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Veinte años sin scat

01La mejor manera de explicarle a una persona qué es el scat, es hacerle escuchar la versión de “Take the ‘A’ Train” (aquella canción que creó Billy Stayhorn para Duke Ellington) en la voz de Ella Fitzgerald.

No porque la cantante nacida en Newport News (Estados Unidos) en 1917 haya sido la creadora de esa técnica vocal y mucho menos porque es una característica elemental del jazz, sino más bien porque ella fue un excelente exponente.

Fiztgerald comenzó a sumar el scat en su repertorio luego de familiarizarse con la creciente escena del bebop. Las largas noches que pasaba escuchando a Dizzy Gillespie y compañía, le ayudó a madurar esa modalidad de canto.

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Un piano exquisito para una voz maravillosa

Tommy FlanaganEl pianista Thomas Lee Flanagan (o, simplemente, Tommy Flanagan) quedó en la historia del jazz principalmente por las actuaciones realizadas junto a la cantante Ella Fitzgerald durante los años sesenta.

En efecto, estuvo al lado de la vocalista en dos etapas. La primera fue de apenas dos años (entre los años 1963 y 1965), mientras que la segunda inició arrancó en 1968 y se prolongó durante toda una década.

Incluso, entre las tantas actuaciones que realizaron juntos, quedaron inmortalizadas las realizadas en el prestigioso Festival de Montreux en 1975 y 1977. Los discos, ambos para el sello Pablo (perteneciente al productor Norman Granz), se denominaron “Montreux ‘75” y “Montreux ‘77”.

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Navidades tristes para el jazz

Buddy DeFrancoEl pasado 24 de diciembre, a sólo unas horas de la llegada de la Navidad, falleció el clarinetista de jazz Buddy DeFranco en Panama City (Florida – Estados Unidos), conocido por sus aportes en las bandas de Count Basie y Glenn Miller.

Si bien nació en New Jersey (el 17 de febrero de 1923), el músico estadounidense comenzó su vínculo con el instrumento que lo llevaría a la fama en Philadelphia a la temprana edad de 9 años y a los 14 ya había sido acreedor del máximo galardón en el Tommy Dorsey Swing.

El salto a la fama llegó luego de su aparición en el Saturday Night Swing Club -donde compartió protagonismo junto a un baterista jovencito llamado Gene Krupa-, ya que fue descubierto por Jonnhy “Scat” Davis y emprendió una gira con él en 1939.

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El jazz del otro lado del mundo

ToshikoDesde sus orígenes en la clandestina Storyville a principios de los 1900, el jazz no sólo fue creciendo musicalmente -generando nuevas olas dentro de su misma esencia- sino que también traspasó las fronteras.

Primero dentro de Estados Unidos, pasando de Nueva Orleans a Chicago, luego a Nueva York y de la costa este a la oeste hasta cruzar los límites del país del norte de América para penetrar en los lugares más recónditos del planeta.

La historia de esta artista llega de un lugar no muy habituado al jazz: Asia. La República Popular China había visto nacer el 12 de diciembre de 1929 a Toshiko Akiyoshi y sus primeros pasos junto al piano estuvieron de la mano de la música clásica.

Hija de padres japoneses, Akiyoshi viajó a la tierra de sus ancestros donde descubrió el jazz de la mano del legendario Teddy Wilson. Toshiko quedó cautivada con el sonido de “Sweet Lorraine” y supo que no debía separarse de esas melodías.

Para 1952, la pianista ya mostraba su talento en el club Ginza. Fue en ese lugar y en ese mismo año donde cambió su vida: una de las noches en las que tocaba con su banda formaba parte del público Oscar Peterson.

El pianista fue quien la convenció de que viajara a Estados Unidos y logró que el productor Norman Granz estuviera al mando de su primera grabación. Toshiko´s Piano fue el nombre del álbum, del que participaron Herb Ellis (guitarra), J. C. Heard (batería) y Ray Brown (bajo).

Luego, Akiyoshi inició su carrera en la prestigiosa Berklee College y, una vez que se recibió en 1959, inició un proyecto con quien fuera su primer esposo, el saxofonista Charlie Mariano. Con él creó el Toshiko Mariano Quartet.

Los años sesenta llegaron con uno de los discos que la ubicó en un lugar de excelencia: “Toshiko Mariano”. El álbum fue registrado en 1961 por el sello Candid junto a Gene Cherico en bajo y Eddie Marshall en batería.

Diez años después, ya separada de Mariano, se establece en Chicago con su nuevo marido, el también saxofonista Lew Tabackin, con quien emprende un nuevo camino conduciendo una big band.

Con esta agrupación llegó su mayor éxito en 1991. Ocurre que en aquel año graba uno de los discos que fue considerado el mejor dentro del jazz. El lugar fue el mítico Carnegie Hall de Nueva York.

Tiempo después llegó su autobiografía (“Vida con Jazz” – 1996), los premios y la distinción en Japón, cuando recibió un año después la medalla Shijuhohsho entregada por el mismísimo emperador de ese país. Aún permanece en actividad junto a su esposo y a su big band.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Ella Fitzgerald: 96 años de una voz maravillosa

Ella Fitzgerald Copenhagen April 1970El 25 de abril se cumplieron 96 años del nacimiento de la legendaria cantante Ella Fitzgerald.

