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Una voz centenaria

Photo of Billie HOLIDAYHace exactamente cien años, la ciudad de Philadelphia (Pennsylvania – Estados Unidos) veía nacer a quien se convertiría en una de las grandes cantantes que tuvo el jazz en toda su Historia: Billie Holiday.

Si bien tuvo una voz envidiable, el sentimiento y la interpretación que hacía de cada letra y de cada canción fue un elemento distintivo que la llevó a encumbrarse en lo más alto del género sincopado en la década del ’30.

Sin dudas sus primeros años fueron los que marcaron a fuego ese sufrimiento que se impregnaría a la hora de subir a un escenario. Fruto de una relación temprana entre Clarence Holiday (de sólo 15 años) y Sadie Fagan (13 años), conoció la miseria y el abandono desde pequeña.

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Navidades tristes para el jazz

Buddy DeFrancoEl pasado 24 de diciembre, a sólo unas horas de la llegada de la Navidad, falleció el clarinetista de jazz Buddy DeFranco en Panama City (Florida – Estados Unidos), conocido por sus aportes en las bandas de Count Basie y Glenn Miller.

Si bien nació en New Jersey (el 17 de febrero de 1923), el músico estadounidense comenzó su vínculo con el instrumento que lo llevaría a la fama en Philadelphia a la temprana edad de 9 años y a los 14 ya había sido acreedor del máximo galardón en el Tommy Dorsey Swing.

El salto a la fama llegó luego de su aparición en el Saturday Night Swing Club -donde compartió protagonismo junto a un baterista jovencito llamado Gene Krupa-, ya que fue descubierto por Jonnhy “Scat” Davis y emprendió una gira con él en 1939.

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Pat Martino, el músico que nació dos veces

facebook/jazzphotoEl guitarrista Pat Martino nació bajo el nombre de Pat Azzara el 25 de agosto de 1944. Digamos que ese fue su primer nacimiento, ya que sufrió un grave accidente que hizo que tuviera que empezar de cero.

Su primera influencia musical fue su padre, Carmen “Mickey” Azzara, que se había desempeñado como cantante en varios clubes de su Philadelphia (Estados Unidos) natal y estudió una temporada con el guitarrista Eddie Land.

Tanta admiración y respeto tenía Pat por Mickey, que decidió poner todas sus energías en perfeccionar su técnica. Su principal deseo era impresionarlo a él, su ídolo de la infancia. Y vaya si lo logró: con tan sólo 15 años comenzó a tocar profesionalmente en la ciudad de Nueva York.

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Disparo al corazón del jazz

Lee MorganLee Morgan no esperaba lo que sucedió en aquella madrugada. Las cosas le iban demasiado bien. Era uno de los músicos más reconocidos del hard bop y con apenas 33 años había grabado discos que se transformaron en verdaderos éxitos de ventas.

Es muy probable que tampoco supiera todo lo que estaba por venir cuando su padre decidió regalarle en su cumpleaños número catorce una trompeta. Ese bronce fue el instrumento que lo llevaría a lo más alto. O, mejor dicho, el que lo acompañaría en su camino, ya que lo que lo transportó a la cumbre fue su técnica.

Con apenas un año de aprendizaje, Lee se había animado a participar de las jam sessions que se organizaban en su natal Philadelphia (Pennsylvania – Estados Unidos). Allí, compartió escenario con otros grandes músicos como Benny Golson y John Coltrane. Claro está, en ese momento ninguno de los dos eran tan conocidos como lo son ahora. Por el contrario, apenas daban sus primeros pasos.

Con Golson se encontró en 1956, cuando Dizzy Gillespie lo contrató para que forme parte de la big band que dirigía. En aquel entonces era sólo un joven que apenas tenía 18 años.

Un año después, su camino lo llevó a Coltrane y a “Blue Train”, el recordado disco que el saxofonista hizo para Blue Note y que contó con la participación de otro de los grandes músicos que dio el jazz: el contrabajista Paul Chambers.

Luego llegaría el momento de ser el que esté al frente de sus propias agrupaciones y de sus registros. Si bien realizó grabaciones para sellos como Savoy Records o Jazzland Records, Blue Note fue la discográfica con la que más trabajos hizo y con la que logró sus mayores reconocimientos.

