Etiqueta: Kenny Clarke

Noventa veces Miles

001-men-miles-davis-per-lui-www.starwiki.orgEl pasado jueves 26 de mayo, Miles Davis hubiese cumplido 90 años. Tal vez no lo hubiésemos escuchado tocar -más allá de la edad, claro está-, ya que hacía un tiempo que amagaba con dejar la música para llevar adelante otros proyectos.

La pintura ocupaba un lugar importante en su lista de pendientes y, antes incluso del final inesperado, el trompetista norteamericano había bajado la intensidad de su trabajo para intentar darle finalmente tiempo a otras actividades.

De cualquier modo, ya había dejado demasiado. Sobre todo, su espíritu emprendedor. Ese que lo llevó a estar siempre en la vanguardia del jazz. Ya desde joven se mostró interesado en el bebop, cuando comenzaba su carrera en la banda de Billy Eckstine.

Seguir leyendo

Charlie Christian: un precursor en la guitarra eléctrica del jazz

Ilustración Viktoria Martín

Ilustración Viktoria Martín

Muchos son los músicos que se convierten en el ejemplo a seguir por otros músicos.

Algunos, continúan con el legado escuchado, interpretando el mismo instrumento que su ídolo. Un ejemplo, puede ser el de Dizzy Gillespie que quería tocar la trompeta como Roy Eldridge.

Y otros, por el contrario, no se preocupan si se trate de un piano, un contrabajo o un trombón, sino que buscan igualar el sonido que crean sus mentores. El mismo Eldridge quería que su trompeta sonara como el saxofón de Coleman Hawkins.

Ese fue el mismo camino que recorrió Charlie Christian.

Este músico nacido Dallas (Texas – Estados Unidos) el 29 de julio de 1916, pretendía que su guitarra no sonara como la de los viejos bluesman, sino que lo hiciera como el saxofón de Lester Young.

Tal como lo explicó Joachim Berendt en su libro “El jazz – De Nueva Orleans al Jazz Rock”, Christian “tocaba su instrumento con un virtuosismo que sus contemporáneos simplemente no creían posible”.

charlie christianAsí, la guitarra de Charlie se convirtió en ‘instrumento de viento’, comparable al saxofón tenor de Young.

No obstante, el brillante músico no sólo pasó a la historia por tener el talento de hacer sonar las cuerdas como un bronce sino por ser un precursor en la introducción de la guitarra eléctrica en el jazz.

Fue a mediados del año 30 cuando adquirió su Gibson ES150, ya instalado en Oklahoma City, y cuando comenzó a hacerse conocer como un virtuoso, tanto que cobraba u$s2,5 por noche (algo realmente majestuoso para esa época).

En 1939 Mary Lou Williams -que formaba parte de la orquesta de Andy Kirk- lo escuchó sonar cuando estaba de gira por esta ciudad. Ella fue quien le llevó el rumor a John Hammond a la vuelta, cuando regresó a Los Ángeles.

El viaje resultó útil para el crítico, ya que quedó maravillado al escuchar al guitarrista. Y encontró el lugar dónde ubicarlo: la big band de Benny Goodman.

Por aquella época, el director y clarinetista estaba haciendo pruebas para incorporar un músico, pero ninguno le convencía. Hasta que escuchó a Christian y lo contrató de inmediato.

Tocó tanto en el sexteto como en el septeto de Goodman, compartiendo escenario nada más y nada menos que con Lionel Hampton. Allí fue una pieza clave de temas como Air Mail Special o Shivers.

Pero no sólo formó parte de la historia por estar junto al clarinetista. Sino que fue uno de los músicos que frecuentaba, por 1941, el Milton’s Playhouse, el mítico bar que vio nacer el bebop.

En aquel lugar hubo un iluminado que decidió registrar cuando volaba con sus manos Christian. Las grabaciones se convirtieron en disco con posterioridad.

Sin embargo, su vida estaba destinada a durar poco.

En plena cresta de la ola, su salud se fue deteriorando por culpa de una tuberculosis que terminó con su vida el 2 de marzo de 1942. Sólo tenía 25 años.

El jazz moderno estaba por nacer cuando Christian pereció. Pero nadie puede negar que él fue quien marcó el camino. Kenny Clarke lo dijo con claridad: “si Charlie hubiera vivido, habría sido realmente moderno”.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com
Ilustración: Viktoria Martín – Blog: pinturas-viktoriamartin.blogspot.com

Cuando Thelonious bailó alrededor de sí mismo

En 1966 sucedieron muchísimas cosas en el mundo.

Estados Unidos, por ejemplo, se debatía la continuación de la guerra de Vietnam. En realidad, mientras parte de sus jóvenes morían en un país desconocido, otros reclamaban en las calles para ponerle fin al conflicto bélico.

Muy cerca de allí, se encendieron las alarmas cubanas cuando Fidel Castro decidió decretar la Ley Marcial por temor a un posible ataque norteamericano.

En la Argentina, las tristes botas de la dictadura pisaron la cabeza del presidente Arturo Illia e impusieron a Juan Carlos Onganía en otra saga del terror.

Lejos de todo rasgo militar, y con un piano como única arma, un músico de jazz realizaba una gira por el Viejo Continente, tratando de transmitir su talento y un poco de su paz interior.

Hablamos, claro está, de Thelonious Monk quien estuvo en 1966 visitó varias ciudades de Europa, entre las que se destacan París, Ginebra, Oslo y Copenhague.

No obstante, los realizados en Noruega y Dinamarca quedaron en el recuerdo de muchos, debido a que fueron filmados y reproducidos una incansable cantidad de veces.

En aquellos sitios, el cuarteto formado por Monk, Charlie Rouse (saxo), Larry Gales (contrabajo) y Ben Riley (batería) interpretó en total seis temas (tres en cada nación), que quedaron inmortalizados.

En las cintas se puede ver toda la magia de Thelonious. Sus manos, teclearon cada tema con las características propias del gran pianista. A veces, cruzando sus manos, otras sacudiendo cada tecla dejando esos conocidos intervalos de tiempo entre cada golpe.

También se pueden apreciar otros aspectos que fueron una marca personal de Monk: grandes anillos ocupaban ambos meñiques de sus manos, al tiempo que algún sombrero ocultaba su cabeza.

Sin embargo, tal vez lo más llamativo, aunque también formaba parte de sus características personales fue su baile. Las imágenes lo muestran agitando su brazo izquierdo marcando el ritmo y dando vueltas sobre sí mismo. Igual de inquieto que su pierna derecha que no para de moverse al son de la melodía.

Tanto en Oslo como en Copenhague fue registrada una misma canción, Lulu´s Back In Town, que sirven para explicar cómo en el jazz no existen nunca dos interpretaciones iguales, aunque la realicen los mismos músicos.

Además de Lulu´s Back In Town, los músicos interpretaron en Noruega el clásico Blue Monk y Round Midnigth. En tanto que, en Dinamarca, completaron el listado Don’t Blame Me y Epistrophy.

Cuenta la leyenda que este último complejo tema fue compuesto por Monk junto a Kenny Clarke, y fue pensado para dificultar (y por qué no decirlo correctamente: filtrar) el camino de los músicos que pretendían tocar en las jam sessons del Milton’s Playhouse de Nueva York.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com