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La Argentina se prepara para escuchar Radiohead y Oasis en versión jazz

bradmehldau460Muchos son los músicos de jazz que se ven tentados a convertir temas de grandes canciones de rock en versión sincopada.

Uno de los que logró una buena unión fue Count Basie con los álbumes “Basie’s Beatle Bag” y “Count Basie on The Beatles”.

Pero la moda no quedó allí. Años después, Brad Mehldau decidió redoblar la apuesta y se animó a versionar, además de las canciones de la banda de Liverpool, temas de Radiohead y de Oasis.

El trío compuesto por Mehldau (piano), Larry Grenadier (bajo) y Jeff Ballard (batería) logró magnificar los clásicos de estas bandas inglesas en discos como “Brad Mehldau Trio Live” (Warner Music – 2006) o “Deregulatin Jazz” (Warner Music – 2000).

En la Argentina no son pocos los fanáticos que disfrutan del trío y ahora van a tener la suerte de poder verlo en vivo ya que se presentarán primero en la Fundación Astengo de Rosario (12 de junio) y luego en el Teatro Gran Rex (13 de junio) de la Ciudad de Buenos Aires.

En esta ocasión, Mehldau y su grupo presentan el disco “Where do you start”, que incluyen temas de Clifford Brown, Elvis Costello, Sonny Rollings y Chico Buarque. Además coincide con el lanzamiento de “Ode”, un álbum que incluye temas de jazz propios de la banda.

Un poco más sobre Mehldau
Brad Mehldau nació en Florida (Estados Unidos) el 23 de agosto de 1970 y desde los seis años se interesó por el piano.

Su primer contacto con el jazz llegó de la mano de un disco en vivo de John Coltrane, cuando había cumplido los 12 años. Incluso, su primera compra en las disquerías fue “Blue Train”.

No obstante, también reconoce la influencia en su música de los pianistas Keith Jarrett, Bud Powell y Thelonious Monk.

La carrera profesional de Mehldau comenzó en 1990. Sin embargo, su éxito comenzó a alimentarse cuando registró junto a su trío (compuesto por Grenadier y con Jorge Rossy en la batería) una serie de cinco discos titulada “The Art of the Trio” para el sello Warner Music.

Además de su trío y proyectos en solitario, Mehldau trabajó con artistas de la talla de Joshua Redman, Pat Metheny, Charlie Haden, Lee Konitz, Michael Brecker, Wayne Shorter, John Scofield y Charles Lloyd.

Fuera del jazz, también tocó con Willie Nelson y Joe Henry. Además, su música formó parte de la banda sonora de varias películas como “Eyes Wide Shut” y “Million Dollar Hotel”.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Keith Jarrett trío festeja sus treinta años con un nuevo disco

Treinta puede ser un número bajo cuando se hablan de edades. Pero cuando de años de vida musical se trata, podemos decir que es una eternidad.

Esta eternidad fue la que alcanzó el trío que lidera el pianista Keith Jarrett junto al contrabajista Gary Peacock y el baterista Jack DeJohnette, y que los posiciona como uno de los más prolongados en el tiempo.

Sin dudas que es algo para festejar. Por eso, el grupo decidió regalarle a sus seguidores un nuevo disco que llevará por nombre Somewhere (a secas, ya que antes habían llamado a otro material Somewhere Before).

El material quedará en mano de ECM, que fue justamente el mismo sello que en el año 1983, le dio la chance a tres músicos a hacer algo arriesgado para la época: grabar standars.

Ocurre que, a contramano de la fusión que dominaba el ambiente de los 80, Jarrett y compañía proponía volver a los orígenes. Mal no les fue: la serie de discos fueron bien recibidos por los críticos y el público en general.

Años después sería el mismo Keith el que explicaría que el músico valioso no tiene que tocar nada nuevo para tener valor “porque no se trata de la materia, sino de la reproducción”.

Y, sin saberlo, Standars Vol. 1 y 2 junto a Changes, marcaron el puntapié inicial del trío que hoy en día sigue trabajando codo a codo, ofreciendo la madurez de un grupo que sabe cómo homenajear a los amantes del jazz.

La historia seguiría con otros grandes álbumes, como Standars Live (un disco grabado en París en el año 1985), Still Live (registrado en directo en Munich en 1988) o The Cure (Nueva York, 1990).

