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Adiós, Gato revolucionario

gatoLe decían “gato”, pero perfectamente podrían haberlo llamado “ingeniero”, ya que fue uno de los pocos músicos que logró imponer algo propio en la compleja maquinaria del jazz, esa en la que es más fácil ser una pieza que un creador.

Leandro Barbieri nació en Rosario el 28 de noviembre de 1932. En Santa Fe aprendió a tocar el saxo y a los 12 se fue a vivir a Buenos Aires, siguiendo los pasos de su hermano Rubén (que fue contratado para tocar en la orquesta de René Cóspito).

La primera banda en la que participó profesionalmente fue en “Jazz Casablanca”. Tenía 18 años y un prometedor futuro. En 1953 brilló en la agrupación de Lalo Schifrin, pero necesitaba más. Tanto, que cuando el circuito argentino le quedó chico, decidió cruzar el charco -previo paso por Brasil- y se fue a probar suerte a Italia.

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Libre, por sobre todas las cosas

Ornette ColemanSerás lo que debas ser, si no, eres nada. Miró por la ventana. La ciudad de Nueva York parecía esperarlo. Pero, ¿para qué? Él no era Charlie Parker. Tampoco Lester Young y de Coleman Hawkins sólo tenía algo en común: “Coleman”. Él era Ornette Coleman. El mismo que siempre estaba enfrentado a todos. No porque quisiera, claro está. Sino porque no lo entendían. Sólo un puñado de personas veían en él un diamante en bruto. En Los Ángeles tuvo pocas oportunidades y creía fervientemente que en Nueva York estaba su lugar. “¿Será así?”, se preguntó. Sólo el tiempo le terminaría respondiendo de manera afirmativa, pero en ese momento sólo se propuso juntar sus cosas y partir para los estudios de Contemporary. Lo esperaban para hacer su primera grabación. “Al fin llegó el día”, se dijo camino al lugar. Seguir leyendo

Falleció Charlie Haden, uno de los revolucionarios del jazz

Charlie HadenEl genial contrabajista y compositor Charlie Haden falleció este viernes (11 de julio) en la ciudad de Los Ángeles (Estados Unidos) a los 76 años. El músico fue parte del free jazz, aquel movimiento que llegó para revolucionar al jazz a fines de la década del ’50.

Haden formó parte de la banda de Ornette Coleman que grabó en 1958 “The Shape of Jazz to Come”, aquel disco que se convirtió en la piedra angular del género. Llamativamente, ese fue uno de sus primeros registros.

Menuda forma de iniciar una carrera profesional con un instrumento al que llegó casi por casualidad, luego de que la polio terminara con sus intenciones de ser un famoso y reconocido cantante.

Junto a Coleman también grabó otros clásicos del free jazz para el sello Atlantic como “Free Jazz: A Colletive Improvisation”, “Change of the Century”, “This Is Our Music” y “The Art of the Improvisers”.

Su legado dentro de ese género, continúo con algunas participaciones en la orquesta del trompetista Don Cherry, con los que grabó “Brown Rice” y “Art Deco”, sin olvidar “The Avant-Garde” donde John Coltrane y el mismo Cherry fueron las figuras destacadas.

La lista de músicos con los que participó no se termina ahí. Por el contrario, se suman muchísimos grandes como Dizzy Gillespie, Archie Shepp, Ringo Starr, John McLaughlin, Joe Pass, Pat Metheny, Leandro “Gato” Barbieri y Dino Saluzzi.

Mención aparte merece su trabajo junto a Keith Jarrett. Iniciada su relación en la década del ’70, registró casi una veintena de discos, entre la que se incluye la que terminó siendo la última grabación del contrabajista: “Last Dance”.

Siempre sensible a las causas justas, Haden creo la Liberation Music Orchestra, una big band con la que homenajeó a los republicanos de la Guerra Civil Española y protestó contra la guerra de Vietnam y contra las dictaduras militares de América Central.

Fue uno de los pocos músicos de jazz que rindió tributo al revolucionario argentino Ernesto “Che” Guevara a través de “Song for Che”, un material que fue registrado por el sello Impulse! en el año 1976.

Entre los galardones que recibió, se pueden mencionar el premio Grammy por su colaboración con Metheny (“Beyond the Missouri Sky”), y dos Grammy Latino: uno por “Nocturne” y el otro por “Land of the Sun”, ambos junto al pianista cubano Gonzalo Rubalcaba.

El jazz perdió un vanguardista que apostó siempre a la creación, a ir más allá de lo que había y a quebrar el statu quo, por sobre todo y todos. Por eso su obra será recordada como lo que fue: una verdadera revolución.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Cumpliendo un sueño de libertad

abdullah ibrahimAdolphe Johannes Brand nació a miles de kilómetros de donde surgió el jazz. Pero su Sudáfrica natal tenía parte de las raíces más profundas del género sincopado en sus venas. El gospel y las canciones tradicionales ayudaron a forjar su vocación desde temprana edad.

