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Artie Shaw, un músico que abandonó el jazz en su mejor momento

El caso de Artie Shaw fue verdaderamente curioso. Era uno de los artistas que descollaba en la “Era del Swing” y, sin embargo, decidió ponerle fin a su carrera musical cuando estaba en la cresta de la ola.

Nació en “cuna de oro” bajo el nombre de Arthur Jacob Arshawsky en Nueva York. En 1929 inició su camino musical en la agrupación de Paul Whiteman y apenas unos años después ya estaba al mando de su propia banda.

Al igual que Benny Goodman, Shaw no sólo tocó el clarinete y estuvo al mando de su propia orquesta durante los años 30, sino que también fue uno de los primeros en incorporar músicos negros en sus agrupaciones.

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El jazz que cada día se toca mejor

Jorge Navarro y Manuel FragaEste martes se llevó adelante en el Teatro Gran Rex la ceremonia de entrega de los Premios Gardel 2015 (que organiza CAPIF) y muchos de los músicos que transitan por el jazz recibieron su merecido galardón.

Los pianistas Jorge Navarro y Manuel Fraga se alzaron con la estatuilla al Mejor Álbum de Jazz por su trabajo titulado “Viva el Swing” (S-Music). El disco fue grabado a dos pianos y repasa los más reconocidos standards del género sincopado.

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Una voz centenaria

Photo of Billie HOLIDAYHace exactamente cien años, la ciudad de Philadelphia (Pennsylvania – Estados Unidos) veía nacer a quien se convertiría en una de las grandes cantantes que tuvo el jazz en toda su Historia: Billie Holiday.

Si bien tuvo una voz envidiable, el sentimiento y la interpretación que hacía de cada letra y de cada canción fue un elemento distintivo que la llevó a encumbrarse en lo más alto del género sincopado en la década del ’30.

Sin dudas sus primeros años fueron los que marcaron a fuego ese sufrimiento que se impregnaría a la hora de subir a un escenario. Fruto de una relación temprana entre Clarence Holiday (de sólo 15 años) y Sadie Fagan (13 años), conoció la miseria y el abandono desde pequeña.

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Chu Berry, un tenor versátil

chu berryLester Young y Coleman Hawkins fueron sinónimos del saxo tener. Cada uno a su manera, con diferencias marcadas en su sonoridad, supieron hacerse un camino dentro del jazz y dejaron su legado.

La década del ’30 los encontró como dos referentes. Suave uno, rápido y furioso el otro. Y en el medio, un joven nacido en Virginia del Oeste (Estados Unidos) entró en escena y mostró que podía existir una alternativa.

Inspirado por lo que hacía su hermana en el piano (era música de jazz), el pequeño Leon “Chu” Berry inició su carrera con el saxofón alto. Sin embargo, escuchó a Hawkins y supo que el tenor sería su instrumento.

Arrancó con la banda de la secundaria y también tocó durante su estadía en la universidad West Virginia State College, donde también se destacó como un gran deportista. Su imponente porte lo convertía en un prominente jugador de fútbol americano. Pero el jazz fue más fuerte.

Su inclinación hacia la sonoridad de Coleman hizo que, cuando éste estuvo de gira por Europa, fuera uno de los músicos más requeridos en los locales donde querían escuchar un tenor de la talla de Hawkins.

Con apenas 19 años ya formaba parte de la orquesta de Sammy Steward, donde permaneció entre 1929 y 1930. Luego viajó a Nueva York, donde formó parte de la The Chocolate Dandies de Benny Carter. Fue allí donde hizo sus primeras grabaciones.

Mudó su forma de tocar a la formación de Teddy Hill en 1933 y sólo dos años después estaba en la de Fletcher Henderson. Su velocidad y agilidad a la hora de tocar hizo que Roy Eldridge sonara aburrido en “Jangled Nerves”.

El público comenzó a valorar lo que hacía este saxofonista. Y tuvo su merecido premio en 1937, cuando los lectores de la prestigiosa revista Down Beat lo eligieron como el mejor tenorista de todos.

Eso le valió como boleto para pasar a la orquesta del director y cantante Cab Calloway. Por esa banda pasarían también otro de los músicos que se convirtieron en gigantes de la escena del jazz: Dizzy Gillespie.

