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Blood on the Fields, el primer Pullitzer para el jazz

Wynton-MarsalisEl 28 de enero de 1997 no fue un día cualquiera para la vida del trompetista y compositor Wynton Marsalis. Es que en esa fecha recibió uno de los premios menos esperados por un músico de jazz: un Pullitzer.

La sorpresa se generó porque fue la primera vez, desde 1943 (cuando se otorgó el primer galardón de estas características), que fue distinguido un ejecutante del género sincopado.

El premio fue por “Blood on the Flieds”, un oratorio de tres horas y media que fue presentado por primera vez el 1 de abril de 1994 en el Alice Tully Hall del Lincoln Center y que hace un recorrido entre la esclavitud y la libertad.

El material, que fue registrado por Columbia Records, se convirtió en tres discos que salieron a la venta en 1995 y que contenían 27 canciones en total y fue interpretada por Marsalis y la Lincoln Center Jazz Orquestra.

En el primero figuran los temas Calling The Indians Out, Move Over, You Don’t Hear No Drums, The Market Place, Soul For Sale, Plantation Coffle March y Work Song (Blood On The Fields).

La segunda placa contenía los temas Lady’s Lament, Flying High, Oh We Have A Friend In Jesus, God Don’t Like Ugly, Juba And A O’Brown Squaw, Follow The Drinking Gourd, My Soul Fell Down, Forty Lashes, What A Fool I’ve Been y Back To Basics.

Por último, el tercer CD incluía las canciones I Hold Out My Hand, Look And See, The Sun Is Gonna Shine, Will The Sun Come Out?, The Sun Is Gonna Shine, Chant To Call The Indians Out, Calling The Indians Out, Follow The Drinking Gourd, Freedom Is In The Trying y Due North.

La Lincoln Center Jazz Orquestra contaba con músicos de la talla de Cassandra Wilson, Jon Hendricks, Miles Griffith, Roger Ingram, Marcus Printup, Russell Gunn, Ron Westray, Wayne Goodman, Wycliffe Gordon, Roger Stewart, Wes Anderson, Victor Goines, Walter Blanding, James Carter, Michael Ward, Eric Redd, Reginald Veal y Herlin Riley.

En aquella oportunidad también fueron nominados como finalistas “Dove Sta Amore” de John Musto (que se había estrenado el 2 de marzo de 1996) y “Passacaglia Immaginaria” de Stanislaw Skrowaczewski (presentada por primera vez el 12 de abril 1996).

Sin embargo, los jueces del certamen Robert Ward (compositor), John Harbison (profesor de humanidades), John Lewis (compositor), Howard Reich (crítico de jazz) y Joseph Schwantner (profesor de música) terminaron inclinando la balanza por “Blood on the Fields”.

Luego llegaron menciones especiales para músicos como George Gershwin (1998), Duke Ellington (1999), Thelonious Monk (2006) y John Coltrane (2007). Tuvieron que pasar 10 años para que llegue el segundo premio para el jazz, que fue otorgado a Ornette Coleman por el disco Sound Grammar. Pero eso es otra historia.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Ornette Coleman, 84 años de libertad

ornettecoleman_4_jkDesde el primer momento fue discutido. Ya cuando se presentaba a tocar con los viejos bluesman, había alguien que protestaba. Pero esa fue su constante: resistir a quienes creían que lo que hacía no era música.

Es verdad también que le sobraba talento. Y eso lo ayudó a que las cosas se encaminaran y siempre condujeran al éxito. No lo libró de sufrir los ataques de sus propios colegas y críticos, por supuesto, aunque colaboró bastante para que otros se sorprendieran y admiraran.

Hoy, con 84 años recién cumplidos, puede darse por satisfecho. Porque se convirtió en el creador de un género dentro del jazz, que ya había sido revolucionado varias veces por otros grandes como Louis Armstrong, Duke Ellington, Dizzy Gillespie, Charlie Parker o Miles Davis.

Ornette Coleman nació el 9 de marzo de 1930 y aprendió sólo a tocar el saxofón. Participó en sus comienzos musicales en bandas de blues cuyos compañeros adoraban esa manera extraña de ejecutar su instrumento.

Ya decidido a incursionar en el jazz, rompió con todos los moldes que existían. Y eso que hablamos de la década del ‘50, cuando el bebop parecía haber revolucionado por completo y para siempre al género sincopado.

Obviamente, no pudo hacerlo sólo. De hecho, contó con unos cuántos músicos que tenían la misma necesidad de expresarse de una manera diferente. Don Cherry, Scott LaFaro, Charlie Haden, Ed Blackwell, Bobby Bradford, Charles Moffett, Freddie Hubbard y Billy Higgins, fueron algunos de sus secuaces.

Con ellos, lanzó discos que eran revolucionarios desde sus nombres: Something Else!: The music of Ornette Coleman (¡Otra Cosa!: La música de Ornette Coleman), The Shape of Jazz to Come (La forma de Jazz que viene) y This Is Our Music (Esta es nuestra música), son algunos ejemplos.

Y terminó por influir en los que luego se convirtieron en grandes del género como John Coltrane, Eric Dolphi y Pat Metheny. Con este último, Coleman compartió la grabación de Song X donde apareció ese sistema que Ornette llamó harmolódica y que reúne armonía, ritmo y melodía.

Nunca se detuvo. Probó con dobles cuartetos, con músicos que utilizaban instrumentos tan poco comunes en el jazz como la tabla india y se encargó de que sus raíces se asentaran, con la incorporación de su hijo Denardo detrás de la batería de sus agrupaciones.

También creó su propio sello discográfico, al que llamó Sound Grammar. Pero, sobre todo, logró que su nombre sea sinónimo de Free Jazz. Algo que no se obtiene de la noche a la mañana, sino con más de 70 años de carrera.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com