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Noventa veces Miles

001-men-miles-davis-per-lui-www.starwiki.orgEl pasado jueves 26 de mayo, Miles Davis hubiese cumplido 90 años. Tal vez no lo hubiésemos escuchado tocar -más allá de la edad, claro está-, ya que hacía un tiempo que amagaba con dejar la música para llevar adelante otros proyectos.

La pintura ocupaba un lugar importante en su lista de pendientes y, antes incluso del final inesperado, el trompetista norteamericano había bajado la intensidad de su trabajo para intentar darle finalmente tiempo a otras actividades.

De cualquier modo, ya había dejado demasiado. Sobre todo, su espíritu emprendedor. Ese que lo llevó a estar siempre en la vanguardia del jazz. Ya desde joven se mostró interesado en el bebop, cuando comenzaba su carrera en la banda de Billy Eckstine.

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Wynton Marsalis vuelve a la Argentina luego de 10 años

Wynton MarsalisLuego de casi 10 años, el trompetista estadounidense Wynton Marsalis regresará a la Argentina para dar un concierto en el Teatro Colón de la Ciudad de Buenos Aires junto a la orquesta Jazz at Lincoln Center (JALC).

En efecto, el próximo miércoles 25 de marzo (desde las 20 horas) se podrá ver una vez más en escena al primer músico de jazz que recibió por primera vez un premio Pullitzer por su obra “Blood on the Fields”.

La última vez que el trompetista tocó en la Argentina fue en junio de 2005 -también al frente de la Jazz at Lincoln Center– cuando se presentó a tocar en el Teatro Gran Rex de la Ciudad de Buenos Aires.
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Boris Club: disco y big band con invitados de lujo para festejar su cuarto año

Boris Big BandDicen que no hay nada más agradable que festejar tu propio cumpleaños haciendo lo que más te gusta. Esto es algo que sabe muy bien la gente del Boris Club de Jazz, que decidió celebrar su cuarto aniversario con la presentación del primer disco de la Boris Big Band (BBB).

Para ello, la agrupación que dirige Daniel Camelo contará no sólo con su cuerpo estable de músicos, sino que además sumará a Javier Malosetti, Mariano Otero, Nicolás Sorin, Cristian Judurcha, Esteban Sehinkman, Andrés Pellican, Tomás Sainz y Sebastián Lans.

La idea, tal como se lo adelantó a Animales del Jazz Daniel Gropper (titular del Boris Club), es que estos grandes queden a disposición de Camelo para el show y toquen los standars que él decida interpretar. “No vienen a tocar su música”, aclaró Gropper.

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22 años atrás

miles davis irving pennEl de 1991, no fue un 28 de septiembre como el de cualquier año. Muy por el contrario, ese día la ciudad de Santa Mónica fue el escenario del punto final de la vida de Miles Davis.

Habían quedado atrás más de cinco décadas de música. De puro jazz. Con la partida del trompetista, se terminaba también la vanguardia. Esa que tanto conocía y con la que tanto coqueteó durante su carrera.

Fue sin dudas un año distinto. Es que en 1991 Miles decidió que en sus próximos 12 meses serían los últimos que dedicaría a los conciertos, a las giras, a las grabaciones. Sus años a cuesta le inclinaban cada vez más su camino y prefería poner un freno a ese frenesí.

Pero parece que el destino quería que fuera como la ruleta rusa. Como si no tuviera permiso para aflojar un poco en el mundo del jazz. Era todo o nada. O mejor dicho: era la música o nada. Alejarse de la trompeta era desprenderse del poder y sin él se tenía que terminar también su vida.

Tenía todo planeado para editar un disco que, sin querer, fue el último. Doo Bop salió al mercado con posterioridad a la muerte de Davis. Incluso, dos de sus nueve temas fueron póstumos. Miles sólo había grabado en solitario sus intervenciones. Las máquinas lograron el resto.

Él quería un poco de paz. Las finanzas no eran un problema, sino todo lo contrario. Había llegado el momento de disfrutar de sus ahorros. De sus grandes ahorros. Por eso compró la Ferrari azul en un sólo pago en efectivo. Quería comenzar a darse los gustos.

La pintura, esa nueva actividad que consumía parte de su proceso de creación, era más relajada que tocar sobre un escenario. Que se entienda bien: no quería abandonar la música. El pensaba que lo mejor era desacelerar un poco.

