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Juan Manzini le brinda homenaje a la literatura a través del jazz

disco-librosJuan Manzini comenzó a estudiar guitarra desde niño. Ya con 20 años, y la experiencia de tocar en varias bandas de diversos estilos, decidió meterse de lleno en la música e ingresó al Instituto Tecnológico de Música Contemporánea (ITMC).

Fueron muchos los profesores que le dejaron una enseñanza. Guillermo Arrom, Marcelo Kitay, Fredy Leban, Ernesto Jodos, Adrian Birlis, Enrique Norris y Guillermo Bazzola, son sólo algunos de los nombres que mencionó en una entrevista con Animales del Jazz.

Luego, recordó, llegó el momento de participar en diversos proyectos musicales ligados a la música negra y la improvisación. Así, con el Cuarteto BoRdEs homenajeó a maestros del jazz como Wayne Shorter, Miles Davis y Bill Evans.
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Jazz al plato: la agenda porteña del fin de semana

jazzEl fin de semana llega con mucho jazz y literatura en la Ciudad de Buenos Aires, con tributos a escritores de la talla de Julio Cortázar (amante confeso del género sincopado) y de Raymond Carver.

La movida arranca el viernes arranca con Mario Parmisano Trío en el Boris Club desde las 21.30 horas, a la misma hora que Thelonious Club presenta a Brazo Fuerte All Stars y Notorious a Jorge López Ruiz con un tributo al creador de Rayuela.

A las 22 horas, Marcelo Gutfraind Trío estará en Virasoro Bar que presenta a las 0.30 horas a Viaggio Quinteto. Minutos antes, el Bebop Club contará con la presencia de Groove Makers.

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Carver, Cortazar y jazz

López-Ruiz-Cortázar-Carver-La literatura y el jazz son dos actividades que muchas veces van de la mano. Puede darse que un escritor escriba sobre el género o que un músico rinda tributo a alguna obra literaria de un autor que simpatice con la música sincopada.

Ejemplos del primer caso abundan. Sin ir más lejos, Animales del Jazz dio cuenta del gusto de Julio Cortázar por Louis Armstrong y compañía, puestas de manifiesto en “Rayuela” y en “El Perseguidor”.

Eso sin contar con el bebop que emanaba Jack Kerouac en sus novelas. Además, este medio publicó dos cuentos que directa o indirectamente estaban relacionadas con el jazz: “Embocadura Rota” y “La Melodía”.

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“El perseguidor”, la pequeña “Rayuela” de Cortázar

Julio Cortázar trompetaEl escritor Julio Cortázar era un reconocido admirador del jazz. En una entrevista explicó que quiso ser músico y hasta intentó tocar la trompeta. Tal vez su sueño era sonar como Louis Armstrong, pero según aseguró Jorge López Ruiz “él tocaba horrible”.

Definitivamente lo suyo era la escritura. Y como su camino como instrumentista no pasó de simple amateur, incorporó sus amplios conocimientos del género sincopado en muchas de sus obras.

Si hay que mencionar las más representativas, al menos dos surgen inmediatamente: “El perseguidor” -cuento incluido en “Las Armas Secretas”, publicado en 1959- y “Rayuela” -novela publicada en 1963-.

Aunque las historias son diferentes, Cortázar encuentra analogías entre sus protagonistas, Johnny Carter y Horacio Oliveira. “Son dos individuos que cuestionan, que ponen en crisis, que niegan lo que la gran mayoría acepta por una especie de fatalidad histórica y social”, afirmó.

Y no sólo eso, sino que también entendió con el paso de los años -ese tiempo que tal vez intentaba descifrar el saxofonista Carter en las páginas de “El perseguidor”– que fue necesario hacer uno para que luego naciera el otro.

“Me di cuenta muchos años después que si yo no hubiera escrito ‘El perseguidor’, habría sido incapaz de escribir Rayuela. ‘El perseguidor’ es la pequeña Rayuela”, le había manifestado a Evelyn Picon Garfield en una entrevista realizada en 1978.

Como varias de sus obras, “El perseguidor” fue llevado a la pantalla grande. El director Osías Wilensky y el adaptador Ulyses Petit de Murat fueron los encargados de convertir el cuento en película.

Más allá de las interpretaciones que realizaron actores como Sergio Renán, Chico Novarro o las actrices Zulma Faiat y María Rosa Gallo, lo que le preocupaba a Cortázar era la música.

