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El más fanfarrón de los genios del jazz

Jelly-Roll-Morton--001Algunos lo consideraban un fanfarrón. Y si se tiene en cuenta que él afirmaba que fue el creador del jazz y del ragtime, algo de razón tenían. Pero, si de verdad se trata, se puede decir que Jelly Roll Morton es un sinónimo del género sincopado.

Nacido en Nueva Orleans Gulfport (Luisana – Estados Unidos) el 20 de septiembre de 1885 bajo el nombre de Ferdinand Joseph LaMenthe, este criollo supo hacer de las suyas detrás del piano y cantando canciones en los burdeles de Storyville.

Fue uno de los primeros músicos que se alejó de la rigidez que presentaba el ragtime para incluir un poco de libertad en sus interpretaciones. Eso lo convirtió en uno de los pioneros en comenzar la tradición de Nueva Orleans.

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El jazz del otro lado del mundo

ToshikoDesde sus orígenes en la clandestina Storyville a principios de los 1900, el jazz no sólo fue creciendo musicalmente -generando nuevas olas dentro de su misma esencia- sino que también traspasó las fronteras.

Primero dentro de Estados Unidos, pasando de Nueva Orleans a Chicago, luego a Nueva York y de la costa este a la oeste hasta cruzar los límites del país del norte de América para penetrar en los lugares más recónditos del planeta.

La historia de esta artista llega de un lugar no muy habituado al jazz: Asia. La República Popular China había visto nacer el 12 de diciembre de 1929 a Toshiko Akiyoshi y sus primeros pasos junto al piano estuvieron de la mano de la música clásica.

Hija de padres japoneses, Akiyoshi viajó a la tierra de sus ancestros donde descubrió el jazz de la mano del legendario Teddy Wilson. Toshiko quedó cautivada con el sonido de “Sweet Lorraine” y supo que no debía separarse de esas melodías.

Para 1952, la pianista ya mostraba su talento en el club Ginza. Fue en ese lugar y en ese mismo año donde cambió su vida: una de las noches en las que tocaba con su banda formaba parte del público Oscar Peterson.

El pianista fue quien la convenció de que viajara a Estados Unidos y logró que el productor Norman Granz estuviera al mando de su primera grabación. Toshiko´s Piano fue el nombre del álbum, del que participaron Herb Ellis (guitarra), J. C. Heard (batería) y Ray Brown (bajo).

Luego, Akiyoshi inició su carrera en la prestigiosa Berklee College y, una vez que se recibió en 1959, inició un proyecto con quien fuera su primer esposo, el saxofonista Charlie Mariano. Con él creó el Toshiko Mariano Quartet.

Los años sesenta llegaron con uno de los discos que la ubicó en un lugar de excelencia: “Toshiko Mariano”. El álbum fue registrado en 1961 por el sello Candid junto a Gene Cherico en bajo y Eddie Marshall en batería.

Diez años después, ya separada de Mariano, se establece en Chicago con su nuevo marido, el también saxofonista Lew Tabackin, con quien emprende un nuevo camino conduciendo una big band.

Con esta agrupación llegó su mayor éxito en 1991. Ocurre que en aquel año graba uno de los discos que fue considerado el mejor dentro del jazz. El lugar fue el mítico Carnegie Hall de Nueva York.

Tiempo después llegó su autobiografía (“Vida con Jazz” – 1996), los premios y la distinción en Japón, cuando recibió un año después la medalla Shijuhohsho entregada por el mismísimo emperador de ese país. Aún permanece en actividad junto a su esposo y a su big band.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

La primera mujer del jazz

Lil_Hardin_ArmstrongTal vez son Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan o Billie Holiday los primeros nombres que vienen a la mente cuando se habla de mujeres dentro del jazz. Sin embargo, existe siempre una que antecede a las otras.

En este caso, la pionera no se caracterizó por tener una excelente voz, sino por tocar maravillosamente el piano. Hablamos de Lilian Hardin. Es necesario aclarar que fue la segunda esposa de Louis Armstrong, pero que eso no fue lo que la hizo famosa.

Todo lo contrario. Su talento con las teclas tienen un recorrido que comenzó con el estudio de música clásica y que se perfeccionó en la Fisk University. Ocurre que sus padres querían que su hija se instruyera y se alejara de los sonidos del demonio.

