Etiqueta: Europa (página 1 de 4)

Richard Bona traerá toda la fusión a la Argentina

canneasucre-9652El vocalista, bajista y multiintrumentista africano Richard Bona llegará a la Argentina para presentar su último material discográfico, “Heritaje”, registrado este año junto al Mandekan Cubano.

La primera presentación será este domingo 16 de octubre en Córdaba (Quality Espacio) y luego viajará a Neuquén para tocar en el Teatro Español. Hará un impasse en territorio nacional el 18, cuando cruce la Cordillera de los Andes para hacer su show en Santiago de Chile.

Un día después estará otra vez en suelo argentino. El miércoles 19 de octubre llevará toda la fusión y el son cubano al Teatro Coliseo (Buenos Aires) en el marco de las Jazz Nights organizadas por la productora Ceroveinticinco. Por último, cerrará su gira en el Teatro Vorterix de Rosario (Santa Fe).

Seguir leyendo

Héctor “Finito” Bingert, un músico de jazz en la tierra del candombe

20160924_002630El pasado 23 de septiembre, en el sótano de un restaurante cercano al Parque Rodó de Montevideo (Uruguay), se presentó por primera vez el cuarteto que dirige Héctor “Finito” Bingert. El saxofonista uruguayo es de esas personas que tienen mucho para contar. Parte de su historia la transmite entre canción y canción. Con un gran manejo del espectáculo, y como si el público no estuviera metido en su bolsillo desde el primer momento que suena su tenor Selmer, se da el gusto de decir algunos chistes. “Siempre quise hacer stand up, pero en mi casa no se reía nadie. Tendría que haber venido acá”, se sincera y hace reír a más de uno. También explicó el por qué de su apodo, siempre en clave de humor: “Era tan flaco que para que vieran que llegué a algún lugar tenía que entrar dos veces”. Otra vez risas. En la cava del Blanes todo fue jazz y sonrisas. Pasaron grandes standars de John Coltrane, algo de bossa nova y hasta “Europa”, el tema que popularizó Leandro “Gato” Barbieri. La química que hubo entre Finito, Sebastián Zinola (piano), Ignacio Correa (bajo) y Jorge Rodríguez Stark (batería) fue verdaderamente atrapante y el público recién se retiró del lugar cuando los músicos aseguraron que no les quedaban temas para tocar.
Seguir leyendo

The Köln Concert: la improvisación en estado puro cumple 40 años

The Koln Concert Keith JarrettEstaban sólo él y el piano. No había nada más en el escenario del Cologne Opera House. Y en el recinto, el público esperaba expectante el inicio del concierto aquel 24 de enero de 1975 en la ciudad de Köln (Alemania).

Comenzó a teclear y no se detuvo. Poco más de una hora frente al instrumento tocando, lanzando alaridos y gemidos. Disfrutando de lo que se iba produciendo. La magia de la improvisación surgía con destreza y facilidad.

Atrás había quedado la discusión con los organizadores, que le habían dejado en el escenario un piano Bösendorfer pequeño y cansado. Habían acordado un Bösendorfer 290 Imperial, pero cuando se dieron cuenta del error era demasiado tarde.

Seguir leyendo

Un austríaco muy porteño

Miklin y Quinteto ArgentinaKarlheinz Miklin es austríaco, tiene 67 años y es doctor en historia y literatura, aunque sus mayores energías las destina a otras actividades. Saxofonista desde pequeño, supo hacerse un camino en el jazz cuando nadie sabía de qué se trataba esa música en su país.

Y, como no le alcanzaba con tocar ritmos ajenos a su cultura, decidió hacer algo aún más complejo: tocar latin jazz. Esto fue luego de conocer a un grupo de argentinos con los que aprendió mucho de nuestra tierra y del idioma (aunque asegura que lo hace como Tarzán). Hoy, 30 años después, convirtió en una costumbre salir de gira con su “Quinteto Argentina”.

Antes de la presentación que realizará junto a Gustavo Bergalli (trompeta), Marcelo Mayor (guitarra), Alejandro Herrera (contrabajo), Quintino Cinalli (batería) y Mario Gusso (percusión) en el Centro Cultural San Martín el próximo martes 2 de septiembre, Miklin se tomó unos minutos para contestar unas preguntas a Animales del Jazz.

