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Juan Manzini le brinda homenaje a la literatura a través del jazz

disco-librosJuan Manzini comenzó a estudiar guitarra desde niño. Ya con 20 años, y la experiencia de tocar en varias bandas de diversos estilos, decidió meterse de lleno en la música e ingresó al Instituto Tecnológico de Música Contemporánea (ITMC).

Fueron muchos los profesores que le dejaron una enseñanza. Guillermo Arrom, Marcelo Kitay, Fredy Leban, Ernesto Jodos, Adrian Birlis, Enrique Norris y Guillermo Bazzola, son sólo algunos de los nombres que mencionó en una entrevista con Animales del Jazz.

Luego, recordó, llegó el momento de participar en diversos proyectos musicales ligados a la música negra y la improvisación. Así, con el Cuarteto BoRdEs homenajeó a maestros del jazz como Wayne Shorter, Miles Davis y Bill Evans.
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El jazz llegó a Harvard

herbie-hancock-2011-2-17-18-30-6Si bien el jazz tiene sus propias casas de estudio en diversos lugares del planeta, entre el 3 de febrero y el 31 de marzo tendrá una presentación especial en la prestigiosa Universidad de Harvard.

En efecto, la Cátedra de Poesía Charles Eliot Norton (que tuvo entre sus expositores a grandes como Igor Stravinsky o Jorge Luis Borges) tendrá como invitado al pianista Herbie Hancock que realizará varias charlas.

Entre los temas que abarcará, se encuentran “La sabiduría de Miles Davis”, “Romper las reglas”, “Diplomacia cultural y la voz de la libertad”, “Innovación y nuevas tecnologías”, “Budismo y creatividad” y “Hubo una vez”.

Las charlas tendrán como título “La ética del jazz” y, tal como ocurrió en otras oportunidades, podría convertirse en un libro donde se detalle cada una de las charlas que fuera expuesto por Hancock, tal como explicó Xavier Quirante del portal Milenio.com.

Al respecto, Homi Bhabha, director del Centro de Humanidades Mahindra de la casa de estudios de Cambridge, aseguró que “es un gran privilegio darle la bienvenida a Herbie Hancock como profesor Norton”.

Además, explicó a Milenio.com que “su contribución sin igual a la historia de la música ha revolucionado nuestro entendimiento sobre las formas en que las artes transforman nuestra conciencia cívica y nuestras aspiraciones espirituales”.

Y concluyó: “No sería exagerado decir que él ha definido la innovación cultural en cada década desde hace medio siglo”.

La cátedra, que tuvo su nacimiento en el año 1925, engloba un ciclo de conferencias en las que el invitado es conminado a utilizar el término poesía en su sentido más amplio y aplicarlo a otras artes.

Sin dudas, Hancock es uno de los músicos cuya imagen se asocia inmediatamente al jazz. Y no sólo porque es el embajador de buena voluntad de la UNESCO que promocionó y trabajó para que el género tenga su propio día, sino porque también estuvo en medio de aquellos músicos que hicieron grande a la música sincopada, como Miles Davis o Freddie Hubbard.

Pero también porque estuvo inmiscuido en potenciar las fusiones e hizo desarrollar el jazz a través de discos como Mwandishi o Head Hunters. Porque, desde su primera participación junto a Donald Byrd sabía que el género sincopado era lo suyo.

Y, debido a que continúa creciendo a través de álbumes como “The imagine project” (lanzado en 2010), en los que incluye músicos tan diversos como Juanes, Pink, Seal y a un viejo conocido: el saxofonista Wayne Shorter.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Una noche a pura big band en Palermo

2049_0104documento0028Se terminaba el año para muchos. Estábamos a un día de Noche Buena y la big band sonó una vez más. La última tocada del 2012.

El barrio de Palermo, ese que antes supo convivir con los compadritos de Jorge Luis Borges y ahora se volvió chic y un lugar donde conviven distintos estilos y lenguas, fue el punto elegido para el evento.

La big band de Gustavo Cortajerena, uno de los más prestigiosos músicos del jazz nacional, volvió a maravillar con su estilo propio en la última presentación del año y mostró, una vez más, el trabajo que realizan estos músicos durante la semana.

Sólida, armoniosa y siguiendo siempre las indicaciones del director al pie de la letra, los dirigidos por Cortajerena interpretaron cerca de diez standars de jazz, entre los que sobresalieron Zoot Suit Riots, All of Me y The Girl from Ipanema.

http://www.goear.com/listen/081178a/zoot-suit-riots-big-band-gustavo-cortajerena

Como cada mes, la big band del trompetista puso a prueba su rutina un domingo. Esta vez, fue en DAIN Usina Cultural, ubicado en el barrio de Palermo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

http://www.goear.com/listen/b41cd84/the-girl-from-ipanema-big-band-gustavo-cortajerena

No faltaron clásicos de la talla de St. Louis Blues y una muy buena versión de The Pink Panter, aquel tema de Henry Mancini que acompañó al célebre dibujo animado y al memorable film protagonizado por Peter Sellers.

http://www.goear.com/listen/7a70e1a/the-pink-panter-big-band-gustavo-cortajerena

Formaron parte de la sección rítmica de la big band Abigail Rozenblit (piano), Daniel San José (batería), Germán Gual (guitarra) y Willy Pagiatis (contabajo y tuba). Como cantante participó Dudu Marfayn, que es la voz de la canción All of Me.

http://www.goear.com/listen/390a9a2/all-of-me-big-band-gustavo-cortajerena

2049_0104documento0023En tanto que los metales estuvieron en manos de los trompetistas Camilo Ribero, Facundo Quiroga, Gastón Ferrari, Javier Trillo y Juan Cabanillas.

