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Baile con mucho swing, en la última jornada del Festival Buenos Aires Jazz.16

La Glorieta de Barrancas de Belgrano está acostumbrada al baile y a la música. Desde hace tiempo recibe a quienes disfrutan del tango y acuden, religiosamente, cada lunes a las 20.30 horas para milonguear. Sin embargo, esta vez la matiné se vistió de jazz y los bailarines se movieron al ritmo del swing que impuso Marina Quiroga y sus Héroes del Swing.
Las clases de baile fueron una de las novedades que incluyó el “Festival Internacional Buenos Aires Jazz.16” y estuvieron presentes en otras sedes: en el Resurgimiento (con Biggeri Bros Swing Dance), en el Carlos Gardel (con Swing Out Studio) y en el Julián Centeno (con Swing City).
Al respecto, el director artístico del evento, Adrián Iaies, aseguró a Animales del Jazz que la idea era seguir sumando y por eso fue que incorporaron las clases de baile en esta edición. “Así como el Festival tiene una jam, tiene conciertos, un ciclo de cine, clases y un montón de actividades que son aledañas al género, el baile está como la más pura esencia del inicio del jazz”, señaló. Y añadió: “Las orquestas tocaban para que la gente escuche y baile. La gente bailaba con Duke Ellington, Count Basie, Artie Shaw, Benny Goodman, Glenn Miller; están en el más puro espíritu del asunto”.
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Roy Eldridge: un puente entre Armstrong y Gillespie

Ilustración Viktoria Martín

Ilustración Viktoria Martín

A la pregunta sobre qué grandes trompetistas tuvo el jazz, suele seguir como respuesta al menos dos nombres que son repetidos por la mayoría de los conocedores: Louis Armstrong y Dizzy Gillespie.

El primero fue uno de los grandes que promovió el género, con interpretaciones que marcaron un hito en la historia de la música, como When The Saints Go Marching In, What A Wonderfull Worl o Hello Dolly.

El otro, será recordado por su talento musical, su carisma en el escenario y por ser uno de los máximos expositores del bebop.

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Podría decirse, también, que ambos representaron el clásico (Armstrong) y el moderno (Gillespie) del jazz.

No obstante, en el medio de estos dos estilos, y como un puente musical entre ellos, existió un trompetista que estaba destinado a no pasar desapercibido. Su nombre: Roy Eldridge. Y su característica: ser quién propuso un cambio a la hora de tocar la trompeta.

roy eldridge

Alejándose de Armstrong, el referente que todos querían igualar, supo dar el puntapié inicial para que la próxima generación -justamente la de Dizzy- comenzara con ese “algo distinto” que desembocó en el bebop.

Este músico nacido el 30 de enero de 1911 en Dallas (Texas – EE.UU.) comenzó de muy pequeño a aprender a tocar la batería. Nada mal para un niño de ¡7 años!.

Luego, se inclinó por la trompeta, que comenzó a hacer sonar de oído. Fue su hermano mayor Joseph quien los ayudó a progresar con el bronce.

louis armstrong

Pese a que para 1920 el dominio del jazz lo tenía Sachmo, Roy decidió alejarse de su estilo para seguir la rapidez del saxofonista Coleman Hawkins.

Justamente, gracias a él “la ‘fluidez’ se consideró entonces por primera vez como un ideal para un trompetista de jazz”, tal como indicó Joachim Berendt en su libro “El jazz – De Nueva Orleans al Jazz Rock”.

Ese estilo tan particular fue definido por el mismo Eldridge como tocar “un bonito saxofón en la trompeta”.

Incluso, fue el que motivó a músicos jóvenes. Sin ir muy lejos, Gillespie afirmó que “al crecer, lo único que quería yo tocar era Swing. Roy Eldridge era mi hombre. Hiciera lo que hiciese, yo trataba de tocar como él. Nunca lo logré. Casi me volví loco al no poder hacerlo. Por fin intenté algo distinto. Y de ahí resultó lo que ahora llaman bop”.

Sus primeras grabaciones llegaron en 1935, pese a que era un profesional desde 1927, cuando grabó con Teddy Wilson y Billie Holiday.

Ese mismo año se unió a la big band de Fletcher Henderson, una de las más importantes de la época, con quien permaneció durante unos dos años.

Para 1937 ya había formado su propia banda con las que tocaba temas de Armstrong. Y no como homenaje, sino dando a entender que una nueva generación de virtuosos estaba al mando de la música.

Cuatro años después, disolvió la banda y se unió al genial baterista Gene Krupa. Más tarde, entre 1944 y 1945 trabajó con Archie Shaw y en los años 50 participó del JATP organizado por Norman Granz.

Durante los setenta y los ochenta grabó para Pablo Records, antes de que sus problemas de salud hicieran que abandonara definitivamente la música. Su fin llegó el 26 de febrero de 1989.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com
Ilustración: Viktoria Martín – Blog: pinturas-viktoriamartin.blogspot.com