Un candidato a presidente con una trompeta bajo el brazo

El primer hombre con ascendencia africana que llegó a la presidencia de los Estados Unidos fue Barack Obama.

Parecía imposible que una persona de color pudiera alcanzar el más alto rango en un país donde la segregación racial fue una característica que reinaba sólo unas décadas antes.

Pero ese deseo fue también el de otros. Incluso se inició mucho tiempo antes con un candidato un tanto particular.

Ocurre que en 1963, Dizzy Gillespie -uno de los mejores trompetistas de jazz de la historia y el creador del bebop– lanzó su campaña en medio del descreimiento popular.

La intención de Gillespie era ser uno de los candidatos por el partido demócrata, y competía con quien fue finalmente el presidente del país norteamericano: Lyndon Johnson.

Si bien la campaña tenía un componente humorístico -como la idea de enviar a un astronauta negro al espacio (Diz afirmaba que “tenía intención de ir a la luna”)-, sus propuestas no eran del todo descabelladas.

Uno de sus estandartes era lograr mayores y mejores derechos civiles, haciendo hincapié en la necesidad de erradicar el racismo del mundo de la música y de otros ámbitos.

También proponía implementar una lotería nacional que eliminara o redujera el impuesto sobre la renta, la igualdad de oportunidad laboral y el reconocimiento diplomático de China.

“Un hombre, un vota, ese es mi lema”, remarcaba públicamente. Y, al mismo tiempo, tenía intención de cambiar el nombre de la Casa Blanca por el de Casa del Blues.

Incluso, Jon Hendricks creó la canción de campaña en base a Salt Peanuts uno de los temas de Gillespie.

Las intenciones presidenciales del trompetista incluía también un gabinete de lo más desopilante: Max Roach como ministro de Defensa, Charles Mingus en el Ministerio de la Paz, Louis Armstrong en Agricultura y Duke Ellington sería el ministro de Estado.

Pero la lista no terminaba ahí. Ella Fitzgerald sería la mandamás en Salud, Educación y Bienestar y Peggy Lee en Trabajo.

Por último, para la CIA, proponía a Miles Davis y como jefe de la Biblioteca del Congreso quería a Ray Charles.

Jean Gleason, quien fuera su jefa de campaña, afirmó que no creía que llegara a ser proclamado candidato oficial, pero estaba convencida de que Dizzy era muy inteligente y que conocía muy bien los problemas del mundo.

Lo cierto es que finalmente no alcanzó la popularidad para lograr ser el representante demócrata. Y aunque quiso intentarlo nuevamente en 1972, decidió revocar su deseo tras escuchar a su asesor espiritual.

Gonzalo Chicote.
animalesdeljazz@hotmail.com

1 comentario

  1. ZJHONNY CARMELO VALENCIA VALENCIA

    FUE EL INICIO DE UN GRAN IDEAL….BARAK PUDO DESPUES.CRISTALIZARLO ESE GRAN IDEAL

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *