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Irving Berlin, el sueño americano hecho realidad

Irving BerlinIrving Berlin fue uno de los mejores sinónimos que existieron del “sueño americano”. Un inmigrante que llegó de Rusia y que, tras pasar una niñez cargada de faltantes, supo terminar su vida llena de logros y reconocimientos.

Tenía apenas cinco años cuando desembarcó, en 1893, junto a su familia en los Estados Unidos. Como muchos inmigrantes, se asentó en el Lower East Side de la ciudad de Nueva York.

Había abandonado su Siberia natal por la hostilidad contra los judíos que reinaba en la época del zar Nicolás II. Algo que harían otras personas que también el tiempo los terminó ubicando en un lugar de grandeza, como George Gershwin y Al Jonson (entre otros).

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Jazz de primera, por una excelente causa

Festival solidario jazz blues y bossa novaPasadas las 20.30 horas del próximo sábado 30 de agosto, el Bebop Club (Moreno 364) será el escenario del “Festival Solidario de Jazz, Blues y Bossa Nova” organizado por Jazz & Cash y Área Responsable.

La programación no podía ser más interesante. Arriba del escenario se presentarán Javier Malosetti, el cuarteto liderado por Marco Sanguinetti y las cantantes Delfina Oliver y Josi Dias.

Las entradas del evento costarán $100 (pueden adquirirlas aquí ) y todo lo recaudado será donado a tres comedores infantiles. Es importante remarcar que tanto los músicos como el Bebop se prestaron de manera desinteresada.

Martín Kanenguiser, conductor del programa de radio Jazz & Cash y uno de los organizadores del evento, se tomó unos minutos para conversar con Animales del Jazz y responder algunas preguntas.

¿Cómo surgió la idea de realizar un festival solidario?
La idea surgió a partir de los programas Jazz & Cash que conduzco yo y de Área Responsable, que conduce Patricia Lafratti, ambos en Radio Palermo. Ella además apadrina un par de comedores infantiles en el Gran Buenos Aires. La idea era aprovechar que teníamos varios años en el aire y que yo quería pasar de las palabras y la música a la posibilidad de ayudar a otros. Y así hicimos el primer festival el año pasado en La Oreja Negra, luego este año en Onyx y ahora en Bebop.

¿Cuáles son las instituciones que recibirían las donaciones?
Los tres comedores son:

  • “Casita del Sol” -Los Polvorines-. El Comedor brinda el almuerzo diario a 47 chicos. Funciona desde 1988, sin soporte del Estado.
  • “Jardín de Dios” -José C. Paz-. Funciona los sábados, desde 2003, con más de 50 chicos (25 discapacitados), a quienes les brindan todas las comidas, sin ayuda estatal.
  • “Asociación Civil Binca” –Boulogne-. El Comedor brinda alimentos para chicos y adolescentes.

¿Cuáles son las expectativas que tienen?
No puedo creer que se hayan prendido músicos del nivel que se sumaron en cada una de las convocatorias y este no es una excepción, con Malosetti, Oliver, Josi Dias y Marco Sanguinetti; ahora el desafío es que la gente se prenda a ir a Bebop, sabiendo que además de ver un gran show, van a estar ayudando a gente que lo necesita.

Radiografía de los músicos
Repasando muy brevemente la carrera de Malosetti se puede mencionar que arrancó como baterista, pero luego las cuerdas lograron cambiar el rumbo y el bajo se convirtió en su gran aliado para hacerse camino en la música.

Durante casi una década formó parte de la banda de Luis Alberto Spinetta, aunque también realizó sus propias grabaciones como solista o al mando de Electrohope, banda que integró junto a Nicolás Raffetta (teclados), Hernán Segret (guitarra, bajo y voz) y Tomi Sainz (batería). En la actualidad, está al frente de su nuevo proyecto: JM4.

Por su parte, Sanguinetti aportará la perfección y la meticulosidad de “8”, el último material que registró junto a Jerónimo Carmona (contrabajo), Fermín Merlo (batería) y Migma (bandeja de vinilos). 

En tanto, las voces femeninas aportarán un poco de jazz y otro tanto de bossa nova. En efecto, Oliver recordará parte de los discos que escuchó desde joven, como Ella Fitzgerald, Billie Holliday, Sarah Vaughan o Chet Baker.

En cambio, la brasileña Dias traerá un poco de Vinícius de Moraes, Tom Jobim, Dorival Caymmi, Chico Buarque, Caetano Veloso, Milton Nascimento, Luiz Gonzaga Noel Rosa, entre otros.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

La primera mujer del jazz

Lil_Hardin_ArmstrongTal vez son Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan o Billie Holiday los primeros nombres que vienen a la mente cuando se habla de mujeres dentro del jazz. Sin embargo, existe siempre una que antecede a las otras.

En este caso, la pionera no se caracterizó por tener una excelente voz, sino por tocar maravillosamente el piano. Hablamos de Lilian Hardin. Es necesario aclarar que fue la segunda esposa de Louis Armstrong, pero que eso no fue lo que la hizo famosa.

Todo lo contrario. Su talento con las teclas tienen un recorrido que comenzó con el estudio de música clásica y que se perfeccionó en la Fisk University. Ocurre que sus padres querían que su hija se instruyera y se alejara de los sonidos del demonio.

Claro está que la melodía endemoniada provenía de lugares como Storyville, la cuna del jazz. Y, pese a los esfuerzos paternos, la niña parecía preferir más el camino de los pecadores. Fue así como, engañando a su madre, comenzó a tocar el género sincopado.

