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JATP: jazz en estado puro

250px-JATP_1955Pese a que la Jazz At The Philarmonic -o simplemente JATP, como se la conoció popularmente- estaba compuesta por varios músicos, basta mencionar a una sola persona para definirla: Norman Granz.

Es que este famoso productor de jazz fue ideólogo de esta maravillosa movida que juntaba a los mejores músicos del género del momento para participar en jam sessions abiertas al público.

El objetivo era claro: trasladar a grandes teatros aquellos que se producía en pequeños locales nocturnos, para lo cual llamaba a unos cuantos músicos y los ponía a tocar juntos.

norman granz

En el fondo, no sólo se trataba de conciertos sino de una reivindicación de valores debido a que Granz se negaba a que el espectáculo tuviera un público segregado racialmente.

El lugar elegido originalmente fue el Philarmonic Auditorium de Los Ángeles. Ese fue el motivo por el cual el espectáculo se llamó de esa manera, aunque años después se trasladara por diversos lugares de Estados Unidos y el mundo.

El día seleccionado fue el 2 de julio. Era 1944 y el músico del momento era Nat King Cole. Esa fue la razón por la que Granz eligió al cantante y pianista y lo hizo tocar con su trío. Ese fue el puntapié inicial.

Luego, llegaron varias figuras más, como por ejemplo Ella Fitzgerald, Duke Ellington, John Coltrane, Stan Getz y Coleman Hawkins.

También formaron parte de las veladas dos grandes del bebop. Hablamos, claro está, de Charlie Parker y Dizzy Gillespie.

Mención especial merece Illinois Jacquet ya que, según sus propias palabras, “Granz me debe a mí que JATP se convirtiera en éxito mundial”.

Fuera de Estados Unidos, los conciertos realizados en Japón fueron muy recordados por el público. En ellos, el trío de Oscar Peterson (formado por Herb Ellis y Ray Bronw) sobresalió con una notable actuación.

En 1967 llegó el fin del JATP. Pero el espectáculo siguió sonando gracias a que la mayoría de los conciertos fueron inmortalizados por los sellos de propio Granz (Clef, Norgran, Verve y Pablo).

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

People Time, el último adiós de Stan Getz

Ilustración: Viktoria Martín

Ilustración: Viktoria Martín

A veces, la proximidad a la muerte hace que las personas se sumerjan en un estado de indefensión total, abandonando de antemano todo aquellos que la vida representa.

Sin embargo, algunas otras deciden dar lo mejor de sí, enfrentando los fríos huesos de la Parca brindando a los demás los dones que posee y que lo convirtieron en grandes talentos.

Eso fue lo que hizo Stan Getz en sus últimos días.

El saxofonista nacido en Filadelfia sabía que su tiempo se acababa. Desde 1988 luchaba contra el cáncer de hígado que le habían diagnosticado y, por mucho que se esforzaba, estaba perdiendo el combate.

Conciente de ello, decidió brindar una serie de conciertos junto al pianista Kenny Barron. Con él venía trabajando en los últimos años, grabando discos y tocando en diversos lugares.

people time

El Club Montmartre de la ciudad de Copenhague fue el lugar elegido para la velada. Y la decisión no fue azarosa, ya que el objetivo buscado era dejar al descubierto a los músicos. O, dicho de otra manera, que se pueda ver el alma de la música.

Fue así como durante los días 3, 4, 5 y 6 de marzo de 1991 decidió dejar lo mejor de sí sobre el escenario. El resultado fue uno de los discos más emotivos que dejó el jazz.

El material llevó el nombre de People Time y fue grabado por el sello Verve Records – Gitanes Jazz. El álbum constaba de dos CD que contenían en total catorce temas, entre ellos, Nigth and Day, I Remember Clifford, First Song y Soul Eyes.

A contrapunto de su salud, Getz decidió incluir en el disco el tema “I’m Okay” (yo estoy bien), como para reírse un poco de la situación y tratar de mostrar que aún seguía con fuerzas para estar arriba del escenario.

Veinte años después de la salida del disco, Universal decide homenajear al músico que se animó a fusionar el jazz y la bossa nova reeditando el álbum.

Esta vez, el disco incluyó más de cincuenta temas que incluían no sólo versiones diferentes de las canciones, sino otros que fueron dejados de lado en el listado original, como Autumn Leaves, Tuning y Con Alma.

People time 2Las palabras precisas sobre el material fueron aportadas por Kenny Barron, quien sostuvo que “la música en este grabación es muy especial, no sólo porque es la última grabación documentada de Stan Getz, sino también porque la música es real, honesta, pura y hermosa, a pesar del dolor o quizá debido a ella”.

El 6 de junio de ese mismo año, apenas dos meses después de ese último concierto, el Getz se rendía definitivamente en la ciudad de California. El mundo del jazz lo extraña hasta el día de hoy.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com
Ilustración: Viktoria Martín – Blog: pinturas-viktoriamartin.blogspot.com

Cuando el jazz y la bossa nova fueron uno

En la década del 60, en pleno auge del hard bop, tuvo lugar un movimiento que duró casi un suspiro: la unión de la bossa nova y el jazz.

Todo explotó con la grabación del disco Jazz Samba en 1961, de la mano del saxofonista Stan Getz y el guitarrista Charlie Byrd.

El álbum, que contenía siete temas del ritmo brasilero, incluyó dos temas del talentoso Antonio Carlos Jobim: Desafinado y Samba de Uma Nota Só.

Luego llegó el turno de Getz/Gilberto, donde se unió a uno de los grandes impulsores de la bossa nova Joao Gilberto para darle forma a un disco del que participaron su esposa (Astrud Gilberto) y Jobim.

Este material, que fue lanzado a la venta en 1964, representó un verdadero éxito de ventas, pese a que los mismos protagonistas tenían por objeto hacer un álbum con la música que les gustaba sin miramientos en lo comercial.

El propio Getz comentó que “tan sólo pensaba que era una música agradable. Jamás imaginé que tendría tanto éxito”.

El disco original contenía ocho temas, entre ellos The Girl from Ipanema, Desafinado, Corcovado, O Grande Amor y Vivo Sonhando.

Obtuvo dos premios Grammy 1965, uno como mejor álbum y el otro como mejor single. Incluso, Stan colaboró en la grabación de The Girl From Ipanema, canción que fue acreedora del mismo premio dos años antes.

Además de Getz, Joao y Astrud Gilberto y Jobim, formaron parte de los músicos del disco Milton Banana (batería) y Sebastiao Neto (contrabajo).

Sin embargo, pese a que el boom se produjo con estos discos, muchos músicos brasileros habían empezado su camino al jazz con anterioridad.

En la década del 50, Gilberto y Jobim, junto a Baden Powell y Luiz Bonfá se habían interiorizado por el cool jazz, aquel movimiento que tuvo como máximos representantes a Miles Davis, Chet Baker y Gerry Mulligan, entre otros.

El objetivo de ellos fue combinar el ritmo de samba con la refinada sonoridad del cool para formar una rara mezcla de dulzura y frenesí.
Tres décadas después, cuando el furor se había apagado, fue grabado en 1980 por Chet Baker y The Boto Brasilian Quartet, cuyo tema más popular fue Salsamba y volvió a cautivar al público:

En definitiva, algo que se gestó en los ‘50, explotó una década después a través de los discos mencionados de Verve a los que se sumaron otros más como Bad! Bossa Nova y Do The Bossa Nova, entre otros.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

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