Ella, junto con Louis Armstrong, fue una de las más brillantes vocalistas que dominaron el scat, aquella técnica que le permitía utilizar sus cuerdas vocales como instrumentos.

Sus primeros años no fueron los mejores de su vida. Su padre se fue de su casa cuando aún era una niña. Pocos años después, su madre sufrió un accidente fatal. Y, ya viviendo con su tía, se enteró de la muerte de su padrastro.

Rodeada de pobreza, Fitzgerald no salía de un drama para meterse en otro. Ausentismo en el colegio y problemas con la policía eran una constante en esa época, al igual que la música y el baile.

Desde chica le fascinaba esas artes y quería vivir de ellas. Eso fue lo que la llevó a presentarse en el Teatro Apolo de Harlem, con sólo 16 años, en el concurso de jóvenes talentos.

Ganar el premio como cantante fue el puntapié inicial en su carrera. Lo llamativo fue que, lejos de preparar una rutina musical, Ella se había hecho presente con la intención de bailar.

Sin embargo, el destino le tenía preparado otra cosa: en el número anterior las hermanas Edwards hicieron una coreografía que dejaron al público aplaudiendo de pie. Así que Fitzgerald tuvo que cambiar su rutina de baile. Por suerte.

En aquella oportunidad cantó “Judy” y lo hizo tan bien que le pidieron un bis. “The Object of My Affections” fue la segunda canción. Y el premio se quedó con ella.

Pero, además de los dólares que ganó en el concurso, tuvo esa noche su segundo premio. Ocurre que entre el público se encontraban Benny Carter y Mario Bauza. Ambos quedaron anonadados con la cantante.

Carter estaba tan conmovido que movió cielo y tierra para conseguir que Ella participara en una banda de jazz. Intentó primero tentar al productor John Hammond, sin demasiado éxito.

Luego, a falta de una, consiguió dos orquestas que se interesaron por la cantante: la dirigida por el saxofonista Tiny Bradshaw y la del baterista Chick Webb.

La participación de Fitzgerald en la primera se extinguió rápidamente, cosa que no sucedió con la de Webb. Con él, grabó una de las canciones que coronaron el éxito en sus primeros años de carrera: “A-Tisket, A-Tasket”, logró vender 1 millón de copias.

Junto a la formación de Webb, Ella convirtió las noches del Savoy Ballroom de Harlem en algo mítico. Con el fallecimiento del baterista en 1939, Fitzgerald decidió continuar con la banda hasta 1942.

A partir de ese corte, llegó el momento de continuar en solitario y de trabajar esporádicamente con otros grandes de la escena del jazz, como el genial trompetista Dizzy Gillespie.

Tal como lo afirma Joachim Berendt en su libro “El Jazz – De Nueva Orleans al Jazz Rock”, en los años cuarentas “sus vocalizaciones improvisadas sobre temas como ‘How High the Moon’ o ‘Lady Be Good’ condujeron al corazón del bop”.

En esa época conoció al productor Norman Granz, que la incluyó en la JATP y donde compartió escenario con músicos de la talla de Duke Ellington, Cole Porter, Irving Berlin y los hermanos Gershwin.

El mismo Ira Gershwin fue quien aseguró: “No sabía lo bueno que eran nuestras canciones hasta que escuché a Ella Fitzgerald cantarlas”.

Mención aparte merecen los trabajos con Louis Armstrong. Con él grabó dos discos (Ella and Louis -1956- y Ella and Louis Again -1957-), que son ideales para quienes quieran aprender qué es el scat.

Durante las décadas siguientes grabó con músicos de la talla de Joe Pass, Count Basie y Oscar Peterson. Incluso, se animó a cantar pop, blues, bossa nova, samba, gospel y calypso.

Además, fue invitada a numerosos programas de gran éxito, como “The Bing Crosby Show”, “The Dinah Shore Mostrar”, “The Frank Sinatra Show”, “The Ed Sullivan Show”, “The Tonight Show”, “The Nat King Cole Show “,” The Andy Willams Show” y ” The Dean Martin Show “.

Pero su vida dio un vuelco en 1986. En septiembre debieron operarla del corazón y le detectaron una diabetes que primero la dejaría ciega, luego la haría perder sus piernas y por último se llevaría su vida el 15 de julio de 1996.

Quedó en el recuerdo el maravilloso espectáculo que brindo en 1991 en el Carnegie Hall de Nueva York sin saber que sería el último.

En su carrera ganó 13 premios Grammy (como mejor vocalista femenina y mejor interpretación de diversas canciones), y galardones de revistan tan prestigiosas como Metronome y Down Beat.

Además, en 1987 recibió de manos del por aquel tiempo presidente de Estados Unidos Ronald Reagan la Medalla Nacional de las Artes.

Sus últimos días los compartió con su hijo Ray Jr. y su nieta Alice. En aquellos años solía decir que “sólo quiero oler el aire, escuchar a los pájaros y escuchar reír a Alice”.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

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