El último trabajo discográfico de la pianista Tatiana Castro Mejía sorprende por traspasar la frontera de lo estrictamente musical para convertirse en un producto artístico que incluye texto e imágenes.

“Giro, Vuelvo y Giro” es un álbum que suma a las 10 canciones -producción 100% de la artista colombina- textos propios y de grandes escritores como Oliverio Girondo, María Gómez Lara y Rainer María Rilke.

Como si fuera poco, el packaging del disco editado y coproducido por “La Croqueta Records”, cuenta con una serie de fotografías realizada por Julieta Toledo Widensky que ilustran algunas de las canciones.

Desde el punto de vista musical, “Giro, Vuelvo y Giro” es un material que transita por varios estadios: va de la tranquilidad a la furia, pasando por momentos de reflexión, de intriga y de descontrol.

La conexión entre la pianista, Juan Bayón (contrabajo) y Andrés Elstein (batería) queda en evidencia y se corona con la cálida voz de Rocío Luz Mehtce que aporta un hilo conductor a todo el trabajo.

Una clave para entender el álbum de este trío + una, es escucharlo de principio a fin, sin variar el orden. Es similar a una novela, donde saltearse un capítulo puede alterar el sentido de la obra.

Precisamente, la última presentación en vivo de la banda -realizada el pasado viernes 20 de noviembre en Casa Ilda– preservó el mandato establecido en el disco, sin cambiar el rumbo a la introducción, nudo y desenlace.

Además, como yapa, el show incluyó la voz de Bárbara Jorcin, una música uruguaya que transita caminos muy disímiles a los del trío de jazz, pero que aportó un complemento perfecto para el tono de Mehtce.

Las instrucciones básicas para disfrutar de la mejor manera “Giro, Vuelvo y Giro” tiene 4 simples pasos: recostarse en un sillón, ponerse los auriculares, cerrar los ojos y dejarse llevar por las emociones que transmite este hermoso disco.

Gonzalo Chicote