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Vuelve Chick Corea a la Argentina

Chick CoreaEl pianista norteamericano Chick Corea volverá a la Argentina junto a The Vigil como parte de una gira que realizará en América y que incluye escenarios de Estados Unidos, Chile, Brasil, Perú, Colombia y México. 

En efecto, tras su presentación del otro lado de la cordillera de los Andes, arribará al país para realizar un recital en el Teatro El Círculo de Rosario (26 de agosto) y luego viajará a Buenos Aires para brindar un show en el Teatro Gran Rex (27 de agosto).

Los músicos de The Vigil que lo acompañarán serán Marcus Gilmore (batería), Carlos del Puerto (bajo), Tim Garland (saxo, flauta y clarinete), Charles Altura (guitarra) y Luis Quintero (percusión).

Acreedor de más de una veintena de premios Grammy, Chick se caracteriza por una gran inventiva y por ser una persona que, como dijo a Animales del Jazz Stefano Bollani, no hace más que hablar de música.

Corea forma parte, junto a Herbie Hancock y Keith Jarrett, del selecto grupo de pianistas más influyentes dentro del género sincopado, con estilos que son tan distintos como innovadores.

Al igual que Hancock y Jarrett, formó parte de la banda de Miles Davis en la década del ’70 en la que los sonidos eléctricos comenzaron a tomar parte del jazz y ya no era imposible incluir órganos en los shows.

A mediados de esa década, con la consolidación de Return to Forever, lanzó “Romantic Warrior”, uno de los discos que fue considerado como hito del jazz rock que había impulsado Bitches Brew.

A la banda que compartió con Al Di Meola (guitarra), Stanley Clarke (bajo) y Lenny White (batería), le siguieron trabajos en dúo junto al vibrafonista Gary Burton y al cantante Bobby McFerrin.

No es la primera vez que el músico pisa la Argentina. Su primera actuación se remonta al lejano año 1980, cuando arribó con su banda Friends. Un año después volvió con Burton y, tiempo después, con la emblemática Elektric Band.

La última vez que se presentó en la Argentina fue en 2012, cuando se presentó junto a dos de los viejos integrantes de Return to Forever: Clarke y White. En aquella oportunidad, los espectadores no sólo volvieron a los setenta, sino que también escucharon material nuevo.

Sin dudas, los recitales que brindará en Rosario y en la Capital Federal serán un excelente plan para finalizar el mes de agosto, disfrutando de uno de los grandes músicos del jazz de todos los tiempos.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Un piano en el Coliseo

Stefano Bollani y Gonzalo Chicote

Stefano Bollani y Gonzalo Chicote

Extrovertido, alegre, cómico. Esos son algunos de los adjetivos que mejor describen a Stefano Bollani debajo del escenario. Encima, esos dotes se mezclan con su talento y el resultado es un show magnífico, como el que se vio en el Teatro Coliseo el pasado martes.

Con un repertorio amplio y una conexión plena con el público, el pianista italiano hizo su cuarta presentación en Buenos Aires en un espectáculo que incluyó sólo un piano y la genialidad en manos del europeo.

Animales del Jazz estuvo presente en el teatro y tuvo la posibilidad de dialogar con Bollani al final del show, donde explicó lo importante que fue para él Enrico Rava y lo mucho que lo sorprendió la música de Charles Mingus.

Muy amable, siempre con una sonrisa y muy atento a las preguntas, Stefano contó cómo inició su comunión con el tango y el jazz, además de contar sus experiencias con el Leandro “Gato” Barbieri, Chick Corea y Caetano Veloso.

¿Qué relación tiene con el tango?
Conozco bastante de la tradición del tango, de (Osvaldo) Pugliese y de (Aníbal) Troilo. Pero el músico que más me encantó del mundo del tango fue Horacio Salgán. Porque toca el mismo instrumento que yo y porque toca de una manera que nunca escuché en otros géneros musicales. La manera de tocar, la energía, el fuego, la precisión y el gusto era muy raro. Salgán, para mí, fue una escopeta. Lo escuché la primera vez por un amigo argentino que me puso un casette de Salgán. No sabía nada. No sabía qué música era, no sabía que era tango, no sabía que era argentino, pero me gustó mucho, mucho. Esto fue, no hace mucho tiempo, hace 12 años.