¿Cuándo comenzó con la música y cómo fue que llegó al jazz?
Comencé con la música antes del primario. Mi padre era músico autodidacto bueno, y en mi casa había acordeones, bajo, guitarra. Mis primeras clases “oficiales” fueron a los 12 años en piano en el conservatorio Klagenfurt, cuando estaba en el secundario. A los 13 años empecé con un saxo que me presto un amigo de mi padre. A los 14 ya tocaba en los bailes (soy paisano, y en los pueblos a fines de los ‘50 y principio de las ‘60 se podían hacer…). No recuerdo como llegue al jazz, esta música casi no existía en ese tiempo.

¿Quiénes fueron sus referentes dentro del jazz?
El primer concierto al que fui en vivo fue “Papa Bue´s Viking Jazz Band” de Dinamarca. El dixieland formaba parte de la programación de música popular en la radio. Cuando empecé a estudiar mis referentes eran Dexter Gordon, Charles Lloyd y después John Coltrane y Miles Davis. Cuando tocaba con “Los Argentinos” me conectaron con músicos como Wayne Shorter y Joe Henderson que eran muy populares en este periodo (hablo de principio de los ’70). En mi opinión no hay saxofonistas con este súper nivel después de ellos dos. También tocamos free jazz en esa época.

Menciona a “Los Argentinos”, ¿en qué consistía este proyecto y quiénes lo integraban?
Para finales de 1970 de causalidad en un conjunto con cuatro argentinos que tocaban en Europa -música de baile- pero tres de ellos eran muy buenos músicos de jazz, mucho mejor que yo en ese tiempo. Eran “Gato” Zemma (piano y órgano), Hernán Sánchez Reinoso (guitarra y bajo) y Alberto Canonico (batería). Con ellos aprendí mucho más de la música que antes como estudiante. Toqué con ellos casi tres años, y volví a Graz (Austria) cuando nació mi segundo hijo (con el primero y su madre estuvimos de gira juntos y él toca actualmente la batería en mi trío)

¿Cómo surgió la idea de compartir escenario con músicos argentinos?
En 1984 ya era conocido como músico de jazz -había sido elegido como músico de los años 1983 y 1984- y recibí una invitación para venir a tocar en “Mar del Jazz”, donde tocaba entre otros con Kike Sanzol y Bucky Arcela. El gran “Nano” Herrera me escuchó y me presentó a los mejores músicos de jazz de esa época (Jorge Navarro, Jorge “Negro” González, Alfredo Remus y “Pocho” Lapouble, etc.) para que toquemos. Después de tocar con ellos una entrada en “Jazz y Pop”, se me ocurrió la idea de invitarlos a Austria. Como yo era el decano del “Departamento de Jazz” en Graz, les organicé una clínica allá y como yo ya era conocido, pude organizar una gira de tres semanas. Así vinieron en el otoño de 1984 e hicimos la gira con gran éxito, donde grabamos el primer disco, que en aquel momento era LP (“Pasando”).

La lista incluye a varios músicos de la talla de “Pocho” Lapouble, Ricardo Lew, Jorge Navarro, Jorge González, Alfredo Remus, Kike Sanzol, “Cacho” Tejera, Gustavo Bergalli, Francisco Rivero y Javier Malosetti, entre otros… ¿Existió un proceso de selección o fue afinidad con la forma de tocar de cada músico?
Como escribí antes, empecé con Navarro, Remus y Lapouble. En 1986 grabamos un disco en Buenos Aires (“Carlitos”). Allí conocí al percusionista “Cacho” Tejera y tocamos la siguiente gira en cuarteto. Desde ese momento nos dedicamos a latin Jazz. Antes tocábamos más o menos la mitad latin y el resto jazz “puro”. En 1989 pude invitar también a Ricardo Lew y, desde ese año, se convirtió en el “Quinteto Argentina”. Por supuesto cambiaron mucho los músicos. En 1990 tocaba con trompeta en vez de piano (Navarro y Lew no pudieron viajar mas, por el éxito de la “Banda Elástica”, así entró Gustavo Bergalli). Él está todavía en el grupo como Marcelo Mayor (guitarra) y Alejandro Herrera (bajo), que empezaron las giras en 1992 y tocaron en todas las giras después de ahí. Cuando falleció “Cacho” Tejera (la buena alma del conjunto) vino “Pocho” Porteño a una gira y, desde 2006, está Mario Gusso en la percusión. Después de la muerte de “Pocho” Lapouble tocó Luis Ceravolo, y ahora empezó a tocar Quintino Cinalli. La mayoría de los cambios no elegí hacerlos (soy un bandleader muy “fiel”, y no cambio mucho), sino que pasó por otras razones. Y por supuesto, al cambiar los músicos, también fue cambiando un poco la “onda” de lo que tocábamos.

