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Héctor “Finito” Bingert, un músico de jazz en la tierra del candombe

20160924_002630El pasado 23 de septiembre, en el sótano de un restaurante cercano al Parque Rodó de Montevideo (Uruguay), se presentó por primera vez el cuarteto que dirige Héctor “Finito” Bingert. El saxofonista uruguayo es de esas personas que tienen mucho para contar. Parte de su historia la transmite entre canción y canción. Con un gran manejo del espectáculo, y como si el público no estuviera metido en su bolsillo desde el primer momento que suena su tenor Selmer, se da el gusto de decir algunos chistes. “Siempre quise hacer stand up, pero en mi casa no se reía nadie. Tendría que haber venido acá”, se sincera y hace reír a más de uno. También explicó el por qué de su apodo, siempre en clave de humor: “Era tan flaco que para que vieran que llegué a algún lugar tenía que entrar dos veces”. Otra vez risas. En la cava del Blanes todo fue jazz y sonrisas. Pasaron grandes standars de John Coltrane, algo de bossa nova y hasta “Europa”, el tema que popularizó Leandro “Gato” Barbieri. La química que hubo entre Finito, Sebastián Zinola (piano), Ignacio Correa (bajo) y Jorge Rodríguez Stark (batería) fue verdaderamente atrapante y el público recién se retiró del lugar cuando los músicos aseguraron que no les quedaban temas para tocar.
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Adiós Negro

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El pasado sábado 7 de diciembre falleció el contrabajista Jorge “Negro” González, uno de los grandes músicos que tuvo la escena argentina de jazz y un batallador incansable de la difusión del genero local.

Algunos aseguran que fue uno de los pocos privilegiados que tocó con todos. Y la larga lista de nombres con los que compartió escenario pueden confirmar que así fue.

Se puede empezar la nómina por los integrantes de la banda a la que dio nacimiento en 1955 con Mauricio Percan en el clarinete, Michel Barandis en piano y Raúl Céspedes en batería: hablamos de Swing Timers.

La orquesta, que originalmente era de una sola palabra (Swingtimers, según le explicó González a Walter Thiers alguna vez), sufrió sólo dos modificaciones a lo largo de su historia. Céspedes fue reemplazado por Eduarso Casalla y Barandis por Jorge Navarro.

Si bien se desempeñó por más de 40 años con Swing Timers, eso no lo privó para formar parte de Quinteplus en los ’70, junto a Jorge Anders (saxo), Gustavo Bergalli (trompeta), Santiago Giacobbe (piano) y Carlos “Pocho” Lapouble (batería).

Con Néstor Astarita formó parte, en la década del ’50, del trío que lideró el inolviable pianista Rubén “Baby” López Fust. Y, en 1973, estarían ambos junto a Litto Nebbia transitando un poco de jazz y de bossa nova.

Pero la lista no se termina allí. Los ’60 lo encontrarían en otro de los legendarios tríos que tuvo la escena nacional, aquel que lideraba el pianista Alberto Favero y que tenía a Lapouble detrás de la batería.

Su papel como difusor del jazz arranca en esa década cuando fundó la Agrupación Nuevo Jazz junto a Rodolfo Alchourrón, Casalla, Mike Lerman, Alfredo Wolf, Giacobbe, Navarro y los hermanos Rubén y Leandro “Gato” Barbieri.

“La Agrupación organizó conciertos y charlas y difundió las nuevas corrientes del género, en un momento de inflexión para las formas de improvisación”, explicó Sergio Pujol en su libro “Jazz al Sur. Historia de la música Negra en la Argentina”.

Aunque su verdadero aporte llegó de la mano de Jazz & Pop. El local se ubicó en Chacabuco 508 fue abierto en 1978 y se mantuvo activo hasta 1984. Allí pasaron artistas internacionales de la talla de Chick Corea, y baluartes de la escena nacional como Enrique “Mono” Villegas o Roberto “Fats” Fernández.

Años después, tomó revancha y reabrió sus puertas, aunque esta vez fue en un local en la calle Paraná 340. Nombres y más nombres pasaron por allí: Hermeto Pascoal, Rubén Rada, Lito Epumer y Javier Martínez, entre otros tantos.

Tenía 79 años, pero su fuerza hizo que nunca abandonara su trabajo en Jazz & Pop. Difundiendo el jazz, el género que amaba.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Doble festejo: en el Día Internacional del Jazz, Animales del Jazz cumple su primer año

Herbie-Hancock2Este es un día muy especial para los amantes del jazz.

Ocurre que se festejó en todo el mundo la segunda edición del Día Internacional del Jazz.

Gracias a la iniciativa del pianista Herbie Hancock y a la UNESCO el género logró que al menos un día en el calendario todos los músicos se junten a tocar al ritmo sincopado.

Esta vez, las miradas se posaron en la Iglesia Santa Irene de Estambul (Turquía), donde más de 30 artistas dejaron lo mejor de sí para rendirle homenaje a esta música maravillosa.

