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Falleció Charlie Haden, uno de los revolucionarios del jazz

Charlie HadenEl genial contrabajista y compositor Charlie Haden falleció este viernes (11 de julio) en la ciudad de Los Ángeles (Estados Unidos) a los 76 años. El músico fue parte del free jazz, aquel movimiento que llegó para revolucionar al jazz a fines de la década del ’50.

Haden formó parte de la banda de Ornette Coleman que grabó en 1958 “The Shape of Jazz to Come”, aquel disco que se convirtió en la piedra angular del género. Llamativamente, ese fue uno de sus primeros registros.

Menuda forma de iniciar una carrera profesional con un instrumento al que llegó casi por casualidad, luego de que la polio terminara con sus intenciones de ser un famoso y reconocido cantante.

Junto a Coleman también grabó otros clásicos del free jazz para el sello Atlantic como “Free Jazz: A Colletive Improvisation”, “Change of the Century”, “This Is Our Music” y “The Art of the Improvisers”.

Su legado dentro de ese género, continúo con algunas participaciones en la orquesta del trompetista Don Cherry, con los que grabó “Brown Rice” y “Art Deco”, sin olvidar “The Avant-Garde” donde John Coltrane y el mismo Cherry fueron las figuras destacadas.

La lista de músicos con los que participó no se termina ahí. Por el contrario, se suman muchísimos grandes como Dizzy Gillespie, Archie Shepp, Ringo Starr, John McLaughlin, Joe Pass, Pat Metheny, Leandro “Gato” Barbieri y Dino Saluzzi.

Mención aparte merece su trabajo junto a Keith Jarrett. Iniciada su relación en la década del ’70, registró casi una veintena de discos, entre la que se incluye la que terminó siendo la última grabación del contrabajista: “Last Dance”.

Siempre sensible a las causas justas, Haden creo la Liberation Music Orchestra, una big band con la que homenajeó a los republicanos de la Guerra Civil Española y protestó contra la guerra de Vietnam y contra las dictaduras militares de América Central.

Fue uno de los pocos músicos de jazz que rindió tributo al revolucionario argentino Ernesto “Che” Guevara a través de “Song for Che”, un material que fue registrado por el sello Impulse! en el año 1976.

Entre los galardones que recibió, se pueden mencionar el premio Grammy por su colaboración con Metheny (“Beyond the Missouri Sky”), y dos Grammy Latino: uno por “Nocturne” y el otro por “Land of the Sun”, ambos junto al pianista cubano Gonzalo Rubalcaba.

El jazz perdió un vanguardista que apostó siempre a la creación, a ir más allá de lo que había y a quebrar el statu quo, por sobre todo y todos. Por eso su obra será recordada como lo que fue: una verdadera revolución.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Cuando Thelonious bailó alrededor de sí mismo

En 1966 sucedieron muchísimas cosas en el mundo.

Estados Unidos, por ejemplo, se debatía la continuación de la guerra de Vietnam. En realidad, mientras parte de sus jóvenes morían en un país desconocido, otros reclamaban en las calles para ponerle fin al conflicto bélico.

Muy cerca de allí, se encendieron las alarmas cubanas cuando Fidel Castro decidió decretar la Ley Marcial por temor a un posible ataque norteamericano.

En la Argentina, las tristes botas de la dictadura pisaron la cabeza del presidente Arturo Illia e impusieron a Juan Carlos Onganía en otra saga del terror.

Lejos de todo rasgo militar, y con un piano como única arma, un músico de jazz realizaba una gira por el Viejo Continente, tratando de transmitir su talento y un poco de su paz interior.

Hablamos, claro está, de Thelonious Monk quien estuvo en 1966 visitó varias ciudades de Europa, entre las que se destacan París, Ginebra, Oslo y Copenhague.

No obstante, los realizados en Noruega y Dinamarca quedaron en el recuerdo de muchos, debido a que fueron filmados y reproducidos una incansable cantidad de veces.

En aquellos sitios, el cuarteto formado por Monk, Charlie Rouse (saxo), Larry Gales (contrabajo) y Ben Riley (batería) interpretó en total seis temas (tres en cada nación), que quedaron inmortalizados.

En las cintas se puede ver toda la magia de Thelonious. Sus manos, teclearon cada tema con las características propias del gran pianista. A veces, cruzando sus manos, otras sacudiendo cada tecla dejando esos conocidos intervalos de tiempo entre cada golpe.

También se pueden apreciar otros aspectos que fueron una marca personal de Monk: grandes anillos ocupaban ambos meñiques de sus manos, al tiempo que algún sombrero ocultaba su cabeza.

Sin embargo, tal vez lo más llamativo, aunque también formaba parte de sus características personales fue su baile. Las imágenes lo muestran agitando su brazo izquierdo marcando el ritmo y dando vueltas sobre sí mismo. Igual de inquieto que su pierna derecha que no para de moverse al son de la melodía.

Tanto en Oslo como en Copenhague fue registrada una misma canción, Lulu´s Back In Town, que sirven para explicar cómo en el jazz no existen nunca dos interpretaciones iguales, aunque la realicen los mismos músicos.

Además de Lulu´s Back In Town, los músicos interpretaron en Noruega el clásico Blue Monk y Round Midnigth. En tanto que, en Dinamarca, completaron el listado Don’t Blame Me y Epistrophy.

Cuenta la leyenda que este último complejo tema fue compuesto por Monk junto a Kenny Clarke, y fue pensado para dificultar (y por qué no decirlo correctamente: filtrar) el camino de los músicos que pretendían tocar en las jam sessons del Milton’s Playhouse de Nueva York.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com