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Eterno Satchmo

Louis Armstrong sonrieLlegaste hace ya más de 100 años. ¿114, 115? No importa cuántos en realidad. Lo que verdaderamente importa es que llegaste. Porque sino, ¿qué hubiese sido de nosotros? Lo pregunto muy en serio. ¿Acaso habría evolucionado así la música si no fuera por vos? Le diste el toque que necesitaba. Y mucho más. Si hasta llegó un momento en el que todo el mundo quería tocar la trompeta como vos. Todos querían ser Louis Armstrong. Seguir leyendo

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LAS VEGAS - AUGUST 16:  Recording artist B.B. King performs at his B.B. King's Blues Club at the Mirage Hotel & Casino August 16, 2010 in Las Vegas, Nevada.  (Photo by Ethan Miller/Getty Images)

Foto de Ethan Miller/Getty Images

Se desplaza por el río. Mientras la corriente lo va llevando lentamente, mira alrededor y reflexiona: “Es como en casa”. Es así, Mississippi siempre suena a río. Aunque estés en un condado donde no pase el agua y te críes en un campo algodonero. Toma su guitarra y comienza a tocar unas notas, hasta que se detiene abruptamente. Observa detenidamente su Gibson y le dice: “Pensar que casi pierdo la vida por tí”. Seguir leyendo

Los legendarios Hot Five y Hot Seven

Hot Five Louis ArmstrongLos Hot Five y Seven fueron, sin lugar a dudas, las formaciones más importantes de la carrera de Louis Armstrong. Sus orígenes estuvieron signados por el arduo camino que transitó Satchmo hasta llegar al año 1925.

Se puede decir que arrancó en la lejana Nueva Orleans. Más precisamente, en el reformatorio adonde fue a para luego de disparar al aire para festejar la llegada del Año Nuevo. Allí recibió las primeras lecciones de corneta.

Llevaba el fuego sagrado de los talentosos, pero nunca abandonó la idea de aprender. Sumó enseñanzas por su paso por diversas e importantes bandas de la tierra que lo vio nacer.

Por ejemplo, en la orquesta de Kid Ory, donde se encargó de reemplazar a King Oliver cuando éste emprendió su camino hacia el norte. Allí sumó conocimientos y, cada vez que podía, añadía horas de vuelo en la formación de Fate Marable.

Fueron parte de las enseñanzas también las largas estadías en los barcos a vapor que iban y venían por el Mississippi. Y la Creole Jazz Band y la orquesta de Fletcher Henderson.

Tal vez por eso las grabaciones que realizó para el sello Okeh fueron tan importantes en la historia del género sincopado, que marcaron a fuego el desarrollo del hot jazz. Y significaron también los primeros registros de Satchmo como líder.

La primera formación contó, además de Armstrong, con Kid Ory (trombón), Johnny Doods (clarinete), Johnny St. Cyr (banjo) y la segunda esposa de Louis, Lil Hardin (piano).

Con esta agrupación, registró importantes temas como “Cornet Chop Suey”, “My Heart”, “Muskrat Ramble” y “Heebie Jeebies”, que muchos recuerdan como el primer disco donde se grabó el scat (aunque ya había aparecido en otros álbumes).

En una segunda etapa, que llegaría en 1928, se renovaría el plantel por completo. En efecto, el piano había quedado en manos de Earl Hines, mientras que Jimmy Strong tocaba el clarinete, Fred Robinson el trombón, Mancy Carr el banjo y Zutty Singleton la batería.

De esta época se destacaron títulos como “A Monday Date”, “Fireworks”, “Skip The Gutter”, “Squeeze Me”, “West End Blues”, “Two Deuces” y muchos otros temas más, donde la figura de Armstrong sobresalía.

Luego, llegó el caos. El crack de Wall Street sumiría a los Estados Unidos en una de sus peores crisis y eso, como era de esperar, afectó también a la música. Sin embargo, la Gran Depresión no logró borrar lo glorioso de la música que grabó en los años previos: los legendarios Hot Five y Seven de Satchmo.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Bix Beiderbecke: el verdadero espíritu de Chicago de los años 20

Ilustración Viktoria Martín

Ilustración Viktoria Martín

Pocos fueron los músicos de jazz de la década del 20 que representaron tan bien el estilo Chicago como Bix Beiderbecke.

Nacido el 10 de marzo de 1903 en Davenport (Iowa – Estados Unidos), mostró interés por la música desde pequeño. Siendo un niño participó del coro de la iglesia lutherana y su amor por el jazz llegó desde el río.

Ocurre que por el Mississippi (que pasaba por su ciudad natal) navegaban los barcos donde grandes bandas de Nueva Orleans tocaban de manera permanente.

Pese a su entusiasmo, sus padres querían un mejor futuro para Bix que la música, por lo que lo enviaron a una academia militar en 1921. No obstante, eso no logró detenerlo.

Las reiteradas ausencias hicieron que las autoridades decidieran expulsarlo. Y ya con 18 años empezó a realizar sus primeras apariciones en público y su forma de tocar la corneta comenzaron a ponerlo en boca de todos.

En 1923 formó parte de The Wolverine, una auténtica banda del estilo Chicago con el que grabó temas como “Copenhagen”, “Fidgety Feet” y “Riverboat Shuffle”.

Un año después Bix se une al saxofonista Frankie Trumbauer, con quien realizó -más adelante- las que los críticos consideran las mejores grabaciones del cornetista. Entre ellas, se destaca Singin’ the Blues, registrada en 1927.

Sin embargo, la canción que lo llevó a la fama fue “Davenport Blues”, grabada en 1925 junto a sus Rhythm Jugglers para el sello Gennette.

Con raíces alemanas, Bix incluyó un poco del lirismo de la música clásica cada vez que tocaba. Así, mientras Louis Armstrong se caracterizaba por la explosión de sus solos, Beiderbecke lo hacía con su tranquilidad e intimismo.

Junto con Sachmo, fueron considerados los primeros solistas dentro del jazz. Incluso, algunos críticos como Joachim Berendt encuentran en la figura del cornetista al primer músico del cool jazz.

Pero la calidez que trasmitía su forma de tocar no se asemejaba con lo que sentía por dentro. Bebía casi tanto como lo que tocaba y su salud comenzaba a deteriorarse con rapidez.

Para colmo de males, en 1928 comete lo que para muchos fue un verdadero error: se unió a la banda de Paul Whiteman.

Es que muchos dudaban de la verdadera capacidad musical de este director, pese a que él se consideraba “El Rey del Jazz”.

Lo cierto es que “Bix se hizo miembro de la orquesta de Whiteman -por entonces modelo de la música comercial- porque le fascinaba el brillo de los arreglos refinados y elegantes”, tal como lo explica Berendt en su libro “El Jazz – De Nueva Orleans al Jazz Rock”.

Incluso, remarca que “los coleccionistas de discos del mundo entero compraran discos viejos y gastados de Paul Whiteman únicamente para oír los ocho o dieciséis compases del solo que Bix ejecutaba”.

A fines de la década, su salud empeoró y Whiteman decidió enviarlo con sus padres. Pero en Davenport sólo encontró indeferencia de sus progenitores, que nunca escucharon un disco de él.

Decidió que su casa no era el mejor lugar para reponerse, así que viajó a Nueva York. En 1930 volvió a realizar grabaciones, pero ya no cabían dudas que su final estaba cerca.

Y la muerte finalmente lo encontró el 6 de agosto de 1931 en la casa del contrabajista George Kraslow, donde vivió sus últimas semanas de vida.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com
Ilustración: Viktoria Martín – Blog: pinturas-viktoriamartin.blogspot.com