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Héctor “Finito” Bingert, un músico de jazz en la tierra del candombe

20160924_002630El pasado 23 de septiembre, en el sótano de un restaurante cercano al Parque Rodó de Montevideo (Uruguay), se presentó por primera vez el cuarteto que dirige Héctor “Finito” Bingert. El saxofonista uruguayo es de esas personas que tienen mucho para contar. Parte de su historia la transmite entre canción y canción. Con un gran manejo del espectáculo, y como si el público no estuviera metido en su bolsillo desde el primer momento que suena su tenor Selmer, se da el gusto de decir algunos chistes. “Siempre quise hacer stand up, pero en mi casa no se reía nadie. Tendría que haber venido acá”, se sincera y hace reír a más de uno. También explicó el por qué de su apodo, siempre en clave de humor: “Era tan flaco que para que vieran que llegué a algún lugar tenía que entrar dos veces”. Otra vez risas. En la cava del Blanes todo fue jazz y sonrisas. Pasaron grandes standars de John Coltrane, algo de bossa nova y hasta “Europa”, el tema que popularizó Leandro “Gato” Barbieri. La química que hubo entre Finito, Sebastián Zinola (piano), Ignacio Correa (bajo) y Jorge Rodríguez Stark (batería) fue verdaderamente atrapante y el público recién se retiró del lugar cuando los músicos aseguraron que no les quedaban temas para tocar.
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El día que Santana y Barbieri deslumbraron al mundo

Carlos SantanaCarlos Santana es uno de los guitarristas más famosos del mundo. Su forma de tocar, su paso por Woodstock y los grandes de la música con los que compartió escenario y estudios de grabación lo colocan en un sitio de grandeza.

Lo que tal vez muchos no conocen es el paso que el mexicano tuvo por el jazz. No fue lo que se denomina un jazzman, pero supo coquetear con el género desde la fusión con el rock, luego de que Bitches Brew de Miles Davis abriera las puertas en los inicios de los ’70.

Fue justamente durante esa década cuando el guitarrista tomó un camino de búsqueda no sólo musical, sino también espiritual. En 1973, por caso, estuvo bajo las enseñanzas del maestro gurú Sri Chinmoy al tiempo que salía a la venta “Love, Devotion, Surrender” un disco que grabó junto a John McLaughlin y que incluía varios temas del saxofonista John Coltrane.

Gato Barbieri 70Ese mismo año registró “Welcome”, otro de los materiales incluido en los anaqueles del jazz fusión. Lo novedoso fue que el tema “Going Home” contó con los arreglos de Alice Coltrane, viuda de John.

El primer acercamiento con Alice se convirtió, un año después, en «Illuminations». El álbum, que incluía a otros grandes músicos de jazz como el contrabajista Dave Holland y el baterista Jack DeJohnette, fue grabado por Columbia Records.

Luego llegó “Amigos”, otro de los discos en los que el guitarrista introdujo la fusión con el rock, el funk y algunos toques psicodélicos. El material salió a la venta en 1976 e incluía uno de los temas que quedarían para la posteridad: Europa (Earth’s Cry Heaven’s Smile).

Una versión de esa canción fue reeditada por el saxofonista Leandro “Gato” Barbieri en “Caliente!”, un álbum registrado ese mismo año por A&M Records. Y fue, justamente, esa la melodía que tocaron juntos el mexicano y el argentino.

Este es el registro que, según consta en los registros, fue realizado en febrero de 1977. Fue una verdadera obra de arte, que muestra una excelente unión entre los dos músicos.

Unos años después de Europa, más precisamente en 1978, el Gato Barbieri registró “Trópico” -también para A&M Records- que incluye el tema “Latin Lady” donde el solo de guitarra está en manos de Santana. Un reconocimiento a lo que fue, verdaderamente, un excelente dúo.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Keith Jarrett, el niño prodigio que cumplió 69 años

Keith JarrettHace unos 69 años, más precisamente un 8 de mayo de 1945, nació en en la ciudad de Allentown (Pennsylvania – Estados Unidos) un niño que pronto demostró tener el talento propio de un prodigio.