Claro está que la melodía endemoniada provenía de lugares como Storyville, la cuna del jazz. Y, pese a los esfuerzos paternos, la niña parecía preferir más el camino de los pecadores. Fue así como, engañando a su madre, comenzó a tocar el género sincopado.

Su primer trabajo importante llegó de la mano de King Oliver. En aquel 1921, el trompetista quedó hipnotizado por el sonido de su piano y la invitó a participar de su Creole Jazz Band en la ciudad de Chicago.

Fue en esa orquesta cuando conoció a Louis. Por aquel entonces, Sachmo estaba en pleno proceso de separación de su primera esposa, Daisy, y ella venía de su primer matrimonio frustrado con Jimmy Johnson.

No fue lo que se dice un amor a primera vista. Lil consideraba que Armstrong era un pueblerino. Pese a eso, lo ayudó con su divorcio. Luego se enamoró de él y se casaron en 1924. Sabía que el trompetista tenía un futuro prominente y por eso colaboró para que dejara a Oliver e iniciara un nuevo camino junto a Fletcher Henderson en Nueva York.

Ella lo esperó en Chicago, mientras continuaba tocando en la Creole y, un año después, formaron lo que representaron las mejores bandas que constituyó Louis: los Hot Five y los Hot Seven. Con estas agrupaciones realizaron varias grabaciones para el sello Okeh.

No todo es para siempre. Las relaciones de pareja comenzaron a hacerse cada vez más tensa, hasta que finalmente Hardin y Armstrong se separaron. Hubo juicios de por medio, en los que se involucraban derechos de autor de las canciones de los Hots.

En 1938, con el divorcio firmado, Lil realizó varias grabaciones para Decca Records. Durante la década del ’50 realiza varios espectáculos en Europa y participó de festivales como el Paris’s Jazz Month en 1952. Pero su vuelta a Estados Unidos la encontró olvidada.

El bebop ascendía rápidamente y las “viejas guardias” se convertían de a poco en eso: algo viejo. Ray Charles la ubicó nuevamente en escena cuando popularizó el tema “Just for a Trhill”, la canción escrita por Lil que narraba la tortuosa relación que tuvo con Louis.

Las vueltas de la vida la ubicaron arriba de un escenario en 1971. Hacía un poco más de un mes que Armstrong había fallecido y ella formó parte del espectáculo que se hacía en su homenaje. Al final de la interpretación de St. Louis Blues, Hardin se desplomó en el escenario. Ese 27 de agosto fue su último día con vida.

Fue la primera dama del jazz y su magnífica forma de tocar perdurará por siempre. Fue la enorme mujer que se encontró detrás del gran hombre. Y supo conservar su luz propia, esa que alumbrará siempre su brillante carrera.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

El renacimiento del trompetista que iluminó a Louis Armstrong

bunk2Vueltas y vueltas. El mundo, como dice el tango del gran Dicepolín, yira-yira. Y, por cada ronda, trae y lleva. A veces, lo que se va nunca vuelve. Pero, en otras tantas ocasiones, sucede lo contrario.

William Geary “Bunk” Johnson daba clases de música y trabajaba de lo que podía cuando el historiador William Russell los rescató del olvido, cuando recopilaba datos y entrevistaba a los grandes del jazz a fines de 1930.

En un diálogo con el ya archiconocido Louis Armstrong, fue mencionado como uno de los trompetistas que lo marcaron a fuego. Así como King Oliver lo ayudó a entender la música, Jonhson fue -según Sachmo– quien lo influenció en sus comienzos.

Pero ¿de donde surgía este enigmático personaje? ¿Qué camino había recorrido como para que Armstrong lo mencionara?.

Para ello, hay que viajar mentalmente a Nueva Orleans (como no podía ser de otro modo). Más precisamente a fines de 1800 y principios del 1900.

Bunk inició su carrera de la mano de Adam Olivier en 1889 y con posterioridad participó activamente de la Superior Orchestra.

Muchos aseguran que también formó parte de la mítica Eagle Band que dirigió Boddy Boldon (señalado como el primer músico de jazz), aunque los historiadores creen que lo hizo sólo en contadas ocasiones.

Lo cierto es que el trompetista sobresalía del resto y tenía un futuro venturoso. Como muchos músicos contemporáneos, abandonó la ciudad y marchó hacia Chicago, tocando en distintos espectáculos.

