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El jazz que cada día se toca mejor

Jorge Navarro y Manuel FragaEste martes se llevó adelante en el Teatro Gran Rex la ceremonia de entrega de los Premios Gardel 2015 (que organiza CAPIF) y muchos de los músicos que transitan por el jazz recibieron su merecido galardón.

Los pianistas Jorge Navarro y Manuel Fraga se alzaron con la estatuilla al Mejor Álbum de Jazz por su trabajo titulado “Viva el Swing” (S-Music). El disco fue grabado a dos pianos y repasa los más reconocidos standards del género sincopado.

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La primera mujer del jazz

Lil_Hardin_ArmstrongTal vez son Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan o Billie Holiday los primeros nombres que vienen a la mente cuando se habla de mujeres dentro del jazz. Sin embargo, existe siempre una que antecede a las otras.

En este caso, la pionera no se caracterizó por tener una excelente voz, sino por tocar maravillosamente el piano. Hablamos de Lilian Hardin. Es necesario aclarar que fue la segunda esposa de Louis Armstrong, pero que eso no fue lo que la hizo famosa.

Todo lo contrario. Su talento con las teclas tienen un recorrido que comenzó con el estudio de música clásica y que se perfeccionó en la Fisk University. Ocurre que sus padres querían que su hija se instruyera y se alejara de los sonidos del demonio.

Claro está que la melodía endemoniada provenía de lugares como Storyville, la cuna del jazz. Y, pese a los esfuerzos paternos, la niña parecía preferir más el camino de los pecadores. Fue así como, engañando a su madre, comenzó a tocar el género sincopado.

Su primer trabajo importante llegó de la mano de King Oliver. En aquel 1921, el trompetista quedó hipnotizado por el sonido de su piano y la invitó a participar de su Creole Jazz Band en la ciudad de Chicago.

Fue en esa orquesta cuando conoció a Louis. Por aquel entonces, Sachmo estaba en pleno proceso de separación de su primera esposa, Daisy, y ella venía de su primer matrimonio frustrado con Jimmy Johnson.

No fue lo que se dice un amor a primera vista. Lil consideraba que Armstrong era un pueblerino. Pese a eso, lo ayudó con su divorcio. Luego se enamoró de él y se casaron en 1924. Sabía que el trompetista tenía un futuro prominente y por eso colaboró para que dejara a Oliver e iniciara un nuevo camino junto a Fletcher Henderson en Nueva York.

Ella lo esperó en Chicago, mientras continuaba tocando en la Creole y, un año después, formaron lo que representaron las mejores bandas que constituyó Louis: los Hot Five y los Hot Seven. Con estas agrupaciones realizaron varias grabaciones para el sello Okeh.

No todo es para siempre. Las relaciones de pareja comenzaron a hacerse cada vez más tensa, hasta que finalmente Hardin y Armstrong se separaron. Hubo juicios de por medio, en los que se involucraban derechos de autor de las canciones de los Hots.

En 1938, con el divorcio firmado, Lil realizó varias grabaciones para Decca Records. Durante la década del ’50 realiza varios espectáculos en Europa y participó de festivales como el Paris’s Jazz Month en 1952. Pero su vuelta a Estados Unidos la encontró olvidada.

El bebop ascendía rápidamente y las “viejas guardias” se convertían de a poco en eso: algo viejo. Ray Charles la ubicó nuevamente en escena cuando popularizó el tema “Just for a Trhill”, la canción escrita por Lil que narraba la tortuosa relación que tuvo con Louis.

Las vueltas de la vida la ubicaron arriba de un escenario en 1971. Hacía un poco más de un mes que Armstrong había fallecido y ella formó parte del espectáculo que se hacía en su homenaje. Al final de la interpretación de St. Louis Blues, Hardin se desplomó en el escenario. Ese 27 de agosto fue su último día con vida.

Fue la primera dama del jazz y su magnífica forma de tocar perdurará por siempre. Fue la enorme mujer que se encontró detrás del gran hombre. Y supo conservar su luz propia, esa que alumbrará siempre su brillante carrera.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Todo el funk y el jazz llega a la Argentina de la mano de Maceo Parker

descarga (2)El Teatro Coliseo se vestirá una vez más en el escenario perfecto para que el talentoso Maceo Parker y su orquesta desplieguen todo el jazz y el funk que lo caracterizan.

El próximo jueves (12 de septiembre) el saxofonista nacido en Kinston (Carolina del Norte – Estados Unidos) interpretará temas de su último disco “Roots & Grooves” junto a todos los clásicos de su repertorio de soul jazz.

