Etiqueta: Willie “The Lion” Smith

Un gran día en Harlem

vieja cámaraLas fotografías. 

Todo lo muestran, detienen, inmortalizan. Pero ese (por lo general rectángulo) pedazo de papel sólo genera una historia detrás cuando son sus autores los que cuentan algo que no se ve.

La historia que se esconde detrás es a veces tergiversada. Otras tantas dicen mucho más de lo que callan. Aunque siempre callan. Y esconden felicidad, alegría, angustia, guerra, paz, montañas, playas, parques, lugares, amores, rencores, ciudades, etcéteras y más. Como los grandes días.

Un 12 de agosto de 1958 faltaron las imágenes que mostraran el rostro de sorpresa que debe haber puesto Art Kane, un joven fotógrafo que trabajaba de manera independiente para la revista Esquire.

Es que le habían encomendado la tarea de capturar a músicos de jazz para un informe que realizaría la publicación. Así que comenzó a llamar a un puñado de los más conocidos de la época.

Sin embargo, como temía que no todos asistieran, siguió comunicándose con más y más personalidades. Y, lo que nunca hubiese imaginado, se cumplió: 58 de los representantes del género estaban ahí.

Probablemente los que conocen esta historia se apurarán a corregirme. Pero no, dije bien. Fueron 58 los músicos de jazz que estaban presentes allí a las 10 de la mañana cuando se disparó el interruptor.

Porque a la lista de los 57 que fueron tapa de Esquire hay que sumarle a Willie “The Lion” Smith que se quedó sentado en la escalinata de la casa del 17 Este de la calle 126 (entre la Quinta Avenida y Madison, del Harlem) en el momento que los inmortalizó.

En la fotografía aparecen Red Allen, Buster Bailey, Count Basie, Emmett Berry, Art Blakey, Lawrence Brown, Scoville Browne, Buck Clayton, Bill Crump, Vic Dickenson, Roy Eldridge, Art Farmer, Bud Freeman, Dizzy Gillespie, Tyree Glenn, Sonny Greer, Johnny Griffin, Gigi Gryce, Coleman Hawkins, Gene Krupa, J.C. Heard, Jay C. Higginbotham, Milt Hinton, Chubby Jackson, Hilton Jefferson, Osie Johnson, Hank Jones, Jo Jones, Jimmy Jones, Taft Jordan, Max Kaminsky, Eddie Locke, Charles Mingus, Miff Mole, Thelonious Monk, Gerry Mulligan, Oscar Pettiford, Rudy Powell, Luckey Roberts, Jimmy Rushing, Pee Wee Russell, Sahib Shihab, Zutty Singleton, Stuff Smith, Rex Stewart, Maxine Sullivan, Joe Thomas, Wilbur Ware, Dickie Wells, George Wettling, Ernie Wilkins, Mary Lou Williams y Lester Young.

A great day in Harlem

A ellos hay que añadir a Horace Silver, Sonny Rollins, Benny Golson y Marian McPartland, que son los únicos músicos que aún están con vida.

La captura fue publicada por la revista finalmente en enero de 1959. Pero la historia no queda allí. En 1994 fue Jean Bach quien decidió mostrarle al mundo la historia detrás de la imagen.

A través de una película llamado “A Great Day in Harlem”, el productor de radio de Nueva York contó todos los detalles que no se pudieron ver en la mítica fotografía y le valió una nominación como mejor largometraje documental.

Incluso, quienes vieron la película “La Terminal”, en la que Viktor Navorski (Tom Hanks) pasó parte de su vida viviendo en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York, recordarán que el motor del viaje del protagonista desde su Krakozhia natal fue que un músico de jazz firmara esa fotografía.

Fue justamente Benny Golson quien finalmente cumplió con el sueño que había iniciado el padre de Viktor, la de contar con el autógrafo de todos los grandes del género que figuraban allí. En ese gran día.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

El rey de la selva del stride

the lionUn poco antes de que el jazz terminara de tomar forma, uno de los estilos musicales que lo tiñó de ritmo sincopado estaba en la cresta de la ola.

En efecto, el ragtime era lo que sonaba a finales del siglo XIX y principios del XX. Incluso hoy en día esas canciones siguen siendo escuchadas, aunque no muchos sepan realmente que lo que están oyendo no es otra cosa que algún tema del género.

Un ejemplo de ello es el tema “The Entertainer” de Scott Joplin, que forma parte del repertorio musical de rigntons, películas, series o publicidades de radio o televisión.

Justamente, el fallecimiento de Joplin en 1917 hizo que el ragtime comenzara a formar parte de la historia. Aunque, como sucede muchas veces, lejos de desaparecer comenzó un proceso de mutación a partir de los años siguientes que terminó dando a luz a un nuevo género: el Harlem stride.

Se trató de una forma nueva de tocar el piano en la Willie “The Lion” Smith -junto a James P. Johnson y Thomas “Fats” Waller– sobresalió.

Joachim Berendt define al stride como “una constante y balanceada alternación de una nota en el bajo (en los tiempos nones) y un acorde (en los tiempos pares)” en su libro “El jazz – De Nueva Orleans al Jazz Rock”.

Fue en los años 20 cuando The Lion entró en escena con un virtuosismo que iluminó a jóvenes que terminaron siendo grandes maestros del piano, como George Gershwin o Artie Shaw. Pero fue a Duke Ellington a quien realmente marcó a fuego.

Extrañamente, su leyenda comenzó a nacer en 1935 cuando el stride estaba desapareciendo de escena. Aún son recordados canciones de Smith como “Echoes of Spring” o “Passionette”.

Ocurre que, pese a que inició con la música de niño (tenía 6 años cuando comenzó a darle a las teclas de marfil) y que para la segunda década del siglo XX ya era uno de los pianistas más reconocidos, sus primeras grabaciones se realizaron a mediados de los treinta.

Con anterioridad, participó en la Primera Guerra Mundial, donde recibió el apodo que lo acompañó durante toda su carrera.

Muchos fueron los que disfrutaban con sus solos y que rondaban las noches para poder encontrarse con el maestro a la salida de algún bar. El mismísimo Ellington aseguró que se emocionó mucho la noche en la que se lo encontró.

Además del éxito que tuvo como músico freelance, puede mencionarse otros músicos con los que compartió escenario, como Mamie Smith, Clarence Williams y Sidney Bechet.

Tras casi 60 años de carrera, que incluyeron giras por Norteamérica y Europa, Smith murió a los 79 el 18 de abril de 1973. Fue la ciudad de Nueva York la que lo despidió. El mismo lugar que supo cobijarlo gran parte de su vida.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com