Su primer trabajo importante llegó de la mano de King Oliver. En aquel 1921, el trompetista quedó hipnotizado por el sonido de su piano y la invitó a participar de su Creole Jazz Band en la ciudad de Chicago.

Fue en esa orquesta cuando conoció a Louis. Por aquel entonces, Sachmo estaba en pleno proceso de separación de su primera esposa, Daisy, y ella venía de su primer matrimonio frustrado con Jimmy Johnson.

No fue lo que se dice un amor a primera vista. Lil consideraba que Armstrong era un pueblerino. Pese a eso, lo ayudó con su divorcio. Luego se enamoró de él y se casaron en 1924. Sabía que el trompetista tenía un futuro prominente y por eso colaboró para que dejara a Oliver e iniciara un nuevo camino junto a Fletcher Henderson en Nueva York.

Ella lo esperó en Chicago, mientras continuaba tocando en la Creole y, un año después, formaron lo que representaron las mejores bandas que constituyó Louis: los Hot Five y los Hot Seven. Con estas agrupaciones realizaron varias grabaciones para el sello Okeh.

No todo es para siempre. Las relaciones de pareja comenzaron a hacerse cada vez más tensa, hasta que finalmente Hardin y Armstrong se separaron. Hubo juicios de por medio, en los que se involucraban derechos de autor de las canciones de los Hots.

En 1938, con el divorcio firmado, Lil realizó varias grabaciones para Decca Records. Durante la década del ’50 realiza varios espectáculos en Europa y participó de festivales como el Paris’s Jazz Month en 1952. Pero su vuelta a Estados Unidos la encontró olvidada.

El bebop ascendía rápidamente y las “viejas guardias” se convertían de a poco en eso: algo viejo. Ray Charles la ubicó nuevamente en escena cuando popularizó el tema “Just for a Trhill”, la canción escrita por Lil que narraba la tortuosa relación que tuvo con Louis.

Las vueltas de la vida la ubicaron arriba de un escenario en 1971. Hacía un poco más de un mes que Armstrong había fallecido y ella formó parte del espectáculo que se hacía en su homenaje. Al final de la interpretación de St. Louis Blues, Hardin se desplomó en el escenario. Ese 27 de agosto fue su último día con vida.

Fue la primera dama del jazz y su magnífica forma de tocar perdurará por siempre. Fue la enorme mujer que se encontró detrás del gran hombre. Y supo conservar su luz propia, esa que alumbrará siempre su brillante carrera.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Tres mujeres, tres voces… puro jazz

Existieron muchas mujeres en el jazz. Pero, ninguna como ellas.

Sin dudas, las tres fueron determinantes en la voz del género sincopado. Me refiero, claro está, a Ella Fitzgerald, Billie Holliday y Sarah Vaughan.

Todas tenían un estilo diferente, pero supieron cautivar a su manera al público que demandaba buen jazz.

Billie, por ejemplo, no contaba con un gran registro de voz, como sí lo poseían Ella y Sarah.

Incluso, Fitzgerald fue reconocida por el scat, esa forma de vocalizar que permitía convertir en instrumentos musicales a las cuerdas vocales, tal como lo hacía Louis Armstrong.

Sin embargo, lo que convirtió a Holliday en una de las cantantes más aclamadas fue su forma de interpretar cada tema, incluyendo una vivencia en cada estrofa.

Es que tuvo una infancia difícil. Sus padres eran demasiado jóvenes cuando ella nació, nunca se casaron y, para colmo, su padre las abandonó cuando todavía era una niña.

Fitzgerald también tuvo unos primeros años complicados, con la prematura muerte de su madre y la pobreza rondando siempre cerca.

En cambio Sarah no tuvo tales inconvenientes y estuvo rodeada de una familia que basaba sus principios en la religión.

La joven Vaughan logró iniciar su carrera al presentarse al concurso que se realizaba en el Apollo Theater para probar suerte en el concurso que buscaba la mejor voz femenina.

Casualidades de la vida (o no), el primer premio que obtuvo Sarah en 1944 fue el mismo que ganó casi diez años antes Ella.

Las tres mujeres fueron variando sus formaciones durante los años, pero siempre tocaron con los mejores.

Es reconocida el trabajo conjunto de Ella y Armstrong, por ejemplo, a través de los discos que grabaron juntos. Pero también es importante incluir en el repertorio hay que incluir trabajos con Count Basie y Duke Ellington.

Lo mismo sucede con Holliday y Lester Young, aunque no puede olvidarse el trabajo que realizó en conjunto con Basie. Tampoco hay que dejar de lado su interpretación de Strainge Fruit.

Vaughan, en tanto, se relacionó con el naciente bebop y supo acompañar a Dizzy Gillespie y Charlie Parker. No obstante, su consagración musical llegó de la mano de Clifford Brown.

Una anécdota llamativa cuenta que Ella, pese a ser reconocida, fue a ver a Holliday al teatro y, sorprendido por sus interpretaciones, le pidió un autógrafo al terminar la obra.

Sin embargo, pese a ser tres talentos, nunca lograron juntarse en un escenario ni en un disco. Si aparecieron juntas Ella y Billie en varios discos, pero nunca estuvieron todas juntas.

Hace tiempo que dejaron este mundo, aunque su música seguirá sonando por siempre.

Gonzalo Chicote.
animalesdeljazz@hotmail.com