El próximo miércoles 27 de abril, el Teatro Gran Rex (Ciudad de Buenos Aires) invita a retroceder en el tiempo unas ocho décadas para instalarse en una época en la que la música que reinaba en los Estados Unidos era el swing.

A partir de las 21 horas, “The Legendary Count Basie Orchestra”, dirigida por Scotty Barnhart, presentará los clásicos creados por el pianista norteamericano William “Count” Basie que hicieron bailar a miles de personas.

La agrupación -que cobijó a grandes músicos del género como Walter Page, Jo Jones o Lester Young– supo hacerse rápidamente un lugar de privilegio en la competitiva Kansas City de mediados de los años 30.

Pronto John Hammond dijo en la revista Down Beat que se trataba de “la mejor banda del país”. Eso le abrió la puerta para otros destinos como Chicago. En apenas dos años, la banda ya triunfaba en Nueva York.

Su particular forma de sonar hizo que muchas de las grandes voces del jazz decidieran elegirla. Frank Sinatra, Ella Fitzgerald y Tonny Bennet son algunos de los nombres que se pueden mencionar.

La muerte de Basie en 1984 no impidió que la agrupación siguiera su camino. Thad Jones, Frank Foster, Grover Mitchell, Bill Hughes, Dennis Mackrel y, en la actualidad, Barnhart hicieron que el espíritu se mantenga vivo.

Hoy en día, varios de los músicos elegidos por Count continúan en la orquesta, como la vocalista Carmen Bradford, el trombonista Clarence Banks, el trompetista Mike Williams y el saxofonista Doug Miller.

Completan el electo estable Bobby Floyd (piano), Will Matthews (guitarra), Trevor Ware (bajo), Ray Nelson II (batería), Marshall McDonald (saxo alto y flauta), Cleave Guyton (saxo alto y flauta), Doug Lawrence (saxo tenor), Jay Branford (saxo barítono), Endre Rice (trompeta), Bruce Harris (trompeta), Kris Johnson (trompeta), Dave Keim (trombón), Alvin Walker (trombón) y Mark Williams (trombón).

A lo largo de sus 80 años de vida recibió 18 premios Grammy, fue galardonada por las más prestigiosas revistas especializadas y tocó en los festivales más importantes del mundo, sin olvidar el honor de tocar para reyes y presidentes.

Es una oportunidad ideal para que aquellos que se criaron en aquellos años puedan regresar a una época dorada. Y, al mismo tiempo, es perfecto para que los que no vivieron el éxito del swing puedan viajar al pasado.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com