The Köln Concert: la improvisación en estado puro cumple 40 años

The Koln Concert Keith JarrettEstaban sólo él y el piano. No había nada más en el escenario del Cologne Opera House. Y en el recinto, el público esperaba expectante el inicio del concierto aquel 24 de enero de 1975 en la ciudad de Köln (Alemania).

Comenzó a teclear y no se detuvo. Poco más de una hora frente al instrumento tocando, lanzando alaridos y gemidos. Disfrutando de lo que se iba produciendo. La magia de la improvisación surgía con destreza y facilidad.

Atrás había quedado la discusión con los organizadores, que le habían dejado en el escenario un piano Bösendorfer pequeño y cansado. Habían acordado un Bösendorfer 290 Imperial, pero cuando se dieron cuenta del error era demasiado tarde.

También dejó en el pasado el cansancio que acumulaba de la gira que realizaba en Europa, que incluían fechas seguidas en ciudades remotas, con viajes largos en el medio y pocas horas de sueño.

Hace exactamente cuarenta años, aquel joven de 29 años dejaba en silencio al público, cautivado por lo que escuchaba. Y con aquella sensación de vivir un momento irrepetible. Todo lo que sonaba, salía de la nada misma. Ni una partitura, ni un atisbo de lo que se iba a tocar.

Los aplausos llegaron recién unos veinticinco minutos después de que Keith Jarrett se sentó frente al piano. Lo que se vivió en el medio quedó registrado por el sello ECM y hoy se puede oír en el disco “The Köln Concert” en la primera parte.

Luego llegarían otras tres más: Part II a, Part II b y Part II c. En realidad, se trató de un concierto de tres partes, pero las limitaciones de los LP hicieron que el segundo fragmento debiera ser separado en dos.

De cualquier modo, es sólo una anécdota sin importancia. Así como también lo es que haya vendido millones de ejemplares en todo el planeta tierra (¿o acaso la grandeza de una obra se mide por su éxito comercial?).

Los detalles que verdaderamente hay que tener en cuenta se encuentran grabados. La música, la melodía, los sonidos, los golpes al piano, las caricias al teclado. Como un mar, lo que se escucha es por momentos calmado y por otros una verdadera tempestad.

Por momentos, atado al jazz. Otro tanto sonaba como clásica. Con muchos recursos y silencios. Muchos -obstinados ellos en encasillar las cosas- los incluyeron en la movida del “jazz fusión”. Lo cierto es que fue música, y de la mejor.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

1 Comentario

  1. Siempre me acompañó..en momentos buenos…en momentos malos….sólo o acompañado…
    Una verdadera masterpiece….para mí, es muy notoria la diferencia entre la parte I y las demás..pero se disfruta de punta a punta…
    Alguna vez escuché que Jarret es más cabrón que JK Simmons en Whiplash…pero así debe ser….
    Siempre pienso que pasarán los años y lo seguiré escuchando y enconbtrando otros matices….es más, si supiera que faltan 25 minutos para morirme…no se que haría..pero en mis oidos haría sonar la Parte I del concierto de Colonia de Jarret

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