Etiqueta: Joe Pass

Veinte años sin scat

01La mejor manera de explicarle a una persona qué es el scat, es hacerle escuchar la versión de “Take the ‘A’ Train” (aquella canción que creó Billy Stayhorn para Duke Ellington) en la voz de Ella Fitzgerald.

No porque la cantante nacida en Newport News (Estados Unidos) en 1917 haya sido la creadora de esa técnica vocal y mucho menos porque es una característica elemental del jazz, sino más bien porque ella fue un excelente exponente.

Fiztgerald comenzó a sumar el scat en su repertorio luego de familiarizarse con la creciente escena del bebop. Las largas noches que pasaba escuchando a Dizzy Gillespie y compañía, le ayudó a madurar esa modalidad de canto.

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Tras 30 años de espera, Larry Carlton vuelve a la Argentina

Larry CarltonEl guitarrista Larry Carlton es uno de esos músicos de jazz que merecen ser escuchados en vivo al menos una vez en la vida. Y quienes estén en la Ciudad de Buenos Aires el 14 de julio, tendrán la posibilidad de asistir al Teatro Coliseo para oír a una verdadera leyenda.

La gira por el país comenzará el 12 de julio, con la Master Class que realizará en la Escuela de Música de Buenos Aires (EMBA) y finalizará el 15 de julio en Mar del Plata, con el concierto que realizará en el Teatro Radio City.

La última vez que el guitarrista estuvo en la Capital Federal fue 30 años atrás, más precisamente, en agosto de 1986. En aquella época realizó varias fechas en un pequeño bar del barrio de Belgrano llamado “Shams”.

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Falleció Charlie Haden, uno de los revolucionarios del jazz

Charlie HadenEl genial contrabajista y compositor Charlie Haden falleció este viernes (11 de julio) en la ciudad de Los Ángeles (Estados Unidos) a los 76 años. El músico fue parte del free jazz, aquel movimiento que llegó para revolucionar al jazz a fines de la década del ’50.

Haden formó parte de la banda de Ornette Coleman que grabó en 1958 “The Shape of Jazz to Come”, aquel disco que se convirtió en la piedra angular del género. Llamativamente, ese fue uno de sus primeros registros.

Menuda forma de iniciar una carrera profesional con un instrumento al que llegó casi por casualidad, luego de que la polio terminara con sus intenciones de ser un famoso y reconocido cantante.

Junto a Coleman también grabó otros clásicos del free jazz para el sello Atlantic como “Free Jazz: A Colletive Improvisation”, “Change of the Century”, “This Is Our Music” y “The Art of the Improvisers”.

Su legado dentro de ese género, continúo con algunas participaciones en la orquesta del trompetista Don Cherry, con los que grabó “Brown Rice” y “Art Deco”, sin olvidar “The Avant-Garde” donde John Coltrane y el mismo Cherry fueron las figuras destacadas.

La lista de músicos con los que participó no se termina ahí. Por el contrario, se suman muchísimos grandes como Dizzy Gillespie, Archie Shepp, Ringo Starr, John McLaughlin, Joe Pass, Pat Metheny, Leandro “Gato” Barbieri y Dino Saluzzi.

Mención aparte merece su trabajo junto a Keith Jarrett. Iniciada su relación en la década del ’70, registró casi una veintena de discos, entre la que se incluye la que terminó siendo la última grabación del contrabajista: “Last Dance”.

Siempre sensible a las causas justas, Haden creo la Liberation Music Orchestra, una big band con la que homenajeó a los republicanos de la Guerra Civil Española y protestó contra la guerra de Vietnam y contra las dictaduras militares de América Central.

Fue uno de los pocos músicos de jazz que rindió tributo al revolucionario argentino Ernesto “Che” Guevara a través de “Song for Che”, un material que fue registrado por el sello Impulse! en el año 1976.

Entre los galardones que recibió, se pueden mencionar el premio Grammy por su colaboración con Metheny (“Beyond the Missouri Sky”), y dos Grammy Latino: uno por “Nocturne” y el otro por “Land of the Sun”, ambos junto al pianista cubano Gonzalo Rubalcaba.