La carrera de Parker comenzó de la mano de James Brown, cuando todavía era un joven. En la agrupación formó parte de los denominados JB´s Horns, junto al saxofonista Pee Wee Ellis y al trombonista Fred Wesley.

El paso por la banda del Rey del Soul fue para Maceo como ir a la Universidad. Y el famoso grito de Brown “Maceo, quiero tu soplido” se convirtió en una marca registrada de sus intervenciones en la agrupación.

Asimismo, junto a Ellis y a Wesley constituyó la Maceo & All The King’s Men con la que grabó discos como “Doing Their Own Thing” (1970 – House of the Fox) y “Funky Music Machine” (1972 – Excello).

Es inevitable mencionar su paso por las formaciones Parliament y Funkadelic del cantante, compositor y productor George Clinton. Mothership Connection y Clones of Dr. Funkenstein forman parte de la extensa discografía.

El talento de este músico también lo llevó a participar de otros géneros distintos como el rock, compartiendo escenario con artistas de la talla de Keith Richards, Red Hot Chilli Peppers y Prince.

Y no sólo eso, sino que también formó parte de la agrupación del genial Ray Charles. Su admiración por él lo llevo a rendirle un tributo en el 2008, donde interpretó una docena de los mejores canciones del pianista.

Una buena costumbre
No es la primera vez que Maceo visita la Argentina. Por el contrario, estas tierras representan un lugar cálido y agradable para mostrar su talento desde el 2000, cuando se presentó por primera vez.

Lo saben tanto Buenos Aires como Salta, Córdoba y Neuquén, que fueron algunas de las provincias que recibieron y disfrutaron de algunos de sus clásicos como “Pass the Peas”, “Shake everything you´ve got” y “Soul power”.

Los escenarios de La Trastienda y el Teatro Gran Rex, entre tantos, ya conocieron su encanto. Ahora el turno es del Coliseo. Esperamos que una vez más el público se vuelva a su casa con la mezcla perfecta de música: la que Maceo revela como “98% funk, 2% jazz”.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

 

 

Un candidato a presidente con una trompeta bajo el brazo

El primer hombre con ascendencia africana que llegó a la presidencia de los Estados Unidos fue Barack Obama.

Parecía imposible que una persona de color pudiera alcanzar el más alto rango en un país donde la segregación racial fue una característica que reinaba sólo unas décadas antes.

Pero ese deseo fue también el de otros. Incluso se inició mucho tiempo antes con un candidato un tanto particular.

Ocurre que en 1963, Dizzy Gillespie -uno de los mejores trompetistas de jazz de la historia y el creador del bebop– lanzó su campaña en medio del descreimiento popular.

La intención de Gillespie era ser uno de los candidatos por el partido demócrata, y competía con quien fue finalmente el presidente del país norteamericano: Lyndon Johnson.

Si bien la campaña tenía un componente humorístico -como la idea de enviar a un astronauta negro al espacio (Diz afirmaba que “tenía intención de ir a la luna”)-, sus propuestas no eran del todo descabelladas.

Uno de sus estandartes era lograr mayores y mejores derechos civiles, haciendo hincapié en la necesidad de erradicar el racismo del mundo de la música y de otros ámbitos.

También proponía implementar una lotería nacional que eliminara o redujera el impuesto sobre la renta, la igualdad de oportunidad laboral y el reconocimiento diplomático de China.

“Un hombre, un vota, ese es mi lema”, remarcaba públicamente. Y, al mismo tiempo, tenía intención de cambiar el nombre de la Casa Blanca por el de Casa del Blues.

Incluso, Jon Hendricks creó la canción de campaña en base a Salt Peanuts uno de los temas de Gillespie.

Las intenciones presidenciales del trompetista incluía también un gabinete de lo más desopilante: Max Roach como ministro de Defensa, Charles Mingus en el Ministerio de la Paz, Louis Armstrong en Agricultura y Duke Ellington sería el ministro de Estado.

Pero la lista no terminaba ahí. Ella Fitzgerald sería la mandamás en Salud, Educación y Bienestar y Peggy Lee en Trabajo.

Por último, para la CIA, proponía a Miles Davis y como jefe de la Biblioteca del Congreso quería a Ray Charles.

Jean Gleason, quien fuera su jefa de campaña, afirmó que no creía que llegara a ser proclamado candidato oficial, pero estaba convencida de que Dizzy era muy inteligente y que conocía muy bien los problemas del mundo.

Lo cierto es que finalmente no alcanzó la popularidad para lograr ser el representante demócrata. Y aunque quiso intentarlo nuevamente en 1972, decidió revocar su deseo tras escuchar a su asesor espiritual.

Gonzalo Chicote.
animalesdeljazz@hotmail.com