Su capacidad, sumado al oído absoluto que poseía, hizo que antes de cumplir tres años ya comenzara a tomar clases de piano. Ese instrumento que lo acompaña y con el que crea las obras más maravillosas.

Era sólo un nene de cinco años cuando se presentó en el programa televisivo de jóvenes talentos que organizaba Paul Whiteman y dos años después realizaba su primer concierto formal donde no sólo tocó obras de Bach, Mozart y Beethoven, sino que remató con sus propias composiciones.

Eso explica parte de lo que vino después. Art Blakey lo había contratado para que toque con los Jazz Messengers, pero su acuerdo se vio interrumpido cuando Jack DeJohnette, consciente de su talento, lo convenció para que se una al cuarteto de Charles Lloyd.

Con el baterista no sólo grabó Forest Flowers -que tuvo excelentes repercusiones, al igual que las presentaciones que hizo tanto en el continente americano como en Europa- sino que creó un vínculo que mantuvo por varios años.

Quien se fijó en su talento fue Miles Davis. Sin embargo, el trompetista necesitaba que los pianistas tocaran teclados eléctricos, algo que Jarrett hacía bien, pero que no le complacía lo suficiente.

También en los ’70, llegó el tiempo de descubrir sus propios caminos. Y lo hizo de diversas maneras. Por un lado, a través de sus conciertos de improvisación, tales como el que brindó en la ciudad alemana de Colonia (The Köln Concert) y que quedó registrado en un disco imperdible.

Por el otro, creó un cuarteto con el saxofonista Dewey Redman, el contrabajista Charlie Haden y el baterista Paul Montian con los que trabajó una línea musical que contenía un poco de todo: jazz, blues, gospel y free, entre otros ritmos.

Por último, ya entrados los ’80, creo una de las bandas que el año pasado cumplió tres décadas y que lo celebró con el álbum Somewhere. Hablamos, claro está, del trío compuesto por Dejohnette y Gary Peacock (contrabajo).

Su marcha no se detiene. Sigue buscando el sonido perfecto, fiel a su instinto de superación y exigencia permanente. Y, con casi siete décadas encima, los que disfrutamos con cada disco nuevo rogamos larga vida a Keith Jarrett.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Bitches Brew: el primer acercamiento del jazz al rock

bitches-brewCorría el año 1969 y Miles Davis hacía lo de siempre: quería encontrar una nueva forma de ver la música. De interpretarla y crearla. En una palabra, el trompetista continuaba en su camino vanguardista.

Había quedado atrás “In a Silent Way” y el músico nacido en Alton (Illinois – Estados Unidos) quería ir más allá y, apenas unos meses después, estaba preparado -junto a parte de los músicos que lo acompañaron en aquél álbum- para arrancar un nuevo trabajo.

Esta vez, la idea era caminar por la senda del rock desde la senda del jazz. El producto de esta conjunción fue Bitches Brew, el primer disco que fusionó ambos géneros y que dio nacimiento a una nueva movida musical.

Por aquella época, Davis estaba con muy buenos ánimos y ya no cargaba con vicios. Había dejado atrás la bebida, las drogas y hasta dejó de comer carne. Sólo se alimentaba de vegetales y frutas. Y gozaba de un excelente estado físico, gracias al entrenamiento que realizaba junto al ex boxeador Bobby Allah.

Otra vez fue Columbia Records la encargada de llevar adelante las grabaciones y estuvo bajo la vigilancia del productor Teo Macero. Ian Carr dio cuenta en su libro “Miles Davis. La biografía definitiva” que una pelea entre Davis y Macero hizo que el proyecto corriera el riesgo de no terminarse.