El jazz perdió un vanguardista que apostó siempre a la creación, a ir más allá de lo que había y a quebrar el statu quo, por sobre todo y todos. Por eso su obra será recordada como lo que fue: una verdadera revolución.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

El jazz no lo va a extrañar

walter malosettiEl lunes (29 de julio de 2013) falleció Walter Rufino Malosetti.

Con la partida del excelente guitarrista cordobés, el jazz estará de luto. Pero, creo, que no lo va a extrañar.

Y me atrevo a asegurar eso porque Walter dejó tras de sí una carrera brillante, que se inició por los años ’50 y que no se detuvo hasta poco antes de su partida.

Porque en su camino formó parte de grupos memorables, como California Ramblers, Guardia Vieja Jazz Band, The Georgians Jazz Band y Walter Malosetti Trío.

Mención aparte merece Swing 39, la banda que contó con Héctor López Furst, Carlos Acosta, Héctor Basso, Marcelo Buscio y Ricardo Pellican, que fue la versión argentina del quintento del Hot Club de Francia, como lo definió Sergio Pujol en “Jazz al Sur – Historia de la música negra en la Argentina”.

Su talento lo llevó a ser considerado por algunos doctrinarios del jazz como el heredero -nada más y nada menos- que de Oscar Alemán, uno de los guitarristas argentinos más reconocidos a nivel local e internacional.

Eternamente agradecido quedó Walter cuando Oscar lo invitó a formar parte del disco “Alemán ’72”, la grabación que contó con otros grandes de la escena nacional como Néstor Astarita, Jorge González, Norberto Minichillo, Aníbal Fuentes y Johnny Quaglia.

Insisto. El jazz no lo va a extrañar porque nadie olvidará que compartió escenario también con figuras de la talla de Chuck Wayne, Didier Lockwood, Jim Hall, Leandro “Gato” Barbieri, Hernán Oliva, Earl Hines, Roberto “Fats” Fernández, Enrique “Mono” Villegas, Lalo Shifrin, Joe Pass, Teddy Wilson, Enrique Varela, Gustavo Bergalli y más. Muchos más.

Pero además porque dejó tras de sí una veintena de discos entre los que se destacan los realizados como solista (All of me, Tributo a Django Reinhardt y PALM, por mencionar algunos) y los seis registrados con Swing 39.

Me resisto a pensar que sus libros quedarán en el olvido o que serán quemados como en Fahreinheit 451. Walter Thiers toma lista en “El Jazz Criollo y otras yerbas” de todos ellos: Iniciación guitarrística, Bases de improvisación para guitarra, Armonía de blues, Jazz para guitarra, El libro de las escalas, Música de jazz para guitarra española, Música para guitarra, Lectura I y Método de acompañamiento guitarra jazz. Y creo que esas publicaciones permanecerán en la literatura de generaciones que deseen aprender y mejorar su forma de tocar jazz con la guitarra.

Eso sin contar con su “Escuela Superior de Jazz”, que seguirá forjando a grandes músicos. Músicos como su hijo, Javier, que ama al jazz tanto como su padre y con quién compartió formaciones (Satch) y grabaciones.

En definitiva, el jazz no lo va a extrañar porque a los grandes los deja en la vidriera para que las generaciones que vienen se iluminen con ellos, con los mejores. Como un ejemplo a seguir. Una estrella.

Los que lo vamos a extrañar somos nosotros, los que aprendimos de Walter el amor que se puede tener por la música, por un instrumento, por el jazz. Por eso, sólo digo: adiós maestro.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

 

 

Ella Fitzgerald: 96 años de una voz maravillosa

Ella Fitzgerald Copenhagen April 1970El 25 de abril se cumplieron 96 años del nacimiento de la legendaria cantante Ella Fitzgerald.

Ella, junto con Louis Armstrong, fue una de las más brillantes vocalistas que dominaron el scat, aquella técnica que le permitía utilizar sus cuerdas vocales como instrumentos.

Sus primeros años no fueron los mejores de su vida. Su padre se fue de su casa cuando aún era una niña. Pocos años después, su madre sufrió un accidente fatal. Y, ya viviendo con su tía, se enteró de la muerte de su padrastro.

Rodeada de pobreza, Fitzgerald no salía de un drama para meterse en otro. Ausentismo en el colegio y problemas con la policía eran una constante en esa época, al igual que la música y el baile.

