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La baronesa del jazz

baronne-panonica-de-koenigswarte_01Kathleen Annie Pannonica de Koenigswater. Todo un nombre que se resume en una palabra: Nica. Nacida en Londres y con una familia de aristócratas detrás, decidió dejarlo todo por una sola cosa: el jazz.

Y eso que no se privó de hacer nada: fue pintora, aviadora profesional y se encargó de luchar contra Adolf Hitler en la Segunda Guerra Mundial haciendo espionaje, manejando camiones militares y con las armas en la mano.

No fue música, pero supo rodearse de los mejores. Horace Silver, Lionel Hampton, Art Blakey, John Coltrane, Miles Davis, Sonny Clark, Coleman Hawkins y más. Muchos más. A ellos ayudó en un momento en el que no estaba bien juntarse con “negros”.

Llegó al jazz de la mano de su hermano, Víctor, quien escuchó a Art Blakey y quedó cautivado con su música. Fue, sin embargo, Teddy Wilson quien la introdujo de lleno en el mundo sincopado cuando la hizo escuchar Round About Midnight, el tema compuesto por Thelonious Monk.

Ya radicada en Estados Unidos en la década del ’50, no se perdía ninguna de las noches de los clubs de moda: Minton’s Playhouse, Birdland, Five Spot… Manejando su Bentley descapotable, se nutría del naciente bebop. Y de la mano de los grandes.

Lo que empezaba en esos lugares continuaba en sus lugares de residencia. Hoteles lujosos que veían desfilar músicos “de color” y que tenían que “aguantar” las jam sessons que se extendían hasta cualquier hora. Ni el Stanhope ni el Bolivar soportaban esos “excesos” y finalmente la obligaron a mudarse varias veces.

Nica no podía soportar esas diferencias raciales. Y luchaba para erradicarlas ayudando a los músicos en lo que necesitaran: pagaba deudas, los ayudaba económicamente, les daba un techo, los defendía de las cláusulas abusivas de los contratos. Hasta pasó un tiempo tras las rejas por asegurar que la marihuana de Monk era suya.

Es que con Thelonious tenía una relación especial. Fue una protectora incansable del genial pianista a quien conoció en Francia en 1954. La que los presentó fue la cantante Mary Lou Williams en el Salón du Jazz. A él le regaló un piano Steinway. Con él paseó por la calle. Se fotografió en público. Hasta lo acobijó junto a toda la familia del músico.

También lo vio morir en la Cathouse, la casa que adquirió en Nueva Jersey, así como vivió los últimos días junto a Charlie Parker en el cuarto del Stanhope. Porque ella era así. Estaba en las buenas y en las malas. Siempre junto a los que más la necesitaban.

Por eso, cuando falleció el 30 de noviembre de 1988, el jazz se quedó sin su mecenas. Pero la recordarán eternamente quienes escuchen “Pannonica” (Monk), “Nica´s Tempo” (Gigy Gryce), “Nica” (Sonny Clarke), “Tonica” (Kenny Dorham) o “Nica´s Dream” (de Silver), por sólo mencionar algunos de los temas escritos en su nombre.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Ben Pollack, el puntapié de las grandes big band

bigbandlibrarypollackben1954universalpicturesEn los años ´20, el jazz apenas estaba dando sus primeros pasos y no abundaban las bandas que tocaban el género. Tal vez dos de las más recordadas fueran la Original Dixieland Jass Band (ODJB) y la New Orleans Rhythm Kings (NORK).

A la primera se le atribuye la primera grabación de jazz de la historia (realizada por el sello Víctor). Sin embargo, no dejó tras de sí un legado de artistas ya que, una vez disuelta, los músicos que la integraban dejaron de tocar.

En cambio, la NORK tuvo entre sus talentos a un joven que, con el tiempo, se convertiría en líder de su propia orquesta. El nombre: Ben Pollack. Y su banda dio nacimiento a varias estrellas de la talla de Benny Goodman, Glenn Miller y Jack Teagarden.

Pollack nación en Chicago (Estados Unidos) el 22 de junio de 1903 y, de joven, aprendió sólo a tocar la batería. Su paso por la New Orleans Rhythm Kings le aportó lo necesario para armar su propia agrupación en 1926.

Uno de los pilares de aquella orquesta fue Gil Rodin que, junto con el trombonista Glenn Miller, colaboraron en el desarrollo musical de la banda. Por aquel entonces también daba sus primeros pasos un pequeño clarinetista de apellido Goodman. Benny, para los amigos.

Pero no fueron los únicos grandes músicos que pasaron a su lado: el trombonista Jack Teagarden, el cornetista Jimmy McPartland y el trompetista Harry James. Pese a que la agrupación logró firmar un contrato con la Víctor para grabar, 1934 fue el año de la disolución.

Ben no abandonó el jazz. Lejos de eso, Pollack continúo tocando al frente de sus propias orquestas, colaborando como director musical de Chico Marx (en los años ’40) y fundando su propio sello discográfico: Jewel Records.

En la década de 1950 y 1960, se mantuvo al frente de la Ben Pollack and his Pick-A-Rib Boys realizaron varias grabaciones y conciertos. Por caso, se puede recordar la presentación que realizó en 1964 en los espectáculos de jazz organizados por Disneyland, en los que participaron también otros artistas como Louis Armstrong.

El 7 de junio de 1971, Pollack decidió terminar con su vida en Palm Springs. Sin embargo, dejó tras de sí una espectacular carrera que le otorgó un merecido apodo: “El Padre del Swing”.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com