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Veinte años sin scat

01La mejor manera de explicarle a una persona qué es el scat, es hacerle escuchar la versión de “Take the ‘A’ Train” (aquella canción que creó Billy Stayhorn para Duke Ellington) en la voz de Ella Fitzgerald.

No porque la cantante nacida en Newport News (Estados Unidos) en 1917 haya sido la creadora de esa técnica vocal y mucho menos porque es una característica elemental del jazz, sino más bien porque ella fue un excelente exponente.

Fiztgerald comenzó a sumar el scat en su repertorio luego de familiarizarse con la creciente escena del bebop. Las largas noches que pasaba escuchando a Dizzy Gillespie y compañía, le ayudó a madurar esa modalidad de canto.

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Paco de Lucia, una guitarra flamenca con mucho jazz

paco de luciaA veces sucede que la muerte llega así, con inesperada rapidez. Es la sensación que queda con el fallecimiento reciente de Paco de Lucia que, con apenas 66 años, sufrió un paro cardíaco durante sus vacaciones en las paradisíacas playas de Cancún (México).

Apenas 12 años tenía cuando se subió por primera vez a un escenario (o mejor dicho, tablao) y demostrar que tenía talento, sangre y flamenco en las venas. Sólo necesitó dos años más para lanzar su primer disco junto a su hermano Pepe.

Y, si bien es difícil separar la imagen del guitarrista con el flamenco, no hay que olvidar que Paco supo transitar por diversos caminos musicales. En su afán por llevar los ritmos de su país por el mundo, indagó en la fusión con el pop, la bossa nova, el rock y el jazz.

La experiencia con el género sincopado la llevó adelante junto a otros dos guitarristas: el estadounidense Al Di Meola y el inglés John McLaughlin. Con ellos grabó dos fabulosos discos en al década del ’80 y un genial reencuentro más de 10 años después.

El primero de ellos llevó por nombre “Friday Night in San Francisco” y fue registrado durante el concierto que brindaron el 5 de diciembre de 1980 en el teatro The Warfield de San Francisco (Estados Unidos).

Para hacer honor a la verdad, hay que aclarar que el último tema (Guardian Angel) no fue grabado en ese espectáculo, sino en el estudio Minot Sound de Nueva York. Sin embargo, eso no tuvo peso alguno al momento de calificar el material que, de por sí, recibió excelentes críticas.

Por caso, el crítico Walter Kolosky resaltó que el evento sólo puede compararse con el recital que brindó la orquesta de Benny Goodman en 1938 en el Carnegie Hall.

El álbum cuenta con 5 canciones, en cuatro de las cuales participa de Lucia. En la primera, un encadenado de “Mediterranean Sundance” y “Río Ancho”, se lo puede escuchar sólo junto a Di Meola en tanto que hace lo propio con McLaughlin en “Frevo Rasgado”.

Para escuchar a los tres guitarristas en todo su esplendor, hay que ir al final del disco, ya que los tres aparen juntos en “Guardian Angel” y en “Fantasia Suite”.

Apenas dos años después llegaría “Passion, Grace and Fire”, que fue grabado en Londres y que incluye seis temas: “Aspan”, “Orient Blues Suite”, “Chiquito”, “Sichia”, “David” y “Passion, Grace & Fire”.

http://www.youtube.com/watch?v=MSeMYmroick

El último material en el que los guitarristas fusionan jazz y flamenco fue registrado trece años después. En efecto, fue en 1996 cuando el sello Verve lanzó “The Guitar Trio”. El material incluye nueve canciones, pero en sólo dos tocaron los tres juntos (“La Estiba” y “Cardeosa”).

Ya no vibrarán más esas seis cuerdas. Pero el recuerdo de este maravilloso músico permanecerá latente en la pasión que transmiten sus discos.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

 

 

Un disco de jazz con acento beatle

Ilustración Viktoria Martín

Ilustración Viktoria Martín

A mediados de la década del 60, el jazz venía perdiendo lugar en la escena mundial por culpa del rock and roll.

En rigor, diez años antes Elvis Presley rompía con todos los estándares y daba el puntapié inicial para que otros como Chuck Berry y Jerry Lee Lewis tomaran las riendas.

En los 60, con la llegada a Estados Unidos de la denominada Invasión británica, de la mano de The Beatles, The Who y The Rolling Stones, todo parecía perdido.

Sin embargo, a un iluminado se le ocurrió hacer algo para incentivar a los oyentes para arrastrarlos nuevamente al género sincopado: que un grande del jazz toque canciones de estas bandas inglesas.

Fue así como surgió el disco Basie’s Beatle Bag, un álbum en el que la orquesta de Count Basie interpretó varios de los éxitos de la banda de John Lennon y Paul McCartney.

La producción contó con la participación de Arturo Chico O’Farrill, un compositor y arreglista cubano que trabajó también con otros grandes del jazz, como Benny Goodman y Dizzy Gillespie.

El disco fue grabado en mayo de 1966 por el sello Verve, de Norman Granz, e incluyó más de diez canciones del grupo de Liverpool.

Entre ellas, figuraban Help!, Can’t Buy Me Love, Michelle, Yesterday, I Wanna Be Your Man, Do You Want To Know A Secret? y All My Loving. El album también contaba con el tema Kansas City, de Jerry Leiber y Mike Stoller.

En la sección rítmica, además de Basie (en piano y órgano), estaban Freddie Green (guitarra), Norman Keenan (bajo) y Sonny Payne (en batería).

Formaron parte de los metales de la banda los trompetistas Sonny Cohn, Al Aarons, Wallace Davenport, Phil Guibeau y los trombonistas Grover Mitchell, Bill Hughes, Henderson Chambers y Al Grey.