Por último, en la sección madera, estuvieron Fabián Saidon (saxo barítono), Gerardo Schattenhofer (saxo tenor), Jean-Luc Ariaux (saxo alto), Pilar Sicardi (saxo tenor) y Mauro Piterman (saxo alto).

http://www.goear.com/listen/24d2a11/st-louis-blues-big-band-gustavo-cortajerena

Mención aparte merece el director de la banda, Gustavo Cortajerena, que desde hace más de veinte años está al frente de la enseñanza de la música de manera independiente y en institutos reconocidos como EMBA (Instituto de Música Contemporánea), EFIMUS (Escuela de Música) y SADEM (Sindicato Argentino de Músicos).

Además, participó en clínicas con solistas de jazz de reconocida trayectoria internacional, tales como Feddie Hubbard, Nat Adderley, Kenny Barron, Jon Faddis, Carlos Franzetti y Winton Marsalis.

Difusor incansable del jazz, este trompetista nacido en Tandil (Buenos Aires), no sólo tocó con innumerables artistas, sino que también fundó el Tandil Jazz Club y hasta tuvo su propio programa de radio donde compartía con su público la maravillosa música sincopada.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Enrique Villegas: un grande de la escena del jazz nacional

Era conocido como Mono, Quasimodo, Loco o Villeguita.

También, fue apodado por sus íntimos, según le comentó a Walter Thiers en una entrevista, como enano asqueroso, Rigoletto, maldito, petiso inmundo o José Power HP.

Sin embargo, a Enrique Villegas le caben perfectamente otros como genio, maestro o fenómeno, sobre todo, si se tiene en cuenta la maravillosa obra de este excelente pianista.

Nacido en Recoleta el 3 de agosto de 1913, fue un músico por naturaleza que decidió abandonar el Normal Mariano Acosta para dedicarse de lleno al piano.

Creía innecesario destinar tiempo de su vida a ser alguien que no quería ser. Ni abogado, ni médico, ni ingeniero. Él quería ser músico, y eso fue lo que hizo.

Estudió con el padre de René Cóspito, uno de los pioneros del jazz en la Argentina, y pronto demostró ser un verdadero talentoso.

Ejemplos de ello fue la magnífica interpretación que hizo en 1971 de Rhapsody in Blue, de George Gershwin, o la presentación en el Teatro Colón de Buenos Aires en la que reprodujo el “Concierto para piano y orquesta” de Maurice Ravel en 1932.

Era un profesional que discutía con sus colegas sobre el modo de tocar cada ritmo. “Toda la música del mundo la toco yo y la toco como es”, afirmaba porque creía que para interpretar como correspondía cada género era necesario hacerlo como lo hacían sus creadores y no como “creían” que lo hacían.

Afirmaba, por ejemplo, con respecto del jazz que “cuando quiero tocar jazz, imito a los negros americanos”.

Y su escuela se encontraba en las melodías de Duke Ellington y en la de Art Tatum, dos de los mejores pianistas de jazz de todos los tiempos.

Algunos lo consideraban un malhumorado. Sin embargo, le encantaba conversar y tenía un bagaje cultural y musical sorprendente. Incluso, supo cultivar la amistad con Macedonio Fernández y siempre escuchaba a Jorge Luis Borges, ya que, según Villegas, eran los únicos que lo podían hacerlo callar.

Entre su obra musical más saliente se puede mencionar su famosa “Jazzeta”, de 1941, que tal como cita Sergio Pujol en su libro “Jazz al Sur”, fue recibido con mucho gusto por la crítica.

La revista Sintonía, según expresó Pujol en su obra, afirmó en aquella ocasión: “Hemos sido gratamente sorprendidos por un trabajo musical de méritos poco frecuentes que debemos a la adelantada pluma del pianista Enrique Villegas”.

No hay que olvidar que en 1945 fue contratado por el sello Columbia para grabar junto a Cozy Cole y Milton Hinton, con quienes registró dos discos: “Introducing Villegas” y “Very, Very Villegas”.

El resto de los materiales fueron editados por la discográfica Trova, que, pese al excelente nivel, no tuvo su éxito comercial. “Los que gustan de la buena música son pocos”, le dijo a Thiers en alguna ocasión.

Y tal como puede leerse en “El jazz criollo y otras yerbas”, del mismo Thiers, Villegas resumió pocas palabras lo que representaba el mundo perverso de los sellos musicales: “En 10 años grabé una serie de discos (…) y los resultados fue que nunca sobrepasé en total los nueve mil ejemplares. La mala música, en cambio, a la que tantas veces se califica de popular, obtiene ingresos insospechados y sus intérpretes logran la aprobación de entusiastas auditores”.

Una de las máximas del maestro fue la de convencer a dos de los músicos de la orquesta de Duke Ellington (que había finalizado una gira por Buenos Aires) para que toquen junto a él.

Ese material, acompañado del saxofonista Paul Gonsalvez y del trompetista Willie Cook (músicos de Duke) y con Alfredo Remus (contrabajo) y Eduardo Casalla (batería) fue inmortalizado por Trova, en el disco “Encuentro”.

Trabajador incansable, reconocido por admiradores y críticos, abandonó este mundo a los 72 años, el 11 de julio de 1986, en la Ciudad de Buenos Aires. Pese a que fue olvidado por muchos años, sus verdaderos amigos lo recuerdan siempre. Y lo eternizaron como merece.

Gonzalo Chicote.
animalesdeljazz@hotmail.com