Norman: Pablo Records. Las colaboraciones de Ella fueron con nombres sobresalientes como Count Basie, Oscar Peterson y Joe Pass.

A mediados de los 80 la voz de la cantante comenzó a silenciarse. Los graves problemas de salud la fueron apartando de a poco de los escenarios y estudios de grabación, hasta que finalmente falleció en 1996. El 15 de junio pasado se cumplieron 20 años sin scat.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com