Desde chica le fascinaba esas artes y quería vivir de ellas. Eso fue lo que la llevó a presentarse en el Teatro Apolo de Harlem, con sólo 16 años, en el concurso de jóvenes talentos.

Ganar el premio como cantante fue el puntapié inicial en su carrera. Lo llamativo fue que, lejos de preparar una rutina musical, Ella se había hecho presente con la intención de bailar.

Sin embargo, el destino le tenía preparado otra cosa: en el número anterior las hermanas Edwards hicieron una coreografía que dejaron al público aplaudiendo de pie. Así que Fitzgerald tuvo que cambiar su rutina de baile. Por suerte.

En aquella oportunidad cantó “Judy” y lo hizo tan bien que le pidieron un bis. “The Object of My Affections” fue la segunda canción. Y el premio se quedó con ella.

Pero, además de los dólares que ganó en el concurso, tuvo esa noche su segundo premio. Ocurre que entre el público se encontraban Benny Carter y Mario Bauza. Ambos quedaron anonadados con la cantante.

Carter estaba tan conmovido que movió cielo y tierra para conseguir que Ella participara en una banda de jazz. Intentó primero tentar al productor John Hammond, sin demasiado éxito.

Luego, a falta de una, consiguió dos orquestas que se interesaron por la cantante: la dirigida por el saxofonista Tiny Bradshaw y la del baterista Chick Webb.

La participación de Fitzgerald en la primera se extinguió rápidamente, cosa que no sucedió con la de Webb. Con él, grabó una de las canciones que coronaron el éxito en sus primeros años de carrera: “A-Tisket, A-Tasket”, logró vender 1 millón de copias.

Junto a la formación de Webb, Ella convirtió las noches del Savoy Ballroom de Harlem en algo mítico. Con el fallecimiento del baterista en 1939, Fitzgerald decidió continuar con la banda hasta 1942.

A partir de ese corte, llegó el momento de continuar en solitario y de trabajar esporádicamente con otros grandes de la escena del jazz, como el genial trompetista Dizzy Gillespie.

Tal como lo afirma Joachim Berendt en su libro “El Jazz – De Nueva Orleans al Jazz Rock”, en los años cuarentas “sus vocalizaciones improvisadas sobre temas como ‘How High the Moon’ o ‘Lady Be Good’ condujeron al corazón del bop”.

En esa época conoció al productor Norman Granz, que la incluyó en la JATP y donde compartió escenario con músicos de la talla de Duke Ellington, Cole Porter, Irving Berlin y los hermanos Gershwin.

El mismo Ira Gershwin fue quien aseguró: “No sabía lo bueno que eran nuestras canciones hasta que escuché a Ella Fitzgerald cantarlas”.

Mención aparte merecen los trabajos con Louis Armstrong. Con él grabó dos discos (Ella and Louis -1956- y Ella and Louis Again -1957-), que son ideales para quienes quieran aprender qué es el scat.

Durante las décadas siguientes grabó con músicos de la talla de Joe Pass, Count Basie y Oscar Peterson. Incluso, se animó a cantar pop, blues, bossa nova, samba, gospel y calypso.

Además, fue invitada a numerosos programas de gran éxito, como “The Bing Crosby Show”, “The Dinah Shore Mostrar”, “The Frank Sinatra Show”, “The Ed Sullivan Show”, “The Tonight Show”, “The Nat King Cole Show “,” The Andy Willams Show” y ” The Dean Martin Show “.

Pero su vida dio un vuelco en 1986. En septiembre debieron operarla del corazón y le detectaron una diabetes que primero la dejaría ciega, luego la haría perder sus piernas y por último se llevaría su vida el 15 de julio de 1996.

Quedó en el recuerdo el maravilloso espectáculo que brindo en 1991 en el Carnegie Hall de Nueva York sin saber que sería el último.

En su carrera ganó 13 premios Grammy (como mejor vocalista femenina y mejor interpretación de diversas canciones), y galardones de revistan tan prestigiosas como Metronome y Down Beat.

Además, en 1987 recibió de manos del por aquel tiempo presidente de Estados Unidos Ronald Reagan la Medalla Nacional de las Artes.

Sus últimos días los compartió con su hijo Ray Jr. y su nieta Alice. En aquellos años solía decir que “sólo quiero oler el aire, escuchar a los pájaros y escuchar reír a Alice”.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com