¿Cómo fue tocar con el Gato Barbieri?
Era un tour de encuentro de Enrico Rava y Gato Barbieri después de 20 años, porque ellos eran muy amigos. Era un tour en Europa, con un grupo muy particular, que tenía a Enrico Rava en la trompeta, a Gato Barbieri en el saxofón, Rosario Bonaccorso al contrabajo y Aldo Romano en la batería. Fue una experiencia particular, porque la cosa más impresionante del Gato era el sonido. El sonido que es el mismo que escuchas en los discos. Cuando estas tocando con un contemporáneo, y este contemporáneo toca con el sonido de los discos que escuchaste cuando eran más chico… es impresionante. Es una disonancia cognitiva, porque no se entiende dónde estás.

¿Cual es el músico más importante con el que tocaste?
Yo toqué tres veces con Caetano Veloso. La primera vez fue en 2008. Me acuerdo perfectamente. Para mí era un ídolo total. Escuché la música de Caetano cuando era adolescente. Y cuando toqué con él, no pensé que era Caetano. Porque sino era demasiada la emoción.  Por fortuna existe YouTube. Porque ahora voy a YouTube a escuchar este dúo y me puedo emocionar. Finalmente, puedo probar la emoción. Porque, te garantizo que, en ese caso, era como que tocase con un amigo. Sin emoción. Era un muro que me establecía, porque sino no podía tocar. Imposible tocar con un ídolo así.

¿Qué experiencia representó para vos tocar con Chick Corea?
Chick era una persona totalmente cariñosa. Después de dos minutos con él, todo era más fácil. Absolutamente familiar, como un amigo. Él era como un estudiante de música, porque está siempre hablando de música. Cuando comemos, después del concierto, antes del concierto, dos minutos antes de tocar. Está siempre hablando de música, pero no de su música, sino de la música de otros, de Bill Evans, de (Thelonious) Monk… era un apasionado. Muy bueno.

¿Qué músico de jazz te deslumbró?
Tantos. En el piano, el primero fue Oscar Peterson, por la velocidad. Después, Art Tatum. Después de eso… todos. Hay muchos músicos en el mundo.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

La Ciudad de Buenos Aires se viste con “La Azzurra” para recibir a Stefano Bollani

En el marco de la segunda edición de “Verano Italiano en Buenos Aires” -organizado por el Gobierno porteño- el pianista Stefano Bollani llenará de puro jazz con aroma mediterráneo el barrio de Retiro.

La cita se llevará a cabo el próximo 3 de junio en las renovadas instalaciones del Teatro Coliseo (Marcelo T. de Alvear 1125), una de las instituciones que más lazos artísticos tiene en la actualidad con el país europeo.

Bollani nació en Milán (Italia) el 5 de diciembre de 1972 y mostró interés por la música desde muy pequeño. Soñaba con ser como Renato Carosone motivo por el que le envió una grabación suya. La recomendación que le hizo el cantante fue clave para su vida: escuchá mucho blues y jazz.

Su camino fue veloz y ya a los 15 años se subió a un escenario de manera profesional. Aunque sus colaboraciones eran para un grupo de pop, nunca abandonó el camino del género sincopado, asistiendo a cuanto seminario se presentara en Italia.

Al momento de nombrar grandes músicos de jazz con los que compartió escenario, se pueden incluir en la lista a Lee Konitz, Paolo Fresu, Leandro “Gato” Barbieri, Pat Metheny, Chick Corea y John Abercrombie, entre muchos otros.

No obstante, tal vez el más importante de todos fue un compatriota: el trompetista Enrico Rava. Ocurre que el músico nacido en Trieste fue uno de los que le abrió las puertas en el mundo del género sincopado.

Con él participó de un centenar de conciertos y grabó trece discos, entre los que pueden mencionarse Tati (2005), The third men (2007) y New York Days (2008), todos registrados para el sello ECM.

