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Carnegie Hall, el concierto donde el jazz se convirtió en adulto

The Famous 1938 Carnegie Hall Jazz ConcertCamino despreocupado por la calle cuando vi detrás de un vidrio el disco del famoso concierto que Benny Goodman hizo en el Carnegie Hall. No era una disquería ni una casa de antigüedades, sino la casa de -imagino- un fanático del jazz. Me acerqué, tomé una foto (la que se ve en la publicación) y me puse a pensar sobre él.

Llegan un montón de recuerdos sobre la obra. ¡Qué importante que fue ese disco para la historia del jazz!. Muchos son los aspectos que lo caracterizaron, pero rescato por sobre todo lo que los críticos y estudiosos resaltaron: en ese 16 de enero de 1938 el jazz cumplió la mayoría de edad. Aquello que se inició en Nueva Orleans ya había evolucionado y ese concierto fue el símbolo de la madurez. Había dejado atrás los pañales para ser reconocido por el público norteamericano.

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El más fanfarrón de los genios del jazz

Jelly-Roll-Morton--001Algunos lo consideraban un fanfarrón. Y si se tiene en cuenta que él afirmaba que fue el creador del jazz y del ragtime, algo de razón tenían. Pero, si de verdad se trata, se puede decir que Jelly Roll Morton es un sinónimo del género sincopado.

Nacido en Nueva Orleans Gulfport (Luisana – Estados Unidos) el 20 de septiembre de 1885 bajo el nombre de Ferdinand Joseph LaMenthe, este criollo supo hacer de las suyas detrás del piano y cantando canciones en los burdeles de Storyville.

Fue uno de los primeros músicos que se alejó de la rigidez que presentaba el ragtime para incluir un poco de libertad en sus interpretaciones. Eso lo convirtió en uno de los pioneros en comenzar la tradición de Nueva Orleans.

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El rey de la selva del stride

the lionUn poco antes de que el jazz terminara de tomar forma, uno de los estilos musicales que lo tiñó de ritmo sincopado estaba en la cresta de la ola.

En efecto, el ragtime era lo que sonaba a finales del siglo XIX y principios del XX. Incluso hoy en día esas canciones siguen siendo escuchadas, aunque no muchos sepan realmente que lo que están oyendo no es otra cosa que algún tema del género.

Un ejemplo de ello es el tema “The Entertainer” de Scott Joplin, que forma parte del repertorio musical de rigntons, películas, series o publicidades de radio o televisión.

Justamente, el fallecimiento de Joplin en 1917 hizo que el ragtime comenzara a formar parte de la historia. Aunque, como sucede muchas veces, lejos de desaparecer comenzó un proceso de mutación a partir de los años siguientes que terminó dando a luz a un nuevo género: el Harlem stride.

Se trató de una forma nueva de tocar el piano en la Willie “The Lion” Smith -junto a James P. Johnson y Thomas “Fats” Waller– sobresalió.

Joachim Berendt define al stride como “una constante y balanceada alternación de una nota en el bajo (en los tiempos nones) y un acorde (en los tiempos pares)” en su libro “El jazz – De Nueva Orleans al Jazz Rock”.

Fue en los años 20 cuando The Lion entró en escena con un virtuosismo que iluminó a jóvenes que terminaron siendo grandes maestros del piano, como George Gershwin o Artie Shaw. Pero fue a Duke Ellington a quien realmente marcó a fuego.

Extrañamente, su leyenda comenzó a nacer en 1935 cuando el stride estaba desapareciendo de escena. Aún son recordados canciones de Smith como “Echoes of Spring” o “Passionette”.

Ocurre que, pese a que inició con la música de niño (tenía 6 años cuando comenzó a darle a las teclas de marfil) y que para la segunda década del siglo XX ya era uno de los pianistas más reconocidos, sus primeras grabaciones se realizaron a mediados de los treinta.

Con anterioridad, participó en la Primera Guerra Mundial, donde recibió el apodo que lo acompañó durante toda su carrera.

Muchos fueron los que disfrutaban con sus solos y que rondaban las noches para poder encontrarse con el maestro a la salida de algún bar. El mismísimo Ellington aseguró que se emocionó mucho la noche en la que se lo encontró.

Además del éxito que tuvo como músico freelance, puede mencionarse otros músicos con los que compartió escenario, como Mamie Smith, Clarence Williams y Sidney Bechet.

Tras casi 60 años de carrera, que incluyeron giras por Norteamérica y Europa, Smith murió a los 79 el 18 de abril de 1973. Fue la ciudad de Nueva York la que lo despidió. El mismo lugar que supo cobijarlo gran parte de su vida.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com