Incluso, los discos Inside Out y Always Let Me Go (grabados en ambos en el 2001) muestran que el trío siempre está dispuesto a superarse a sí mismo, interpretando canciones que se mueven muy bien por el free jazz.

Un poco de Somewhere
El nuevo material del trío Jarrett-Peacock-DeJohnette está compuesto por las grabaciones realizadas en el concierto realizado en Lucerna (Suiza) el 11 de julio de 2009.

Incluyen los temas Solar (de Miles Davis), Stars Fell on Alabama, Between The Devil and The Deep Blue Sea, Somewhere, Tonight y I Thought About You.

Un material que, sin ninguna duda, tendrá que formar parte de los anaqueles de los melómanos que disfruten del buen jazz.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Doble festejo: en el Día Internacional del Jazz, Animales del Jazz cumple su primer año

Herbie-Hancock2Este es un día muy especial para los amantes del jazz.

Ocurre que se festejó en todo el mundo la segunda edición del Día Internacional del Jazz.

Gracias a la iniciativa del pianista Herbie Hancock y a la UNESCO el género logró que al menos un día en el calendario todos los músicos se junten a tocar al ritmo sincopado.

Esta vez, las miradas se posaron en la Iglesia Santa Irene de Estambul (Turquía), donde más de 30 artistas dejaron lo mejor de sí para rendirle homenaje a esta música maravillosa.

Wayne Shorter, Al Jarreau y George Duke fueron algunos de los que participaron de la velada, que se sumaron (claro está) a Hancock y a pares de otros géneros como Rubén Blades y Milton Nascimento.

El jazz tuvo una maravillosa noche, gracias al Instituto Thelonious Monk y a la fundación cultural turca IKSV, que estuvieron en cada detalle de la organización del evento.

Animales del Jazz, un año más viejo
Mención aparte merece este blog que, aunque parezca mentira, cumplió su primer año de vida.

En un año pasó de todo. Fuimos y vinimos por la historia del jazz a través de las 56 publicaciones que, con la profesionalidad y el compromiso asumido, fuimos subiendo cada fin de semana.

Armamos nuestro primer concurso, que tuvo a su justo ganador: el amigo Laureano Trillo, que nos invitó a verlo tocar junto a la big band de Gustavo Cortajerena.

También visitamos varios espectáculos, como el que se desarrolló en el Teatro Coliseo y puso en escena a grandes monstruos del jazz como Jorge Navarro, Gustavo Bergalli, Luis Salinas, Rubén Rada, Alex Acuña y Francisco Fattorusso.

No hay que olvidar de mencionar a quienes colaboraron desinteresadamente, como Hernán Gilardo, que dejó los impuestos por un momento para escribir sobre Keith Jarrett.

O las pinturas que aportó durante este último tiempo Viktoria Martín (a la que agradecemos mucho por aportar color al blog, algo que necesitaba). También sería injusto dejar de lado el aporte de Juan Marcos Almada, que contribuyó con lo que fue nuestra primera obra literaria con el cuento Embocadura Rota.

Asimismo, intentamos seguir de cerca los festivales de jazz que se desarrollaron en los distintos puntos de la Argentina para que puedan disfrutar de esta bella música.

No queremos olvidarnos de dos personas que aportaron mucho, cuando esto era aún un sueño: Patricio Eleisegui (que fue quien más incentivó a dar los primeros pasos ante una duda constante) y Cesar Dergarabedian (que aportó sus conocimientos en el mundo cibernético).

El texto sería interminable si tuviéramos que sumar a todos los que participaron directa o indirectamente, así que reunimos a todos en un eterno “gracias a tu colaboración”.

Gracias a ellos y a la de casi 10.000 visitantes, podemos decir sueño cumplido. No para bajar los brazos o abandonar, sino para continuar trabajando y mejorando cada día.

Seguiremos dando pasos. Ojalá, queridos lectores, sigan junto a nosotros.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Keith Jarrett, un maestro en convertir la improvisación en arte

Cómo al 90 por ciento de la música que escucho, a Keith Jarrett llegué de la mano de Mario Pergolini. Más de una vez lo mencionó en su programa de radio y eso hizo que sin mediar muchos días me dirija a Zivals, la clásica disquería de Callao y Corrientes, en busca de algunos de sus cd´s.

