Jorge Anders orquestaA Jorge Anders le gusta que lo llamen Maestro. Se le nota cada vez que cuenta una anécdota en la alguien le pide un consejo -que siempre da como una flecha en el centro del blanco- y que se lo agradece, según sus palabras, de la misma manera: “Gracias, maestro”. Esa última palabra hace brillar sus ojos. Pero no hay soberbia ni vanidad, sino el orgullo de pertenecer a una raza especial de músicos, esa en la que no hay que dar clases para ser maestro. En una larga charla que mantuvo con Animales del Jazz aseguró que a él no le interesa enseñar. ”No tengo tiempo, ni tengo ganas”, afirma, como al pasar. Claro que, en realidad, mantener una conversación con él es suficiente para aprender.
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