¿Está en contacto con el ambiente local de jazz? ¿Qué agrupación o músico de la actualidad le gusta y recomendaría?
Lamentablemente no conozco mucho del ambiente local. En los años 90 tocaba con Horacio Larumbe o “Baby” López Furst, el “Negro” González... y conocí a músicos como “Fats” Fernández, Junior Cesari, Walter Malosetti… En este tiempo había muy pocos músicos jóvenes. Me alegra mucho que ahora se encuentren muchos músicos primer nivel. Por ejemplo, toque una vez con Oscar Giunta y escuchaba a algunos otros muy buenos. Tendría que estar más tiempo acá para conocer más, pero no me da…

¿Puede rescatar alguna anécdota de las giras realizadas por Europa con alguno de los grupos con los que se presentó a los diferentes eventos?
Bueno, hay anécdotas que no se pueden contar… No, sin broma, hay muchas, pero no hay lugar. En general tocar con este grupo fue siempre muy divertido para mí, es otra onda en muchos aspectos, el grupo tuve un éxito bárbaro y es muy conocido allá. En verdad, me cambiaron un poco, pero también yo los cambié a algunos de ellos un poco. Jorge Navarro me dijo, cuando escuchaba por primera vez el primer disco: “Esta música no existía antes, tocamos onda latin pero muy, muy libre, jazzístico y abierto y con tu voz se mezcla en algo nuevo”. Bueno, no está mal, si un músico de primera piensa así…

¿Cuáles eran las expectativas que tuvo al ser invitado al festival “Mar del Jazz” en 1984 y cuáles las que tiene ahora que celebra 30 años con este proyecto?
Cuando vine en 1984 tenía una expectativa completamente falsa de la Argentina, a pesar de haber tocado tres años con argentinos antes (medio lento se puede decir). Como eso pasó justo después de la época de los militares, todo el país estaba en el cielo, y esta alegría se me contagió completamente. Casi no quise volver. Me parece que es una de las razones más importantes por la que me dedique tanto a este país y sus músicos. Ahora ya pasaron 30 años, y por supuesto cambió mucho, pero conozco la ciudad y el ambiente más o menos. No obstante, siempre vuelvo con muchas ganas y la risa y la joda empieza desde el primer momento. Una buena razón, aparte de la música, para seguir con esto.

Recibió una distinción del Consejo Deliberante como “Visitante Ilustre de Mar del Plata y Esteban Echeverria”. ¿Qué representó ese premio para Usted?
Claro que eso representa mucho para mí, no es tan común recibir algo así en un país tan lejos de la patria. Recibí premios (awards) muy importantes en Austria, pero esto es otra cosa.

¿Cuáles son los planes de acá al futuro?
Por empezar, me voy a Santiago de Chile el miércoles antes de volver a casa. En el otoño sale un CD de una grabación que hice con el cantante mundial Mark Murphy en 1996, donde puso letras a dos temas míos y del excelente pianista Fritz Pauer. (“Shadows” Mark Murphy feat Karlheinz Miklin, Fritz Pauer, TCB 33802).
En marzo saldrá otro CD del trío que tengo con el suizo Heiri Kaenzig (en el trío tocó durante muchos años el gran Ron McClure) en contrabajo y la leyenda Billy Hart en la batería, uno de los mejores bateristas del mundo (elegido recientemente por la “Association of Jazz Journalists” como mejor baterista 2013, con toda razón). El CD se llamará “Encore” TCB (con Billy llevo 27 años de cooperación y muchos discos, es un privilegio para mi que le guste tocar conmigo durante tanto tiempo). Haremos una tour para presentarlo. En octubre haremos la gira con el “Quinteto Argentina” en Austria, Italia y Croacia. Después tocaré unos conciertos solo (hay un CD que grabé en una iglesia) y me esperan conciertos con mi “Double Trio” (dos bajistas y dos bateristas, muy divertido y fuerte). Toqué en South Africa hace dos meses e hice nuevas conexiones, por lo que parece que volveré, lo mismo que en Brasil, donde toqué con Sizao Machado (bajo) y Bob Wyatt (batería), con los que tengo la misma onda y queremos seguir. Y por supuesto la enseñanza (viene mi último año como profesor, lo voy a extrañar). Bueno, el viejito todavía está en la carrera.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Un piano en el Coliseo

