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De “rey del jazz” a conserje de un salón en una sola vida

king oliver¿Qué hubiese sido de la carrera de Louis Armstrong si él no le hubiese enseñado a improvisar?.

Esa es la pregunta que muchos se hicieron al conocer la historia de Joseph Nathan Oliver, un cornetista de Nueva Orleans que le enseñó a desenvolverse a Sachmo en los solos y a quien Armstrong llamaba afectuosamente “Papa Joe”.

Oliver fue uno de los músicos más destacados de su época, y recibió el apodo de “King” luego de que le ganara a Freddie Keppard un duelo de cornetas. Al menos ese es el rumor que se corría en Storyville en aquellos años.

En 1915, con casi treinta años, formó parte de la Eagle Band y con posterioridad de la Brown Skinned Babies, la orquesta formada por el trombonista Kid Ory. Su manejo de la sordina era algo que dejaba con la boca abierta a cualquiera.

Unos años después se había trasladado a la ciudad de Chicago y había formado su propia banda: la King Oliver’s Creole Jazz Band, que contaba con la presencia de los hermanos Johnny y Baby Dodds (clarinete y batería, respectivamente), Lil Hardin (piano), Bill Johnson (bajo) y Honoré Dutrey (trombón).

Armstrong se unió a ellos en 1922. Para ese entonces, la Creole tocaba en el Lincold Gardens y se convirtió en una de las atracciones de Chicago. Esto colaboró para que la banda grabara para Paramount y Gennett Records.

No obstante, a principios de 1924, Sachmo decide abandonar la orquesta para sumarse a la formación de Fletcher Henderson.

A partir de allí, las cosas comenzaron a declinar en la carrera de Oliver. Tuvo tiempo, sin embargo, para reformular su banda y convertirla en la Dixie Syncopators y con la que grabó varios discos entre 1927 y 1928.

Un año después, el Plantation Café (lugar donde tocaban todas las noches) se incendió y la orquesta se trasladó a Nueva York para presentarse en el Savoy Ballroom.

Tiempo después, llegó una mala decisión de Oliver: no aceptó trabajar en el Cotton Club del Harlem. Su reemplazo, Duke Ellington, lograría la fama luego de firmar el contrato con el lugar.

Las cosas fueron de mal en peor: Luis Russell absorbió a su orquesta y para 1931 hizo sus últimas grabaciones como líder de una banda.

Joachim Berendt, en su libro “El jazz – de Nueva Orleans al Jazz Rock” cuenta mejor que nadie los últimos días de King:

“El fin de la carrera de Oliver presenta el trágico espectáculo de un hombre empobrecido, sin dientes, incapaz de tocar y de ganarse la vida, de un hombre que se oculta de sus amigos por vergüenza y que, sin embargo, fue un día ‘el Rey del Jazz’. Aquí se cumplió una de las tragedias de la existencia artística tan frecuentes en la historia del jazz”.

El 10 de abril de 1938 fallecía en Savannah (Georgia – Estados Unidos), hundido en la pobreza y lejos de los lujos de Rey.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

ODJB: la primera grabación de jazz, la historia y el secreto

Para hablar de la primera grabación que se hizo de jazz, hay que transportase unos 95 años atrás -más precisamente al 26 de febrero de 1917- a la ciudad de Nueva York.

Allí, un grupo de cinco muchachos se presentó ansioso a los estudios de la Victor Talking-Machine para lograr algo que marcó un antes y un después en la historia de la difusión del género.

La Original Dixieland Jass Band había nacido en 1916 y, aunque era oriunda de Nueva Orleans, fueron sus actuaciones en Chicago y Nueva York las que le abrieron las puertas de la fama.

Estaba dirigida por el cornetista Nick La Rocca y formada por Larry Shields en el clarinete, Henry Ragas en el piano, Eddie Edwards en el trombón y Tony Sbarbaro en la batería.

Durante las tomas, los técnicos le reclamaron a los músicos que tocaran rápido, con el único objetivo de que las canciones queden en una sola cara. Fue así como se registraron dos melodías en dos discos: Dixieland Jazz Band One Steep y Liverly Stable Blues.

Con gran incertidumbre, el material conoció la luz el 7 de marzo de 1917 y pronto se convirtió en un verdadero éxito de ventas. Más de 250.000 fueron las copias comercializadas y superaron, nada más y nada menos, que a John Philip Sousa y a Enrique Caruso.

La ODJB -como se la conoció años después- se convirtió entonces en la primera forma de jazz que escucharon los norteamericanos. Y fue también aquella que inspiró a diversos músicos a convertirse, con los años, en verdaderos grandes del género, tal es el caso de Bix Beiderbecke.

Pero la historia pudo ser diferente.

Apenas un año atrás, el sello discográfico tentó a un gran cornetista para grabar su música. Su nombre era Freddie Keppard, y su talento era tan grande como su cuerpo. Cuentan los relatos sobre él, que tenía una fuerza descomunal y era capaz de hacer volar por los aires a su sordina cuando tocaba su instrumento.

Sin embargo, contaba con un defecto: era inseguro. Y esa inseguridad fue la que hizo que se rehusara a ser grabado, porque temía que los demás músicos copiaran su técnica y le hicieran perder el espacio que había ganado entre el público a fuerza de soplidos.

Ese secreto, el que prefirió guardar para sí, fue el que imposibilitó que fuera un músico de color quien diera origen al primer disco de jazz.

De esta manera, paradójicamente, el género que encuentra sus raíces en la raza negra fue grabado por cinco muchachos blancos que afirmaron, hasta el último de sus días, que fueron ellos los creadores del jazz.

Gonzalo Chicote.

El primer paso, el Día Internacional del Jazz

Hoy es un día muy especial para el mundo del Jazz.

Es que, gracias a la iniciativa de Herbie Hancock (en la foto), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) decidió establecer el 30 de abril como el Día Internacional del Jazz.

Aquél género que nació en Nueva Orleans, y que se potenció de la mano de grandes intérpretes, tuvo que esperar más de 100 años para obtener un reconocimiento a nivel global, aunque cada rincón del planeta brindó innumerables festejos en su nombre.

Imposible nombrarlos a todos. Los desarrollados en Estados Unidos son los más importantes, como los Chicago y Nueva Orleans. Montreux y Montreal, son dos ejemplos de Suiza y Canadá. Y hasta en Argentina tiene su lugar con el Jazz en Abril que se celebra en Mar del Plata.

Tan difícil como indicar quién fue el padre de la criatura. Jelly Roll Morton, tal vez. O quizás Buddy Bolden. Fueron ellos, más James Johnson, Sidney Bechet, James Europe, Freddie Keppard, King Oliver, Kid Ory, Louis Armstrong y otros más. Muchos más.

Prefiero quedarme con la idea de que al Jazz no lo inventó nadie, sino que estaba en todos lados. Sólo que algunos supieron convertir e interpretar con mayor precisión eso que flotaba en el aire.

No importa saberlo. Lo que sirve, es escucharlo. Sentirlo. Tocarlo. Y, sobre todo, disfrutarlo.

Y, como se trata de un día festivo, es que decidí que será este 30 de abril de 2012 el día del lanzamiento oficial de Animales del Jazz.

A quienes disfrutan de esta música, les deseo un muy feliz día. Y les doy la bienvenida a este blog que estará dedicado, pura y exclusivamente, a difundir este género maravilloso.

Gonzalo Chicote.