Por suerte, la discusión disparó para otro lado: luego del primer registro, Miles tocó como nunca y sus acompañantes hicieron lo propio. Las diferencias entre productor y trompetista se pulieron luego.

Del anterior disco dejó a casi todos los músicos. Aunque introdujo algún cambio. Por ejemplo, la batería quedó en manos de Jack DeJohnette en reemplazo de Tony Williams. Este fue un cambio que trajo algo de alivio para el contrabandista Dave Holland que, según sus propias palabras, se sentía frustrado con Williams.

Pero además, contó con otros dos bateristas: Lenny White y Don Alias que tocaban en simultáneo. También hacían lo propio los pianistas Chick Corea junto a Joe Zawinul y a Larry Young. Se completaba la orquesta con Wayne Shorter (saxo), Bennie Maupin (clarinete), John McLaughlin (guitarra), Jim Riley (percusión) y Harvey Brooks (bajo eléctrico).

De aquellas sesiones -que iniciaron el 19 de abril y finalizaron dos días después- nacieron dos discos. El primero contuvo “Pharaoh’s Dance” y “Bitches Brew”, mientras que en el segundo contaba con “Spanish Key”, “John McLaughlin”, “Miles Runs the Voodoo Down” y “Sanctuary”.

Fue el primer paso que continuaron bandas estadounidenses como Return to Forever, Mahabvishnu Orchestra, Weather Report, The Eleventh House, por citar algunos ejemplos, y que se extendió a lo largo del globo.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Keith Jarrett trío festeja sus treinta años con un nuevo disco

Treinta puede ser un número bajo cuando se hablan de edades. Pero cuando de años de vida musical se trata, podemos decir que es una eternidad.

Esta eternidad fue la que alcanzó el trío que lidera el pianista Keith Jarrett junto al contrabajista Gary Peacock y el baterista Jack DeJohnette, y que los posiciona como uno de los más prolongados en el tiempo.

Sin dudas que es algo para festejar. Por eso, el grupo decidió regalarle a sus seguidores un nuevo disco que llevará por nombre Somewhere (a secas, ya que antes habían llamado a otro material Somewhere Before).

El material quedará en mano de ECM, que fue justamente el mismo sello que en el año 1983, le dio la chance a tres músicos a hacer algo arriesgado para la época: grabar standars.

Ocurre que, a contramano de la fusión que dominaba el ambiente de los 80, Jarrett y compañía proponía volver a los orígenes. Mal no les fue: la serie de discos fueron bien recibidos por los críticos y el público en general.

Años después sería el mismo Keith el que explicaría que el músico valioso no tiene que tocar nada nuevo para tener valor “porque no se trata de la materia, sino de la reproducción”.

Y, sin saberlo, Standars Vol. 1 y 2 junto a Changes, marcaron el puntapié inicial del trío que hoy en día sigue trabajando codo a codo, ofreciendo la madurez de un grupo que sabe cómo homenajear a los amantes del jazz.

La historia seguiría con otros grandes álbumes, como Standars Live (un disco grabado en París en el año 1985), Still Live (registrado en directo en Munich en 1988) o The Cure (Nueva York, 1990).

Incluso, los discos Inside Out y Always Let Me Go (grabados en ambos en el 2001) muestran que el trío siempre está dispuesto a superarse a sí mismo, interpretando canciones que se mueven muy bien por el free jazz.

Un poco de Somewhere
El nuevo material del trío Jarrett-Peacock-DeJohnette está compuesto por las grabaciones realizadas en el concierto realizado en Lucerna (Suiza) el 11 de julio de 2009.

Incluyen los temas Solar (de Miles Davis), Stars Fell on Alabama, Between The Devil and The Deep Blue Sea, Somewhere, Tonight y I Thought About You.

Un material que, sin ninguna duda, tendrá que formar parte de los anaqueles de los melómanos que disfruten del buen jazz.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

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