Hasta el día de hoy recuerdo ese box celeste que contenía seis cd´s en donde estaban registradas las grabaciones completas de los conciertos dados en el mítico Blue Note.

La ecuación costos – ingresos de aquellos años hizo que no me los compre. Y luego, con el fin de la convertibilidad mediante, no los vi más.

Y así pasaron los años, y cada tanto, volvía a resonar en mi cabeza Jarrett, ya sea por una nueva mención de Pergolini, o simplemente al pasar por delante de Zivals y entrar con la esperanza de volver a encontrar aquel esquivo “box set”.

Pero, aunque suene a viejo, las vueltas de la vida me iban a volver a juntar con Jarrett. Hace casi tres años y medio atrás, a mi vieja le regalaron “Purgatorio”, la novela póstuma de Tomás Eloy Martínez quien describe como nadie a Keith Jarrett. Y como corresponde, reconociendo mi incapacidad de escribir algo mejor sobre el pianista, tomo prestado los siguientes párrafos:

“Simón revolvió el equipaje, tomó un grabador de bolsillo y pulsó el play. Del aparato fluyeron, imperfectos por la mala calidad del registro, unos pocos acordes, muy simples, tocados con extrema pureza, que no se parecían a ninguna otra música de este mundo.

Cuando estoy solo, la improvisación de Keith Jarrett me excita. Con vos tendría que excitarme el doble.

Es bellísimo, aprobó Emilia. ¿Está improvisando, dijiste?

De principio a fin.

Demasiado perfecto. Debía de tener la melodía en la memoria.

No. Ése fue su hallazgo. Jarrett se presentó a tocar en la Ópera de Colonia sin la menos idea de lo que iba a hacer. Estaba cansado después de una semana de recitales continuos y para él mismo fue una sorpresa que la música le llegara en oleadas. Hasta entonces había sido un gran solista de jazz, pero a partir de esa noche construyó un género único. Su música es un continuo, un absoluto. Las toses en la sala, los crujidos del instrumento, nada está preparado. Quizá Bach o Mozart crearon galaxias parecidas, armonías improvisadas que ahora navegan en la noche de los tiempos, pero nada ha sobrevivido. Por eso jarrett hizo algo que no volverá a suceder. No con las mismas notas, no de esa manera. Su noche en la Ópera de Colonia no podrá repetirse jamás. Ni siquiera él mismo podría hacerlo. Es un concierto fugitivo, nacido para vivir y morir en ese instante. Se convertirá en un lugar común, en una vulgaridad para enamorados como nosotros, y la especie humana seguirá necesitándolo.

Estaban tendidos en la cama, desnudos, relajados. A los siete minutos, Jarrett se puso a gemir, como si estuviera cogiendo con el instrumento. La verga de Simón seguía impasible.

Dejame que te abrace, dijo Emilia.

Siguió acariciándolo con una mano mientras, con la otra, se acarició a sí misma lentamente. Al poco rato, junto con Jarrett, soltó un gemido”.

Obviamente, me apuré a terminar el capítulo, y tal como hice unos años atrás volví a Zivals con la decisión de comprarme “The Köln Concert”. En el subte pensaba que, por ahí, el cd no estaba o que costaría carísimo. Cuando llegué lo tomé y fui directo a la caja. Una vez en mi casa fue poner el cd en el equipo para luego saber que pocas melodías que iba a escuchar en el resto de mi vida me iban a conmover tanto como el famoso Concierto en la Ópera de Colonia de Keith Jarrett.

Seguramente a los lectores de este blog les importará conocer un poco más sobre Jarrett. Les puedo asegurar que con la magnífica descripción de Tomás Eloy Martínez tienen todo lo que necesitan saber, o aún más.

Aunque pensándolo bien, el músico y crítico Ian Carr, biógrafo de Jarrett también supo describirlo de manera impecable. Carr aseguró que en el mundo del jazz hay dos clases de trayectorias: están, por un lado, los músicos como Charlie Parker, es decir vidas que se consumen rápidamente al ritmo de una contribución incandescente; y músicos como Duke Ellington o Miles Davis, cuyas carreras se despliegan lentamente en un proceso con varias facetas. Carr llega a la conclusión de que la trayectoria de Jarrett tiene la intensidad del primer grupo y la durabilidad del segundo.

Hernán Gilardo

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