Stefano Bollani y Gonzalo Chicote

Stefano Bollani y Gonzalo Chicote

Extrovertido, alegre, cómico. Esos son algunos de los adjetivos que mejor describen a Stefano Bollani debajo del escenario. Encima, esos dotes se mezclan con su talento y el resultado es un show magnífico, como el que se vio en el Teatro Coliseo el pasado martes.

Con un repertorio amplio y una conexión plena con el público, el pianista italiano hizo su cuarta presentación en Buenos Aires en un espectáculo que incluyó sólo un piano y la genialidad en manos del europeo.

Animales del Jazz estuvo presente en el teatro y tuvo la posibilidad de dialogar con Bollani al final del show, donde explicó lo importante que fue para él Enrico Rava y lo mucho que lo sorprendió la música de Charles Mingus.

Muy amable, siempre con una sonrisa y muy atento a las preguntas, Stefano contó cómo inició su comunión con el tango y el jazz, además de contar sus experiencias con el Leandro “Gato” Barbieri, Chick Corea y Caetano Veloso.

¿Qué relación tiene con el tango?
Conozco bastante de la tradición del tango, de (Osvaldo) Pugliese y de (Aníbal) Troilo. Pero el músico que más me encantó del mundo del tango fue Horacio Salgán. Porque toca el mismo instrumento que yo y porque toca de una manera que nunca escuché en otros géneros musicales. La manera de tocar, la energía, el fuego, la precisión y el gusto era muy raro. Salgán, para mí, fue una escopeta. Lo escuché la primera vez por un amigo argentino que me puso un casette de Salgán. No sabía nada. No sabía qué música era, no sabía que era tango, no sabía que era argentino, pero me gustó mucho, mucho. Esto fue, no hace mucho tiempo, hace 12 años.

¿Cómo fue tocar con el Gato Barbieri?
Era un tour de encuentro de Enrico Rava y Gato Barbieri después de 20 años, porque ellos eran muy amigos. Era un tour en Europa, con un grupo muy particular, que tenía a Enrico Rava en la trompeta, a Gato Barbieri en el saxofón, Rosario Bonaccorso al contrabajo y Aldo Romano en la batería. Fue una experiencia particular, porque la cosa más impresionante del Gato era el sonido. El sonido que es el mismo que escuchas en los discos. Cuando estas tocando con un contemporáneo, y este contemporáneo toca con el sonido de los discos que escuchaste cuando eran más chico… es impresionante. Es una disonancia cognitiva, porque no se entiende dónde estás.

¿Cual es el músico más importante con el que tocaste?
Yo toqué tres veces con Caetano Veloso. La primera vez fue en 2008. Me acuerdo perfectamente. Para mí era un ídolo total. Escuché la música de Caetano cuando era adolescente. Y cuando toqué con él, no pensé que era Caetano. Porque sino era demasiada la emoción.  Por fortuna existe YouTube. Porque ahora voy a YouTube a escuchar este dúo y me puedo emocionar. Finalmente, puedo probar la emoción. Porque, te garantizo que, en ese caso, era como que tocase con un amigo. Sin emoción. Era un muro que me establecía, porque sino no podía tocar. Imposible tocar con un ídolo así.

¿Qué experiencia representó para vos tocar con Chick Corea?
Chick era una persona totalmente cariñosa. Después de dos minutos con él, todo era más fácil. Absolutamente familiar, como un amigo. Él era como un estudiante de música, porque está siempre hablando de música. Cuando comemos, después del concierto, antes del concierto, dos minutos antes de tocar. Está siempre hablando de música, pero no de su música, sino de la música de otros, de Bill Evans, de (Thelonious) Monk… era un apasionado. Muy bueno.

¿Qué músico de jazz te deslumbró?
Tantos. En el piano, el primero fue Oscar Peterson, por la velocidad. Después, Art Tatum. Después de eso… todos. Hay muchos músicos en el mundo.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Antiguas entradas