Por último, completaban la orquesta en la sección madera los saxofonistas Marshall Royal (alto), Bobby Plater (alto), Eric Dixon (tenor), Eddie Davis (tenor) y Charlie Fowlkes (barítono).

La experiencia fue repetida cuatro años después, cuando el mismo Basie grabó con su banda nuevos temas de The Beatles.

Esta vez, el sello encargado de registrarlo fue Ocium, e incluyó temas de la talla de Fool On The Hill, With a Little Help From My Fiends, Eleonor Rigby, Hey Jude y Penny Lane, entre otros.

Muchos años después, la discográfica Phoenix Records decidió lanzar un nuevo álbum donde incluyó más de diez bonus track, aunque en este caso eran 100% Basie. Todos, eso sí, grabado a fines de los 60.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com
Ilustración: Viktoria Martín – Blog: pinturas-viktoriamartin.blogspot.com

JATP: jazz en estado puro

250px-JATP_1955Pese a que la Jazz At The Philarmonic -o simplemente JATP, como se la conoció popularmente- estaba compuesta por varios músicos, basta mencionar a una sola persona para definirla: Norman Granz.

Es que este famoso productor de jazz fue ideólogo de esta maravillosa movida que juntaba a los mejores músicos del género del momento para participar en jam sessions abiertas al público.

El objetivo era claro: trasladar a grandes teatros aquellos que se producía en pequeños locales nocturnos, para lo cual llamaba a unos cuantos músicos y los ponía a tocar juntos.

norman granz

En el fondo, no sólo se trataba de conciertos sino de una reivindicación de valores debido a que Granz se negaba a que el espectáculo tuviera un público segregado racialmente.

El lugar elegido originalmente fue el Philarmonic Auditorium de Los Ángeles. Ese fue el motivo por el cual el espectáculo se llamó de esa manera, aunque años después se trasladara por diversos lugares de Estados Unidos y el mundo.

El día seleccionado fue el 2 de julio. Era 1944 y el músico del momento era Nat King Cole. Esa fue la razón por la que Granz eligió al cantante y pianista y lo hizo tocar con su trío. Ese fue el puntapié inicial.

Luego, llegaron varias figuras más, como por ejemplo Ella Fitzgerald, Duke Ellington, John Coltrane, Stan Getz y Coleman Hawkins.

También formaron parte de las veladas dos grandes del bebop. Hablamos, claro está, de Charlie Parker y Dizzy Gillespie.

Mención especial merece Illinois Jacquet ya que, según sus propias palabras, “Granz me debe a mí que JATP se convirtiera en éxito mundial”.

Fuera de Estados Unidos, los conciertos realizados en Japón fueron muy recordados por el público. En ellos, el trío de Oscar Peterson (formado por Herb Ellis y Ray Bronw) sobresalió con una notable actuación.

En 1967 llegó el fin del JATP. Pero el espectáculo siguió sonando gracias a que la mayoría de los conciertos fueron inmortalizados por los sellos de propio Granz (Clef, Norgran, Verve y Pablo).

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Cuando el jazz y la bossa nova fueron uno

En la década del 60, en pleno auge del hard bop, tuvo lugar un movimiento que duró casi un suspiro: la unión de la bossa nova y el jazz.

Todo explotó con la grabación del disco Jazz Samba en 1961, de la mano del saxofonista Stan Getz y el guitarrista Charlie Byrd.

El álbum, que contenía siete temas del ritmo brasilero, incluyó dos temas del talentoso Antonio Carlos Jobim: Desafinado y Samba de Uma Nota Só.

Luego llegó el turno de Getz/Gilberto, donde se unió a uno de los grandes impulsores de la bossa nova Joao Gilberto para darle forma a un disco del que participaron su esposa (Astrud Gilberto) y Jobim.

Este material, que fue lanzado a la venta en 1964, representó un verdadero éxito de ventas, pese a que los mismos protagonistas tenían por objeto hacer un álbum con la música que les gustaba sin miramientos en lo comercial.

El propio Getz comentó que “tan sólo pensaba que era una música agradable. Jamás imaginé que tendría tanto éxito”.

El disco original contenía ocho temas, entre ellos The Girl from Ipanema, Desafinado, Corcovado, O Grande Amor y Vivo Sonhando.

Obtuvo dos premios Grammy 1965, uno como mejor álbum y el otro como mejor single. Incluso, Stan colaboró en la grabación de The Girl From Ipanema, canción que fue acreedora del mismo premio dos años antes.

Además de Getz, Joao y Astrud Gilberto y Jobim, formaron parte de los músicos del disco Milton Banana (batería) y Sebastiao Neto (contrabajo).

Sin embargo, pese a que el boom se produjo con estos discos, muchos músicos brasileros habían empezado su camino al jazz con anterioridad.

En la década del 50, Gilberto y Jobim, junto a Baden Powell y Luiz Bonfá se habían interiorizado por el cool jazz, aquel movimiento que tuvo como máximos representantes a Miles Davis, Chet Baker y Gerry Mulligan, entre otros.

El objetivo de ellos fue combinar el ritmo de samba con la refinada sonoridad del cool para formar una rara mezcla de dulzura y frenesí.
Tres décadas después, cuando el furor se había apagado, fue grabado en 1980 por Chet Baker y The Boto Brasilian Quartet, cuyo tema más popular fue Salsamba y volvió a cautivar al público:

En definitiva, algo que se gestó en los ‘50, explotó una década después a través de los discos mencionados de Verve a los que se sumaron otros más como Bad! Bossa Nova y Do The Bossa Nova, entre otros.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com