Algunos datos pueden ayudar a entenderlo: mientras que en el bienio 1987-88 brindó más de 90 conciertos, en 1990 sólo hizo menos de una tercera parte. Su salud se deterioraba y él lo sabía. Lo sentía en su cuerpo.

No era la primera vez que sucedía. Había tenido que guardarse durante cinco largos años entre 1875 y 1980. Nada de espectáculos. Nada de nada. Sólo esperar a estar más fuerte y volver. Se notó después arriba del escenario que su parate le había hecho bien. Pero… nada es para siempre.

Tal vez inconscientemente se temía lo peor. Por eso tal vez los fanáticos vieron lo mejor de él en el Festival de Montreux el 8 de julio de 1991. Quizás quiso regalarles un excelente espectáculo antes de partir.

Ese día se reencontró con aquellos viejos años en los que compartía su talento junto a Gil Evans. Tocó el mismo repertorio que interpretaba con el pianista y compositor que había fallecido unos tres años atrás.

Luego de ese brillante Montreux, fue nombrado caballero de la Légion d’Honneur en Francia. Y hubo gira en el Viejo Continente. Hasta que llegó el último espectáculo, que fue el 25 de agosto en el Hollywood Bowl de California.

Allí también su actuación mostraba a un trompetista indestructible arriba del escenario. A un roble. Una hierba mala, de esas que nunca mueren. Porque eso recuerdan quienes lo vieron: que estaba más poderoso que nunca. Que su show fue único.

Ingresó al sanatorio St. John de Santa Mónica a principios de septiembre. Sólo se trababa de algo poco importante. Simple rutina. Sin embargo, sus problemas respiratorios fueron más graves de lo que se creía. Y fulminantes. La sordina Harmon se había quedado sin el aliento de Miles Davis.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Enrico Rava: jazz con aroma mediterráneo

La vida de las personas a veces puede cambiar de un momento a otro. Y aquello que parecía un sueño, puede convertirse en realidad.

Una vida opaca y triste, puede pasar a una colorida y brillante. Todo depende de qué sea eso que lo motive a uno a dar el gran salto. Pero no siempre es fácil animarse a más.

En esa encrucijada debía estar parado Enrico Rava cuando, en 1956 asistió a un concierto que le cambió la vida por completo.

Aquel año, en su Italia natal (nació el 20 de agosto de 1939 en Trieste) se había presentado Miles Davis y, como un haz de luz, supo que debía tocar la trompeta.

Hasta ese entonces, el piano primero y el trombón después eran sus instrumentos predilectos. Había aprendido de la mano de su madre a teclear y en 1953 se instaló en Turín para estudiar el instrumento de viento.

Todo quedó atrás. Y su nuevo mundo se presentó con los mejores honores.

En 1959 ya era un asiduo músico de jazz, que participaba de distintas jam sessions con el grupo de Maurizio Lama y forma parte de las grabaciones de Jazz en Italia.

Unos años después conoce a Leandro “Gato” Barbieri, con quien frecuentaba las noches del bar Purgatorio en la capital italiana, donde Rava se había trasladado para perfeccionar su relación con la trompeta.

Junto al Gato, Enrico forma parte de la banda sonora de la película “Una Bella Grinta” dirigida por Piero Umiliani. Asomaba 1965, año en que conoció a Don Cherry y a Steve Lacy en el Festival de Jazz de Bolonia.

En 1966 participó del disco “The Forest and the Zoo” junto a Lacy. Álbum que, por esas cosas de la vida, fue grabado en Buenos Aires, luego de que un incumplimiento contractual lo haya dejado varado en la capital de Argentina.

Un año después se instaló en Nueva York, donde potencia sus virtudes dentro del mundo del jazz y se relaciona con músicos de la talla de Pat Metheny, John Abercrombie, Gil Evans y Cecil Taylor.

En su extensa carrera, no dejó de lado a su tierra y grabó materiales junto a dos compatriotas suyos: Paolo Fresu y Stefano Bollani.

Más de 70 discos forman parte de su historia, entre los que se destacan “The Pilgrim and the Stars” y “New York Days”, con el que obtuvo el premio al mejor disco de jazz en 2009.

Incluso, en 2002, fue galardonado con el prestigioso Jazzpar Prize, el premio más importante dentro del jazz europeo.

Esperemos que esas locas vueltas de la vida vuelvan a traer a la Argentina a Rava y podamos disfrutar una vez más de este refinado músico. Y, por qué no, poder contar con una nueva grabación en territorio nacional.

Gonzalo Chicote.
animalesdeljazz@hotmail.com

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