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Dizzy Gillespie: el músico que se atrevió a todo

Ilustración: Viktoria Martín

Ilustración: Viktoria Martín

Pasaron ya veinte años de la desaparición de John Birks “Dizzy” Gillespie.

En efecto, el 6 de enero de 1993 se despedía uno de los grandes del jazz, aquel que supo ser el impulsor del bebop y que juntó con gusto el género con los ritmos centroamericanos.

Este magnífico músico que nació en Cheraw (Carolina del Sur – Estados Unidos) el 21 de octubre de 1917, supo canalizar los sabores amargos que le ofreció la vida en su infancia a través de la trompeta.

Ya desde niño mostró interés en la música y, pese a que su familia no tuvo los recursos suficientes para adquirir su instrumento, siempre se las rebuscó para poder practicar y mejorar día a día.

Con apenas 18 años, ya era una gran promesa del jazz. Fue justamente en 1935 cuando ingresa a la Frankie Fairfar Band, donde recibe el apodo de Dizzy, y escribe sus primeros arreglos.

En sólo cinco años, ya había tocado para músicos destacados como Teddy Hill, Alberto Socarrás, Cab Calloway y, hasta se dio el gusto de grabar con Lionel Hampton. Corría el año 1939, el mismo en que comenzó a visitar con frecuencia el mítico Milton’s Playhouse.

Llamativamente, algunos de sus acontecimientos más relevantes se cuentan de a pares en un mismo año.

Por ejemplo, en 1940 lograría dos hitos musicales muy importantes para él ya que, no sólo es el año en que se graban sus primeras composiciones, sino que también es el que conoce a Charlie Parker, con quién marcaría a fuego el destino del bebop.

De manera encadenada, Parker sería parte de otro de los hitos en su carrera: con él participan de la velada del Massey Hall de Toronto en 1953. (Lea más: La noche en la que sonó por única vez el dream team del bebop)

Justamente, en 1953 también se produciría un caso fortuito: su trompeta se doblaba dejando la campana mirando hacia arriba. Y fue así como este instrumento raro se convierte en una marca distintiva del músico. (Lea más: Una noche la trompeta se dobló y el genio siguió tocando)

Fue un verdadero showman arriba del escenario, ya que contaba con un gran carisma y sabía cómo condimentar con humor cada uno de sus espectáculos.

Sería ridículo intentar mencionar todas las canciones que compuso y las que grabó, ya que fueron muchísimas. Pero sí se puede mencionar las más importantes, como A Night in Tunisia, Salt Peanuts, Pickin’ the Cabbage y Paradiddle.

No hay que olvidar que fue uno de los músicos que se interesa en mezclar el jazz con los ritmos centroamericanos. Algunos de los temas que muestran dicha simpatía son “Manteca”, “Cubana Be, Cubana Bop” y “Tin Tin Deo”.

En su larga carrera grabó y tocó con grandes músicos como con Ella Fitzgerald, Coleman Hawkins, Fletcher Henderson, Earl Hines y Louis Armstrong. Participó, además, de varios cortos y películas.

Este excelente músico también fue por más. Tanto que se animó a participar de las previas en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Quería ser el primer negro en ocupar el lugar más importante en la Casa Blanca. (lea más: Un candidato a presidente con una trompeta bajo el brazo)

En 1992 su vida comenzó a declinar. Incluso, ese año tuvo que suspender su actuación en el Carnegie Hall, donde se conmemorarían sus 75 años de vida.

Dejó este mundo un año después, pero su grandeza quedó perpetuada en la historia del jazz.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com
Ilustración: Viktoria Martín – Blog: pinturas-viktoriamartin.blogspot.com

La noche en la que sonó por única vez el dream team del bebop

the quintetEn uno de los tantos bares de la calle 52 de Harlem (Nueva York) se gestó el bebop. Fue exactamente el Minton’s Playhouse, aquel lugar que creó Henry Minton, quien vio nacer a uno de los géneros del jazz.

Allí, varios músicos pusieron en marcha esta movida, entre los que se destacaron Dizzy Gillespie y Charlie Parker. Y también aparecieron en escena Max Roach, Charles Mingus y Bud Powell, entre otros.

Sin embargo, aquel movimiento que se gestó en la década del ‘40, tuvo su momento cumbre más de diez años después. Más precisamente, el 15 de mayo de 1953.

Y fue muy lejos de la Nueva York natal. Incluso, fue más allá de las fronteras del país creador del jazz.

Ocurre que fue el Massey Hall de Toronto quien recibió a estos cinco gigantes del bebop para ofrecer un espectacular concierto, que tuvo mucho más que música en su historia.

La idea del show era juntar fondos para beneficencia, pero esa misma noche la pelea de Rocky Marciano se llevó gran parte de la audiencia y de los músicos. Sí, dice músicos.

