Una idea puede ser el motor de algo maravilloso. Un pensamiento -fugaz, impalpable, irreal- que si se moviliza, puede convertirse en algo muy grande. Esto nació como un sueño: juntar a los músicos de jazz de la escena local. ¿Ambicioso? Totalmente. ¿Imposible? Depende. Nada es imposible si uno hace los esfuerzos necesarios para que los deseos se cumplan. Hay que trabajar para que las cosas sucedan, sino se queda todo en la nada. Un pensamiento, un recuerdo, un sueño. Lo importante, por sobre todo, es saber rodearse de las personas que pueden ayudar a que ese sueño se concrete. La idea de emular la mítica imagen “A Great Day In Harlem” podía ser, a primera vista, simple. La receta -acotada, fácil, resumida- tiene tres elementos: una convocatoria por redes sociales (esa increíble herramienta que sirve para comunicarse con miles de personas con apenas unos clics), una cámara y fijar lugar, fecha y horario. Y ya está. ¿Está? No. Porque es mucho más que eso. Es mucho más complejo. Seguir leyendo