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Wynton Marsalis vuelve a la Argentina luego de 10 años

Wynton MarsalisLuego de casi 10 años, el trompetista estadounidense Wynton Marsalis regresará a la Argentina para dar un concierto en el Teatro Colón de la Ciudad de Buenos Aires junto a la orquesta Jazz at Lincoln Center (JALC).

En efecto, el próximo miércoles 25 de marzo (desde las 20 horas) se podrá ver una vez más en escena al primer músico de jazz que recibió por primera vez un premio Pullitzer por su obra “Blood on the Fields”.

La última vez que el trompetista tocó en la Argentina fue en junio de 2005 -también al frente de la Jazz at Lincoln Center– cuando se presentó a tocar en el Teatro Gran Rex de la Ciudad de Buenos Aires.
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Enrique Villegas: un grande de la escena del jazz nacional

Era conocido como Mono, Quasimodo, Loco o Villeguita.

También, fue apodado por sus íntimos, según le comentó a Walter Thiers en una entrevista, como enano asqueroso, Rigoletto, maldito, petiso inmundo o José Power HP.

Sin embargo, a Enrique Villegas le caben perfectamente otros como genio, maestro o fenómeno, sobre todo, si se tiene en cuenta la maravillosa obra de este excelente pianista.

Nacido en Recoleta el 3 de agosto de 1913, fue un músico por naturaleza que decidió abandonar el Normal Mariano Acosta para dedicarse de lleno al piano.

Creía innecesario destinar tiempo de su vida a ser alguien que no quería ser. Ni abogado, ni médico, ni ingeniero. Él quería ser músico, y eso fue lo que hizo.

Estudió con el padre de René Cóspito, uno de los pioneros del jazz en la Argentina, y pronto demostró ser un verdadero talentoso.

Ejemplos de ello fue la magnífica interpretación que hizo en 1971 de Rhapsody in Blue, de George Gershwin, o la presentación en el Teatro Colón de Buenos Aires en la que reprodujo el “Concierto para piano y orquesta” de Maurice Ravel en 1932.

Era un profesional que discutía con sus colegas sobre el modo de tocar cada ritmo. “Toda la música del mundo la toco yo y la toco como es”, afirmaba porque creía que para interpretar como correspondía cada género era necesario hacerlo como lo hacían sus creadores y no como “creían” que lo hacían.

Afirmaba, por ejemplo, con respecto del jazz que “cuando quiero tocar jazz, imito a los negros americanos”.

Y su escuela se encontraba en las melodías de Duke Ellington y en la de Art Tatum, dos de los mejores pianistas de jazz de todos los tiempos.

Algunos lo consideraban un malhumorado. Sin embargo, le encantaba conversar y tenía un bagaje cultural y musical sorprendente. Incluso, supo cultivar la amistad con Macedonio Fernández y siempre escuchaba a Jorge Luis Borges, ya que, según Villegas, eran los únicos que lo podían hacerlo callar.

Entre su obra musical más saliente se puede mencionar su famosa “Jazzeta”, de 1941, que tal como cita Sergio Pujol en su libro “Jazz al Sur”, fue recibido con mucho gusto por la crítica.

La revista Sintonía, según expresó Pujol en su obra, afirmó en aquella ocasión: “Hemos sido gratamente sorprendidos por un trabajo musical de méritos poco frecuentes que debemos a la adelantada pluma del pianista Enrique Villegas”.

No hay que olvidar que en 1945 fue contratado por el sello Columbia para grabar junto a Cozy Cole y Milton Hinton, con quienes registró dos discos: “Introducing Villegas” y “Very, Very Villegas”.

El resto de los materiales fueron editados por la discográfica Trova, que, pese al excelente nivel, no tuvo su éxito comercial. “Los que gustan de la buena música son pocos”, le dijo a Thiers en alguna ocasión.

Y tal como puede leerse en “El jazz criollo y otras yerbas”, del mismo Thiers, Villegas resumió pocas palabras lo que representaba el mundo perverso de los sellos musicales: “En 10 años grabé una serie de discos (…) y los resultados fue que nunca sobrepasé en total los nueve mil ejemplares. La mala música, en cambio, a la que tantas veces se califica de popular, obtiene ingresos insospechados y sus intérpretes logran la aprobación de entusiastas auditores”.

Una de las máximas del maestro fue la de convencer a dos de los músicos de la orquesta de Duke Ellington (que había finalizado una gira por Buenos Aires) para que toquen junto a él.

Ese material, acompañado del saxofonista Paul Gonsalvez y del trompetista Willie Cook (músicos de Duke) y con Alfredo Remus (contrabajo) y Eduardo Casalla (batería) fue inmortalizado por Trova, en el disco “Encuentro”.

Trabajador incansable, reconocido por admiradores y críticos, abandonó este mundo a los 72 años, el 11 de julio de 1986, en la Ciudad de Buenos Aires. Pese a que fue olvidado por muchos años, sus verdaderos amigos lo recuerdan siempre. Y lo eternizaron como merece.

Gonzalo Chicote.
animalesdeljazz@hotmail.com

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