Al menos así se lo señaló a Hugo Guerrero Marthineitz. En efecto, aseguró: “Me gustó mucho la banda sonora. Entonces yo no sabía que el que tocaba era el Gato Barbieri, porque el Gato no tenía en aquel momento la justa fama que consiguió después”.

“Yo sabía que había dos hermanos Barbieri, que uno había hecho los temas y el otro, los había tocado, pero no los conocía. Cuando vi la película, la música me impresionó, porque yo me estaba temiendo que se hiciese un simple pastiche de Charlie Parker”, añadió.

Y concluyó: “Puesto que el personaje, en alguna medida, encarnaba a Charlie Parker, los Barbieri tuvieron la extraordinaria habilidad y la honestidad de hacer una música muy original y que, al mismo tiempo, tenía un estilo. Era un homenaje, pero no un pastiche”.

Recién en 1973, el músico y el escritor pudieron conocerse personalmente en una entrevista que había logrado concretar el gran periodista y especialista en jazz Nano Herrera. Pero eso, es otra historia.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

La tiza del jazz

CortazarA treinta años del fallecimiento de Julio Cortázar, es casi una obligación escribir unas líneas que hagan referencia a uno de los escritores argentinos que más tinta destinó a transmitir jazz en sus textos.

Tal vez, a la hora de arriesgar un nombre de una de sus obras que habla del género, llegue rápido a la cabeza el cuento “El Perseguidor” que narra los avatares, marchas y contramarchas de un saxofonista cuyo nombre era Johny Carter. Aunque todos saben que ese músico era Charlie Parker.

Personajes reales se mezclaban con los ficticios y todos mostraban una comunión que es muy difícil encontrar en cualquier texto. Narraba en un fragmento: “…llevábamos yo creo que una hora dándole a lo mismo, solos, tan felices… Miles tocó algo tan hermoso que casi me tira de la silla, y entonces me largué, cerré los ojos, volaba. Bruno, te juro que volaba… Me oía como si desde un sitio lejanísimo pero dentro de mí mismo, al lado de mí mismo, alguien estuviera de pie… No exactamente alguien… Mira la botella, es increíble cómo cabecea… No era alguien, uno busca comparaciones… Era la seguridad, el encuentro, como en algunos sueños, ¿no te parece?, cuando todo está resuelto, Lan y las chicas te esperan con un pavo al horno, en el auto no atrapas ninguna luz roja, todo va dulce como una bola de billar. Y lo que había a mi lado era como yo mismo pero sin ocupar ningún sitio, sin estar en Nueva York, y sobre todo sin tiempo, sin que después… sin que hubiera después… Por un rato no hubo más que siempre… Y yo no sabía que era mentira, que eso ocurría porque estaba perdido en la música, y que apenas acabara de tocar, porque al fin y al cabo alguna vez tenía que dejar que el pobre Hal se quitara las ganas en el piano, en ese mismo instante me caería de cabeza en mí mismo…”.

No obstante, muchos señalan a una de las obras cumbres de Cortázar como el texto que más destina al jazz. Y, en efecto, hay tanto que encontrar en las páginas de Rayuela que Pilar Peyrats Lasuén tuvo una idea genial: lanzar un libro en el que junte los fragmentos de la novela donde se mencione a músicos del género junto a un CD con los temas de los autores señalados.

Fue así como nació, en 2001, “Jazzuela – Le jazz dans marelle de Julio Cortázar” de la mano de la editorial Satélite K. Un material que incluye 20 canciones de grandes como Duke Ellington, Coleman Hawkins, Bix Beiderbecke, Jelly Roll Morton y Louis Armstrong.

Así se pueden encontrar temas como “Hot and bothered” y “It don’t mean thing” del pianista nacido en Washington, “Body and Soul” del saxofonista tenor más importante de la vieja guardia jazzística o “Yellow dog blues” y “Mahogany hall stomp” de Sachmo.

También se incluyen temas de la cantante Bessie Smith (Baby doll y Empty bed blues), de la orquesta de Frank Trumbauer (I´m coming Virginia) y de las bandas The Chocolate Dandies (Blues interlude), Warning’s Pennsylvanians (Stack O’Lee blues) y Georgia Jazz Band (Jelly Beans Blues).

Llamativamente, el libro-CD no incluye ninguna melodía de Charlie Parker, quien fuera la estrella de “El Perseguidor”. Sin embargo, los 69 minutos de duración del disco y las 144 páginas del material escrito es recomendable para quienes quieran disfrutar de dos maravillas: la mano del escritor y el jazz.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com