Una idea, un sueño, una realidad

Una idea puede ser el motor de algo maravilloso. Un pensamiento -fugaz, impalpable, irreal- que si se moviliza, puede convertirse en algo muy grande. Esto nació como un sueño: juntar a los músicos de jazz de la escena local. ¿Ambicioso? Totalmente. ¿Imposible? Depende. Nada es imposible si uno hace los esfuerzos necesarios para que los deseos se cumplan. Hay que trabajar para que las cosas sucedan, sino se queda todo en la nada. Un pensamiento, un recuerdo, un sueño. Lo importante, por sobre todo, es saber rodearse de las personas que pueden ayudar a que ese sueño se concrete. La idea de emular la mítica imagen “A Great Day In Harlem” podía ser, a primera vista, simple. La receta -acotada, fácil, resumida- tiene tres elementos: una convocatoria por redes sociales (esa increíble herramienta que sirve para comunicarse con miles de personas con apenas unos clics), una cámara y fijar lugar, fecha y horario. Y ya está. ¿Está? No. Porque es mucho más que eso. Es mucho más complejo. Como dije, esto empezó con un sueño. Y, para hacerlo realidad, necesitaba mucho. Lo primero era una plataforma. Un lugar donde la foto tuviera sentido. Ver una imagen con cientos de personas en una pantalla de PC, notebook, laptop o tablet es lo más común en estos días. Todo pasa por estos dispositivos en la actualidad. Este portal era el indicado para hacerlo, pero… algo no cerraba. Quería algo más. Algo que se pudiera colgar en las paredes, que la gente pudiera tener en sus casas o que se exhibiera en los clubes de jazz. Pasaron muchos años, y esa idea continuaba en mi cabeza. Hasta que un día apareció BA Jazz Magazine. Una revista en papel en un mundo digital. ¿Anacrónico? Puede ser. ¿Romántico? Seguro. Esta revista no fue un competidor más en el pequeño y acotado mundo de la difusión de jazz, sino que fue un proyecto que unió a gran parte de los que, como Animales del Jazz, intentamos dar a conocer la movida sincopada de la Argentina. No dividió, unió. Y, de pronto, ese viejo sueño volvió con fuerza. Ahora había un lugar donde esa imagen pudiera encontrar el lugar que yo deseaba: un poster. La idea de hacer una lámina con la imagen había sido bien recibida por María Cueto, directora de BA Jazz Magazine. De a poco las cosas fueron tomando un color distinto. El pensamiento dejaba de ser fugaz. Tenía presencia, empezaba a germinar. Nació un brote más cuando Laura Tenembaun se ofreció a hacer la captura. El sueño dejaba de ser impalpable. Ya se podía tocar. Algo que tenía un lugar (la revista) y una encargada de hacer la toma de manera profesional. Sin darme cuenta siquiera, había formado un grupo. Un equipo con el que podía pensar en grande, que me llevaría a cumplir mi sueño. Intentar llevar adelante solo tamaña empresa hubiese sido una locura. Un camino irremediable al fracaso. En equipo todo fue más fácil. Aunque, claro, faltaba mucho todavía. Entre todos definimos día, hora, lugar. Había muchas certezas, pero también comenzaron a surgir nuevos interrogantes; sobre todo, cómo íbamos a hacer para juntar a los músicos. Las redes sociales fueron un punto de partida, aunque no fueron suficiente. El ambicioso proyecto de hacer una foto había empezado a convertirse en algo más: juntar generaciones de músicos de jazz. La convocatoria lanzada por Facebook tuvo una buena repercusión, pero con el correr de los días nos dimos cuenta que no todos estaban enterados. ¿Cómo llegar, entonces, a los que no tuvieran contacto con las redes sociales? Claudio Parisi fue fundamental en este aspecto. El locutor y miembro estable de la revista se encargó personalmente de convocar por diversos medios a los músicos de todas las generaciones. Su trabajo, en ese aspecto, fue clave. Hubo reuniones, interminables conversaciones de chat y un objetivo común que nos unió con fuerza. Más de 120 músicos de jazz estuvieron presentes en las escaleras de la Facultad de Derecho el sábado 19 de noviembre a las 16 horas. María Cueto, Julián Marcel, Marcelo Bettoni, Claudio Parisi y quien escribe, coordinamos cada detalle. Nada había quedado al azar. Laura y su equipo de fotógrafos formado por Silvina Muszczynski, Fabián Lio, José Brusco y Pablo Astudillo se encargaron de hacer algo más que una foto. Registraron un día histórico. Un sueño que se hizo realidad.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

3 Comentarios

  1. VAMOOOOOOOOOOSSSSSS!!!!

  2. Grande Gonzalo!

  3. Vamos con todo el Jazz de Bs As. De los mejores del mundo. Ojalá se pueda llegar a unir todo el país.

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