Pero su repertorio no se queda exclusivamente en el género sincopado. Por el contrario, Bollani también se animó a matices que se alejan de su tierra natal, como la música brasileña que mostró en el disco “Carioca”.

Ese material y las colaboraciones que realizó con músicos de la talla de Caetano Veloso lo unieron con Brasil. Y llegó a realizar algo que sólo Antonio Carlos Jobim hizo con anterioridad: tocar con un piano de cola en una favela de Río de Janeiro.

Además, tiene varios laureles guardados en su vitrina, entre los que sobresalen el premio al mejor músico europeo de jazz (elegido por los críticos del Viejo Continente) y el octavo lugar entre los mejores pianistas que la prestigiosa revista Downbeat, otorgados ambos en 2007.

Ese mismo año también fue galardonado con el quinto lugar entre los músicos más importantes del jazz por los especialistas de Allaboutjazz de Nueva York, que también distinguió a grandes como Ornette Coleman y Sonny Rollins.

A ello se puede agregar el doctorado “honoris causa” que le proporcionó el Berklee College of Music de Boston (Estados Unidos) en el año 2010. Algo que, sin lugar a dudas, no se obtiene todos los días.

En definitiva, este multipremiado pianista italiano ofrecerá no sólo una paleta musical de lo más variada, sino que deslumbrará a los porteños con mucho jazz. Ese que supo cultivar de la mano de Rava y de los grandes.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Enrico Rava: jazz con aroma mediterráneo

La vida de las personas a veces puede cambiar de un momento a otro. Y aquello que parecía un sueño, puede convertirse en realidad.

Una vida opaca y triste, puede pasar a una colorida y brillante. Todo depende de qué sea eso que lo motive a uno a dar el gran salto. Pero no siempre es fácil animarse a más.

En esa encrucijada debía estar parado Enrico Rava cuando, en 1956 asistió a un concierto que le cambió la vida por completo.

Aquel año, en su Italia natal (nació el 20 de agosto de 1939 en Trieste) se había presentado Miles Davis y, como un haz de luz, supo que debía tocar la trompeta.

Hasta ese entonces, el piano primero y el trombón después eran sus instrumentos predilectos. Había aprendido de la mano de su madre a teclear y en 1953 se instaló en Turín para estudiar el instrumento de viento.

Todo quedó atrás. Y su nuevo mundo se presentó con los mejores honores.

En 1959 ya era un asiduo músico de jazz, que participaba de distintas jam sessions con el grupo de Maurizio Lama y forma parte de las grabaciones de Jazz en Italia.

Unos años después conoce a Leandro “Gato” Barbieri, con quien frecuentaba las noches del bar Purgatorio en la capital italiana, donde Rava se había trasladado para perfeccionar su relación con la trompeta.

Junto al Gato, Enrico forma parte de la banda sonora de la película “Una Bella Grinta” dirigida por Piero Umiliani. Asomaba 1965, año en que conoció a Don Cherry y a Steve Lacy en el Festival de Jazz de Bolonia.

En 1966 participó del disco “The Forest and the Zoo” junto a Lacy. Álbum que, por esas cosas de la vida, fue grabado en Buenos Aires, luego de que un incumplimiento contractual lo haya dejado varado en la capital de Argentina.

Un año después se instaló en Nueva York, donde potencia sus virtudes dentro del mundo del jazz y se relaciona con músicos de la talla de Pat Metheny, John Abercrombie, Gil Evans y Cecil Taylor.

En su extensa carrera, no dejó de lado a su tierra y grabó materiales junto a dos compatriotas suyos: Paolo Fresu y Stefano Bollani.

Más de 70 discos forman parte de su historia, entre los que se destacan “The Pilgrim and the Stars” y “New York Days”, con el que obtuvo el premio al mejor disco de jazz en 2009.

Incluso, en 2002, fue galardonado con el prestigioso Jazzpar Prize, el premio más importante dentro del jazz europeo.

Esperemos que esas locas vueltas de la vida vuelvan a traer a la Argentina a Rava y podamos disfrutar una vez más de este refinado músico. Y, por qué no, poder contar con una nueva grabación en territorio nacional.

Gonzalo Chicote.
animalesdeljazz@hotmail.com