Es que Gillespie era un fanático del box y miró parte de la contienda fuera del escenario, esperando terminar cada sólo para correr a ver cómo continuaba el combate.

Pero no fue lo único raro del concierto. Ese día, Parker apareció sin instrumento para tocar ya que lo había empeñado para darle cuerda a su adicción a las drogas.

imagesFue así como tuvieron que salir a buscar uno y lo encontraron. Aunque era un tanto peculiar: el Grafton que utilizó tenía el cuerpo y la campana hechos de plástico. Eso igual no fue un impedimento para que sonara de lujo.

Otro de los detalles con los que contó este espectáculo fue la presencia de un embriagado Powell, que volvía de una temporada en el instituto de salud mental.

Como si fuera poco, la escasa concurrencia hizo que casi todos los músicos no vieron ni un centavo de lo que les prometieron para tocar. Sólo Bird cobró sus pagarés, ya que desconfió de los organizadores y les hizo garantizar con su patrimonio el pago.

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Pese a todo ello, el concierto tuvo algo que nadie esperaba: fue registrado y convertido a disco posteriormente, gracias a la astucia de Mingus que llevó un grabador. Es que el contrabajista tenía intenciones de sacar un álbum con su sello Debut.

El material fue espectacular ya que fue la única vez que estos músicos fueron capturados juntos en vivo. Originalmente, incluyó seis temas: Perdido, Salt Peanuts, All The Things You Are, Wee, Hot House y A Nigth In Tunisia.

El disco se llamó The Quintet – Jazz in the Massey Hall, pero en el 2004 fue reeditado con un total de 14 canciones, bajo el nombre de Complete Jazz at Massey Hall.

A las melodías del álbum original fueron sumados un solo de batería de Roach y las temas Cherokee, 52nd Street Theme, Embraceable You, Hallelujah, Sure Thing, Lullaby of Birdland y I’ve Got You Under My Skin.

En 1995 el disco fue incluido dentro del Salón de la Fama del Grammy. Un premio verdaderamente merecido.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Un candidato a presidente con una trompeta bajo el brazo

El primer hombre con ascendencia africana que llegó a la presidencia de los Estados Unidos fue Barack Obama.

Parecía imposible que una persona de color pudiera alcanzar el más alto rango en un país donde la segregación racial fue una característica que reinaba sólo unas décadas antes.

Pero ese deseo fue también el de otros. Incluso se inició mucho tiempo antes con un candidato un tanto particular.

Ocurre que en 1963, Dizzy Gillespie -uno de los mejores trompetistas de jazz de la historia y el creador del bebop– lanzó su campaña en medio del descreimiento popular.

La intención de Gillespie era ser uno de los candidatos por el partido demócrata, y competía con quien fue finalmente el presidente del país norteamericano: Lyndon Johnson.

Si bien la campaña tenía un componente humorístico -como la idea de enviar a un astronauta negro al espacio (Diz afirmaba que “tenía intención de ir a la luna”)-, sus propuestas no eran del todo descabelladas.

Uno de sus estandartes era lograr mayores y mejores derechos civiles, haciendo hincapié en la necesidad de erradicar el racismo del mundo de la música y de otros ámbitos.

También proponía implementar una lotería nacional que eliminara o redujera el impuesto sobre la renta, la igualdad de oportunidad laboral y el reconocimiento diplomático de China.

“Un hombre, un vota, ese es mi lema”, remarcaba públicamente. Y, al mismo tiempo, tenía intención de cambiar el nombre de la Casa Blanca por el de Casa del Blues.

Incluso, Jon Hendricks creó la canción de campaña en base a Salt Peanuts uno de los temas de Gillespie.

Las intenciones presidenciales del trompetista incluía también un gabinete de lo más desopilante: Max Roach como ministro de Defensa, Charles Mingus en el Ministerio de la Paz, Louis Armstrong en Agricultura y Duke Ellington sería el ministro de Estado.

Pero la lista no terminaba ahí. Ella Fitzgerald sería la mandamás en Salud, Educación y Bienestar y Peggy Lee en Trabajo.

Por último, para la CIA, proponía a Miles Davis y como jefe de la Biblioteca del Congreso quería a Ray Charles.

Jean Gleason, quien fuera su jefa de campaña, afirmó que no creía que llegara a ser proclamado candidato oficial, pero estaba convencida de que Dizzy era muy inteligente y que conocía muy bien los problemas del mundo.

Lo cierto es que finalmente no alcanzó la popularidad para lograr ser el representante demócrata. Y aunque quiso intentarlo nuevamente en 1972, decidió revocar su deseo tras escuchar a su asesor espiritual.

Gonzalo Chicote.
animalesdeljazz@hotmail.com