El Teatro Coliseo fue el escenario elegido por Jorge Navarro, Gustavo Bergalli, Luis Salinas, Rubén Rada, Alex Acuña y Francisco Fattorusso para montar la versión moderna de Reunión Cumbre.

Puede que el nombre haya sonado pretencioso en algunos oídos, si se tiene en cuenta que así se llamó el disco que grabaron juntos en 1974 dos grandes: Astor Piazzolla y Gerry Mulligan.

No obstante, nadie puede quitarles mérito a estos grandes músicos que brindaron un espectáculo de lujo donde no faltó absolutamente nada.

Los amantes del jazz se fueron complacidos con las propuestas realizadas por Navarro y Bergalli. Sobre todo, por la excelente versión de Cantaloupe Island, donde la trompeta sobresalió con la magnificencia que nos tiene acostumbrados.

Quienes fueron a escuchar a Rada, se llevaron una versión no tan dicharachera, pero que se mostró sólida detrás de las congas y con la voz en Me pá y Botija de mi país. Incluso, se dio el gusto de cantar Anclao en París en dúo con Salinas.

Pero no fue el único tango que sonó. También hubo lugar para una versión de El día que me quieras que no tuvo desperdicio, donde se lucieron Gustavo y Luis.

Si se habla de Salinas, no se puede dejar de lado la brillante versión del tema Ahí va y Contigo a la distancia. No es para menos. Contar con músicos de la talla de Alex Acuña y Francisco Fattorusso como acompañantes, sin dudas ayuda a que las cosas salgan muy bien. Sus solos, además, fueron magnánimos.

En resumen, una combinación de músicos que nunca habían tocado juntos, pero que se conocían, que compartían amistad y que, por sobre todas las cosas, se admiraban. Respeto y talento. Una mezcla que se contempló en el escenario.

Mención aparte merece hablar de Salinas. No de Luis, sino de Juan, su hijo. ¿Quién no soñó con debutar en una cancha de fútbol con Messi, Ronaldo y Neymar como compañeros?. Bueno, eso fue lo que hizo Juan. Tocó con los mejores, y cerró el espectáculo.

Esperemos, los más jóvenes, una nueva versión de Reunión Cumbre en unos años. Y ya sabremos que uno de los integrantes puede ser, sin dudas, el pequeño Juan.

Gonzalo Chicote.