Su carrera se vería detenida violentamente en 1931, cuando se inició una pelea en Rayne (Lousiana) donde se había presentado a tocar y uno de los músicos que lo acompañaban fue asesinado. En el mismo episodio, él perdió su trompeta y parte de su dentadura.

Todo parecía perdido. Se sabe lo imposible que es tocar ese instrumento sin dientes. Pero, de la mano de Russell, se revirtió su pésima situación.

Primero, el hermano dentista de Sidney Bechet (Leonard) fue el encargado de reparar esa boca dañada. Luego, llegó el bronce y, con él, resurgió la magia del trompetista.

Creó la New Orleans Band y sus primeras grabaciones llegaron en 1942, de la mano del sello de Russell American Music, donde quedaron registrados temas inolvidables como High Society, I Can’t Escape From You y Tiger Rag.

 

En los años 1945 y 1946 realizó varias giras por diversos lugares de los Estados Unidos, como las de Nueva York.

Sin embargo, su salud no lo acompañaba. Y, mientras más crecía su popularidad y se relanzaba su carrera, tuvo un derrame cerebral que impidió que continuara.

Se despidió de este mundo el 7 de julio de 1949, unos meses antes de cumplir los setenta años. La New Orleans Band continuó de la mano de George Lewis y dio el puntapié inicial para el revival que llegó en los 50 de la música que nació en Storyville.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

De “rey del jazz” a conserje de un salón en una sola vida

king oliver¿Qué hubiese sido de la carrera de Louis Armstrong si él no le hubiese enseñado a improvisar?.

Esa es la pregunta que muchos se hicieron al conocer la historia de Joseph Nathan Oliver, un cornetista de Nueva Orleans que le enseñó a desenvolverse a Sachmo en los solos y a quien Armstrong llamaba afectuosamente “Papa Joe”.

Oliver fue uno de los músicos más destacados de su época, y recibió el apodo de “King” luego de que le ganara a Freddie Keppard un duelo de cornetas. Al menos ese es el rumor que se corría en Storyville en aquellos años.

En 1915, con casi treinta años, formó parte de la Eagle Band y con posterioridad de la Brown Skinned Babies, la orquesta formada por el trombonista Kid Ory. Su manejo de la sordina era algo que dejaba con la boca abierta a cualquiera.

Unos años después se había trasladado a la ciudad de Chicago y había formado su propia banda: la King Oliver’s Creole Jazz Band, que contaba con la presencia de los hermanos Johnny y Baby Dodds (clarinete y batería, respectivamente), Lil Hardin (piano), Bill Johnson (bajo) y Honoré Dutrey (trombón).

Armstrong se unió a ellos en 1922. Para ese entonces, la Creole tocaba en el Lincold Gardens y se convirtió en una de las atracciones de Chicago. Esto colaboró para que la banda grabara para Paramount y Gennett Records.

No obstante, a principios de 1924, Sachmo decide abandonar la orquesta para sumarse a la formación de Fletcher Henderson.

A partir de allí, las cosas comenzaron a declinar en la carrera de Oliver. Tuvo tiempo, sin embargo, para reformular su banda y convertirla en la Dixie Syncopators y con la que grabó varios discos entre 1927 y 1928.

Un año después, el Plantation Café (lugar donde tocaban todas las noches) se incendió y la orquesta se trasladó a Nueva York para presentarse en el Savoy Ballroom.

Tiempo después, llegó una mala decisión de Oliver: no aceptó trabajar en el Cotton Club del Harlem. Su reemplazo, Duke Ellington, lograría la fama luego de firmar el contrato con el lugar.

Las cosas fueron de mal en peor: Luis Russell absorbió a su orquesta y para 1931 hizo sus últimas grabaciones como líder de una banda.

Joachim Berendt, en su libro “El jazz – de Nueva Orleans al Jazz Rock” cuenta mejor que nadie los últimos días de King:

“El fin de la carrera de Oliver presenta el trágico espectáculo de un hombre empobrecido, sin dientes, incapaz de tocar y de ganarse la vida, de un hombre que se oculta de sus amigos por vergüenza y que, sin embargo, fue un día ‘el Rey del Jazz’. Aquí se cumplió una de las tragedias de la existencia artística tan frecuentes en la historia del jazz”.

El 10 de abril de 1938 fallecía en Savannah (Georgia – Estados Unidos), hundido en la pobreza y lejos de los lujos de Rey.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

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