Wayne Shorter, Al Jarreau y George Duke fueron algunos de los que participaron de la velada, que se sumaron (claro está) a Hancock y a pares de otros géneros como Rubén Blades y Milton Nascimento.

El jazz tuvo una maravillosa noche, gracias al Instituto Thelonious Monk y a la fundación cultural turca IKSV, que estuvieron en cada detalle de la organización del evento.

Animales del Jazz, un año más viejo
Mención aparte merece este blog que, aunque parezca mentira, cumplió su primer año de vida.

En un año pasó de todo. Fuimos y vinimos por la historia del jazz a través de las 56 publicaciones que, con la profesionalidad y el compromiso asumido, fuimos subiendo cada fin de semana.

Armamos nuestro primer concurso, que tuvo a su justo ganador: el amigo Laureano Trillo, que nos invitó a verlo tocar junto a la big band de Gustavo Cortajerena.

También visitamos varios espectáculos, como el que se desarrolló en el Teatro Coliseo y puso en escena a grandes monstruos del jazz como Jorge Navarro, Gustavo Bergalli, Luis Salinas, Rubén Rada, Alex Acuña y Francisco Fattorusso.

No hay que olvidar de mencionar a quienes colaboraron desinteresadamente, como Hernán Gilardo, que dejó los impuestos por un momento para escribir sobre Keith Jarrett.

O las pinturas que aportó durante este último tiempo Viktoria Martín (a la que agradecemos mucho por aportar color al blog, algo que necesitaba). También sería injusto dejar de lado el aporte de Juan Marcos Almada, que contribuyó con lo que fue nuestra primera obra literaria con el cuento Embocadura Rota.

Asimismo, intentamos seguir de cerca los festivales de jazz que se desarrollaron en los distintos puntos de la Argentina para que puedan disfrutar de esta bella música.

No queremos olvidarnos de dos personas que aportaron mucho, cuando esto era aún un sueño: Patricio Eleisegui (que fue quien más incentivó a dar los primeros pasos ante una duda constante) y Cesar Dergarabedian (que aportó sus conocimientos en el mundo cibernético).

El texto sería interminable si tuviéramos que sumar a todos los que participaron directa o indirectamente, así que reunimos a todos en un eterno “gracias a tu colaboración”.

Gracias a ellos y a la de casi 10.000 visitantes, podemos decir sueño cumplido. No para bajar los brazos o abandonar, sino para continuar trabajando y mejorando cada día.

Seguiremos dando pasos. Ojalá, queridos lectores, sigan junto a nosotros.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Una Reunión Cumbre en el Coliseo

El Teatro Coliseo fue el escenario elegido por Jorge Navarro, Gustavo Bergalli, Luis Salinas, Rubén Rada, Alex Acuña y Francisco Fattorusso para montar la versión moderna de Reunión Cumbre.

Puede que el nombre haya sonado pretencioso en algunos oídos, si se tiene en cuenta que así se llamó el disco que grabaron juntos en 1974 dos grandes: Astor Piazzolla y Gerry Mulligan.

No obstante, nadie puede quitarles mérito a estos grandes músicos que brindaron un espectáculo de lujo donde no faltó absolutamente nada.

Los amantes del jazz se fueron complacidos con las propuestas realizadas por Navarro y Bergalli. Sobre todo, por la excelente versión de Cantaloupe Island, donde la trompeta sobresalió con la magnificencia que nos tiene acostumbrados.

Quienes fueron a escuchar a Rada, se llevaron una versión no tan dicharachera, pero que se mostró sólida detrás de las congas y con la voz en Me pá y Botija de mi país. Incluso, se dio el gusto de cantar Anclao en París en dúo con Salinas.

Pero no fue el único tango que sonó. También hubo lugar para una versión de El día que me quieras que no tuvo desperdicio, donde se lucieron Gustavo y Luis.

Si se habla de Salinas, no se puede dejar de lado la brillante versión del tema Ahí va y Contigo a la distancia. No es para menos. Contar con músicos de la talla de Alex Acuña y Francisco Fattorusso como acompañantes, sin dudas ayuda a que las cosas salgan muy bien. Sus solos, además, fueron magnánimos.

En resumen, una combinación de músicos que nunca habían tocado juntos, pero que se conocían, que compartían amistad y que, por sobre todas las cosas, se admiraban. Respeto y talento. Una mezcla que se contempló en el escenario.

Mención aparte merece hablar de Salinas. No de Luis, sino de Juan, su hijo. ¿Quién no soñó con debutar en una cancha de fútbol con Messi, Ronaldo y Neymar como compañeros?. Bueno, eso fue lo que hizo Juan. Tocó con los mejores, y cerró el espectáculo.

Esperemos, los más jóvenes, una nueva versión de Reunión Cumbre en unos años. Y ya sabremos que uno de los integrantes puede ser, sin dudas, el pequeño Juan.

Gonzalo Chicote.