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Cinco libros sobre jazz que no pueden faltar en tu biblioteca

Pat Martino, el músico que nació dos veces

facebook/jazzphotoEl guitarrista Pat Martino nació bajo el nombre de Pat Azzara el 25 de agosto de 1944. Digamos que ese fue su primer nacimiento, ya que sufrió un grave accidente que hizo que tuviera que empezar de cero.

Su primera influencia musical fue su padre, Carmen “Mickey” Azzara, que se había desempeñado como cantante en varios clubes de su Philadelphia (Estados Unidos) natal y estudió una temporada con el guitarrista Eddie Land.

Tanta admiración y respeto tenía Pat por Mickey, que decidió poner todas sus energías en perfeccionar su técnica. Su principal deseo era impresionarlo a él, su ídolo de la infancia. Y vaya si lo logró: con tan sólo 15 años comenzó a tocar profesionalmente en la ciudad de Nueva York.

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El más fanfarrón de los genios del jazz

Jelly-Roll-Morton--001Algunos lo consideraban un fanfarrón. Y si se tiene en cuenta que él afirmaba que fue el creador del jazz y del ragtime, algo de razón tenían. Pero, si de verdad se trata, se puede decir que Jelly Roll Morton es un sinónimo del género sincopado.

Nacido en Nueva Orleans Gulfport (Luisana – Estados Unidos) el 20 de septiembre de 1885 bajo el nombre de Ferdinand Joseph LaMenthe, este criollo supo hacer de las suyas detrás del piano y cantando canciones en los burdeles de Storyville.

Fue uno de los primeros músicos que se alejó de la rigidez que presentaba el ragtime para incluir un poco de libertad en sus interpretaciones. Eso lo convirtió en uno de los pioneros en comenzar la tradición de Nueva Orleans.

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Tristes parches: el adiós de Chico Hamilton

imagesEl pasado martes 26 de noviembre, falleció a los 92 años en la ciudad de Nueva York el gran baterista norteamericano Foreststorn “Chico” Hamilton.

Su carrera musical se inició en una banda en la que compartió escena con otros grandes talentos del género sincopado: Charles Mingus, Illinois Jacquet, Dexter Gordon, Enrie Royal, Buddy Collette y Jack Kelso.

Luego, llegaron otros nombres que, en aquel entonces, ya eran verdaderas estrellas. Ocurre que también formó parte de las bandas de Lionel Hampton, Count Basie, Billie Holiday, Nat King Cole, Duke Ellington y Lester Young, por mencionar algunos.

No obstante, su nombre es sinónimo de cool jazz y se convirtió en uno de los referentes indiscutidos de esa movida que nació en la década del ’50 en la costa oeste de los Estados Unidos. Además, supo marcar diferencias a la hora de amar sus propias bandas.

Tal es el caso de su insólito quinteto formado en 1955 en el que incluyó instrumentos pocos comunes en el género, como ser el violoncello (Fred Katz) y una flauta (Buddy Collette), a los que sumó una guitarra (Jim Hall) y un contrabajo (Carson Smith).

Junto con Shelly Manne, Hamilton fue sinónimo del estilo de batería del oeste. Y, tal como lo define Joachim Berendt en su libro “El Jazz – De Nueva Orleáns al Jazz Rock”, Chico toca un “Jo Jones de la costa occidental”.

Y, si se tiene en cuenta que sus solos más emblemáticos fueron los que incluyó en los temas “Drums West” y “Mr. Jo Jones”, podría decirse que Berendt no está del todo desacertado al mencionarlo de esa manera. Incluso, el mismo Hamilton afirmó que Jones fue su mentor.

El camino del cool lo había iniciado como “miembro fundador” del cuarteto que Gerry Mulligan integró en 1953, y continuó como líder de sus propias formaciones donde una de sus características más sobresalientes fue la capacidad de detectar grandes músicos.

Algunos ejemplos de ello fueron el clarinetista Eric Dolphy y el contrabajista Ron Carter que formaron parte de su quinteto a fines de los años ’50. Luego, ambos se convirtieron en estrellas indiscutidas.

También se puede mencionar el aporte que hizo en el cine, con la musicalización de la película “Repulsion” de Roman Polansky y su aparición el film “Sweet Smell of Success” del productor James Hill.

Su legado perdurará en su extensa discografía (que incluyen más de 60 títulos) y habrá un poco de Hamilton en los músicos que reciben sus enseñanzas en el Programa de Jazz y Música Contemporánea de la New School University, aquel que Chico ayudó a crear y en el que se desembolvió como profesor.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Lester Young: la pureza y la sombra

Lester-YoungCuando el jazz aún no conocía al bebop y el swing conservaba aún su corona, existió un músico que le enseñó al resto que el saxofón tenor podía ser una pieza clave de una big band. Ese hombre era Lester Young.

Sin dudas que existen muchísimas cosas que se pueden contar acerca de él, pese a que sólo vivió 50 años. Sí, murió joven como muchos otros talentosos instrumentistas de jazz. Pero dejó un legado tan importante que nadie podría olvidarlo.

Lo mejor es empezar desde el principio. Nació con un talento innato y ya desde pequeño mostró interés por la música: primero fue la batería, luego el saxo alto y después el barítono. Pero su carrera la forjó con el tenor.

Empezó a tocar junto a su familia, hasta que se cansó de su padre, dejó el show de baudeville familiar y se unió a los Bostonians por unos años. Mientas, alimentaba su deseo de tocar en la banda de Count Basie cada vez que los escuchaba por radio.

Unos años después, en 1934, formaría parte de la orquesta del pianista. No obstante, se aburrió rápido y se mudó a la big band de Fletcher Henderson. Así viajó de Boston a Detroit por un puñado de billetes y el consentimiento de su ex jefe.

Su paso por la formación de Henderson fue fugaz (sólo seis meses), pero le otorgó un triunfo inigualable: destronó a Coleman Hawkins como saxo tenor. Muchos aseguran que eso fue lo valió el mote de “Prez” (presidente).

Durante diez años Young realizó su mejor trabajo donde forjó su personalidad musical. Joachim Berendt lo definió como un “lírico introvertido con el sonido delicado y precavido, amable y complaciente en sus piezas rápidas, con una suave entrega en las lentas, retraído en su expresión, sin dar un solo matiz que pase de lo imprescindible” en su libro “El Jazz – De Nueva Orleans al Jazz Rock”.

No sólo sobresalieron sus actuaciones con Basie, sino que en esa época también grabó con Billie Holiday con quien formó una comunión que sentó las bases de los “acompañamientos de canto del jazz” como diría Berendt. “Time on my Hands” y “Me, Myself and I” son dos excelentes ejemplos de ello.

Pero todo se oscureció en 1944 cuando fue reclutado por el ejército. Su vida fue totalmente distinta desde ese nefasto año. Quien se caracterizaba por ser un ser sensible, terminó oscureciéndose por dentro.

Y, cuando un músico que transmite en su música sus sentimientos, es de suponer que sucedería que pasó: sonaba como nunca… pero para peor. Aquel saxofonista excepcional se convirtió en la sobra de lo que fue.

Sus últimos años estuvieron entregados al alcohol en una tierra europea que él no comprendía y que no lo entendían. Trabajaba en el Club Blue Note de París cuando su salud le pedía salir de ahí. Volvió a Nueva York 14 de marzo y, sólo un día después en ese mismo 1959, dejó este mundo para siempre.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

 

 

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