Las grandes formaciones fueron parte de su historia musical, pero también participó de pequeñas agrupaciones y tocó con innumerables músicos de la talla de Billie Holiday, Lionel Hampton, Bessie Smith y Teddy Wilson.

La muerte se presentó muy temprano y de manera trágica el 30 de octubre de 1941. Un accidente automovilístico dejó al jazz sin uno de los tenores más versátiles y con más proyección. Sobreviven aún sus discos junto a Cab Calloway, Fletcher Henderson y Benny Carter.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Un gran día en Harlem

vieja cámaraLas fotografías. 

Todo lo muestran, detienen, inmortalizan. Pero ese (por lo general rectángulo) pedazo de papel sólo genera una historia detrás cuando son sus autores los que cuentan algo que no se ve.

La historia que se esconde detrás es a veces tergiversada. Otras tantas dicen mucho más de lo que callan. Aunque siempre callan. Y esconden felicidad, alegría, angustia, guerra, paz, montañas, playas, parques, lugares, amores, rencores, ciudades, etcéteras y más. Como los grandes días.

Un 12 de agosto de 1958 faltaron las imágenes que mostraran el rostro de sorpresa que debe haber puesto Art Kane, un joven fotógrafo que trabajaba de manera independiente para la revista Esquire.

Es que le habían encomendado la tarea de capturar a músicos de jazz para un informe que realizaría la publicación. Así que comenzó a llamar a un puñado de los más conocidos de la época.

Sin embargo, como temía que no todos asistieran, siguió comunicándose con más y más personalidades. Y, lo que nunca hubiese imaginado, se cumplió: 58 de los representantes del género estaban ahí.

Probablemente los que conocen esta historia se apurarán a corregirme. Pero no, dije bien. Fueron 58 los músicos de jazz que estaban presentes allí a las 10 de la mañana cuando se disparó el interruptor.

Porque a la lista de los 57 que fueron tapa de Esquire hay que sumarle a Willie “The Lion” Smith que se quedó sentado en la escalinata de la casa del 17 Este de la calle 126 (entre la Quinta Avenida y Madison, del Harlem) en el momento que los inmortalizó.

En la fotografía aparecen Red Allen, Buster Bailey, Count Basie, Emmett Berry, Art Blakey, Lawrence Brown, Scoville Browne, Buck Clayton, Bill Crump, Vic Dickenson, Roy Eldridge, Art Farmer, Bud Freeman, Dizzy Gillespie, Tyree Glenn, Sonny Greer, Johnny Griffin, Gigi Gryce, Coleman Hawkins, Gene Krupa, J.C. Heard, Jay C. Higginbotham, Milt Hinton, Chubby Jackson, Hilton Jefferson, Osie Johnson, Hank Jones, Jo Jones, Jimmy Jones, Taft Jordan, Max Kaminsky, Eddie Locke, Charles Mingus, Miff Mole, Thelonious Monk, Gerry Mulligan, Oscar Pettiford, Rudy Powell, Luckey Roberts, Jimmy Rushing, Pee Wee Russell, Sahib Shihab, Zutty Singleton, Stuff Smith, Rex Stewart, Maxine Sullivan, Joe Thomas, Wilbur Ware, Dickie Wells, George Wettling, Ernie Wilkins, Mary Lou Williams y Lester Young.

A great day in Harlem

A ellos hay que añadir a Horace Silver, Sonny Rollins, Benny Golson y Marian McPartland, que son los únicos músicos que aún están con vida.

La captura fue publicada por la revista finalmente en enero de 1959. Pero la historia no queda allí. En 1994 fue Jean Bach quien decidió mostrarle al mundo la historia detrás de la imagen.

A través de una película llamado “A Great Day in Harlem”, el productor de radio de Nueva York contó todos los detalles que no se pudieron ver en la mítica fotografía y le valió una nominación como mejor largometraje documental.

Incluso, quienes vieron la película “La Terminal”, en la que Viktor Navorski (Tom Hanks) pasó parte de su vida viviendo en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York, recordarán que el motor del viaje del protagonista desde su Krakozhia natal fue que un músico de jazz firmara esa fotografía.

Fue justamente Benny Golson quien finalmente cumplió con el sueño que había iniciado el padre de Viktor, la de contar con el autógrafo de todos los grandes del género que figuraban allí. En ese gran día.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

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