“Candy” (1957), “The Gigolo” (1965), “Sonic Boom” (1967) y “Live at the Lighthouse” (1970) fueron algunos de los más de veinte álbumes que lanzó en su carrera, aunque el más recordado fue “The Sidewinder” (1963). Este material logró batir todos los récords de venta. Nada mal para un disco de jazz.

En el medio de las grabaciones, tuvo idas y vueltas en las agrupaciones de Art Blakey. En 1958 fue su primer paso en la célebre The Jazz Messengers (donde participó del recordado disco “Moanin’”) y luego volvería trabajar con el baterista casi una década después. Allí permaneció unos dos años, hasta que retomó su carrera como líder finalizando la década del sesenta.

Pero en la cresta de la ola, todo terminó abruptamente. Todo sucedió en la ciudad de Nueva York, en un lugar llamado Slug. La historia no es tan certera en los detalles, como lo fue el disparo a quemarropa que terminó con su vida el 19 de febrero de 1972. Lo que quedó claro fue que Helen, una antigua pareja del trompetista, decidió ponerle fin a su relación con el músico con el revolver que el mismo Morgan le había comprado para su protección.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

¿Quién dijo que las segundas partes son malas?

Tuvieron que pasar muchos años y corrió el agua debajo del puente.

Hacía tiempo que había abandonado su Nueva York natal, para crecer en Philadelphia, y volver unos años después como músico.

También dejó en el camino el piano y los saxofones soprano y tenor, porque cuando descubrió el barítono supo que era “su” instrumento.

Parecía olvidado el tiempo en que, con menos de veinte años, empezaba a consagrarse como arreglista en la banda de Claude Thornhill. Estaba de vuelta en Nueva York pero no por mucho tiempo.

Estuvo también con Gene Krupa y con Bill Evans. Era tiempo de aprender de los grandes y de lograr un matiz clásico. Fue ahí cuando Gerry Mulligan encontró su lugar en algo que era más refinado y relajado del bebop imperante.

Hasta que llegó el momento de Birth of the Cool. Miles Davis decidió por fines de 1949 y principios de 1950 incluir sus temas y sus arreglos. Y concretaron juntos la instalación del cool como contrapunto del género impulsado por Dizzy Gillespie y Charlie Parker.

Fue un álbum grabado por el sello Capitol que quedó en el recuerdo de los amantes de ese género del jazz que Mulligan impulsó.

Luego Gerry viajó a lo largo de Estados Unidos. Del Este al Oeste, a Los Ángeles. Rompió las noches del Haig junto a Chet Baker. Y las drogas lo doblegaron a él.

Después llegó el tiempo de las big band. Eran los sesenta y sus giras con su Concert Jazz Band eran un clásico, aunque también era necesario alternar de vez en cuando con pequeños grupos.

En los setenta estaba preparado para los retos. Fue así como aceptó grabar con Charles Mingus en 1972, alguien con quien no parecía tener mucha afinidad musical. ¿Qué más lejos se puede llegar?: mucho. Dos años después, llegó el turno de Reunión Cumbre, con Astor Piazzolla.

Y llegó el día del reencuentro. Porque como quiso volver a las fuentes, después de tanto camino recorrido.

Incluso, lo discutió con su creador y había obtenido el visto bueno para hacerlo. Pero Davis no llegó a concretar el proyecto con él.

El disco se llamó Rebirth of the Cool. Y aunque no fueron los mismos músicos, el disco fue una joya.

En esta oportunidad Wallace Roney reemplazó a Miles en la trompeta. Lo mismo hicieron John Clark (corno francés), Dave Bargeron (trombón), Dean Johnson (bajo), Ron Vincent (batería) y Mel Tormé (voz en Darn That Dream). Del original, sólo John Lewis (piano) y Bill Barber (tuba) conservaron sus puestos.

http://www.youtube.com/watch?v=LoNxPG9BugE

Fue grabado en 1991 y salió a la venta un año después de la mano del sello GRS. Incluía los mismos doce temas (Israel, Deception, Move, Rouge, Rocker, Godchild, Moon Dreams, Venus de Milo, Budo, Boplicity, Darn That Dream y Jeru), aunque en un orden distinto al original.

El álbum se convirtió en un preciado tesoro para aquellos amantes del jazz que vieron consolidar el cool en 1949 y lo escucharon renacer con este nuevo material grabado nada más que 38 años después.

Estaba más viejo y cansado. Pero antes de su muerte (que llegó en 1996), Mulligan se pudo dar el lujo de ver su mejor material otra vez en el ruedo.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com