A los siete años comenzó su camino. El piano fue su instrumento predilecto, pero con los años aprendió a dominar otros como el violoncello, el saxofón y la flauta. Para los quince hizo su debut musical.

Su acercamiento al género había llegado de la mano de dos de los músicos más importantes: Duke Ellington y Thelonious Monk. La libertad que proponía la música nacida en América se presentaba como una alternativa a la segregación racial reinante.

Vivió en la Sudáfrica más sangrienta y luchó contra la discriminación desde el lugar que conocía. Fue rebautizado con el nombre artístico de Dollar Brand y realizó, en 1960, la primera grabación de jazz que se realizó en el continente africano.

Jazz Epistles contó con la presencia del trompetista Hugh Masekela, el saxofonista Kippie Moeketsi, el trombonista Jonas Gwangwa, el bajista Johnny Gertze y los bateristas Early Mabuza y Makaya Ntshoko.

El jazz significaba una forma de revelarse frente al régimen. Obviamente, fue vista con malos ojos por las autoridades que, como una verdadera caza de brujas, salieron a cerrar bares y lugares donde sonaba y persiguieron a los músicos que se atrevían a tocarlo.

Llegó el tiempo del exilio para Brand y para su esposa Sathima Bea Benjamin. El Viejo Continente les abrió sus brazos. Suiza fue el país que los acobijó y que, sin pensarlo, los unió a uno de los músicos que inspiraron a un joven Adolphe e hicieron cumplir el sueño de conocer a uno de sus maestros.

Fue en el Club Africana de Zurich donde Ellington los vio tocar. Y fue suficiente como para que su vida cambiara. Duke fue clave para que realizaran la primera grabación en Europa, que fue registrada en París, y que llevó por nombre “Duke Ellington presents the Dollar Brand Trio”.

El trío, compuesto por Brand, Gertze y Ntshoko, compuso cinco de los seis temas que contuvo el álbum original: Dollar’s Dance, Kippi, Jumping Rope, Ubu Suku y The Stride. El sexto tema fue Brillant Corners, de Monk.

El disco ayudó a que los músicos se presentaran en diversos festivales de jazz por el Viejo Continente y significó para Brand el inicio de un largo camino que incluyó participaciones con músicos de la talla de Elvin Jones y Don Cherry.

A fines de los sesenta asumió su nombre islámico y pasó a ser llamado Abdullah Ibrahim. En los ’70 se instaló en Nueva York, donde formó el sexteto Ekaya, pero regresó a Sudáfrica cuando liberaron a Nelson Mandela.

Hoy divide su tiempo entre las giras, Nueva York y Ciudad del Cabo, donde maneja la academia de música M7 (que ofrece cursos en siete disciplinas para educar las mentes y los cuerpos jóvenes) y encabeza la Orquesta de Jazz de Ciudad del Cabo (un proyecto respaldado por el Ministerio de Arte y Cultura sudafricano).

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

 

Ornette Coleman, 84 años de libertad

ornettecoleman_4_jkDesde el primer momento fue discutido. Ya cuando se presentaba a tocar con los viejos bluesman, había alguien que protestaba. Pero esa fue su constante: resistir a quienes creían que lo que hacía no era música.

Es verdad también que le sobraba talento. Y eso lo ayudó a que las cosas se encaminaran y siempre condujeran al éxito. No lo libró de sufrir los ataques de sus propios colegas y críticos, por supuesto, aunque colaboró bastante para que otros se sorprendieran y admiraran.

Hoy, con 84 años recién cumplidos, puede darse por satisfecho. Porque se convirtió en el creador de un género dentro del jazz, que ya había sido revolucionado varias veces por otros grandes como Louis Armstrong, Duke Ellington, Dizzy Gillespie, Charlie Parker o Miles Davis.

Ornette Coleman nació el 9 de marzo de 1930 y aprendió sólo a tocar el saxofón. Participó en sus comienzos musicales en bandas de blues cuyos compañeros adoraban esa manera extraña de ejecutar su instrumento.

Ya decidido a incursionar en el jazz, rompió con todos los moldes que existían. Y eso que hablamos de la década del ‘50, cuando el bebop parecía haber revolucionado por completo y para siempre al género sincopado.

Obviamente, no pudo hacerlo sólo. De hecho, contó con unos cuántos músicos que tenían la misma necesidad de expresarse de una manera diferente. Don Cherry, Scott LaFaro, Charlie Haden, Ed Blackwell, Bobby Bradford, Charles Moffett, Freddie Hubbard y Billy Higgins, fueron algunos de sus secuaces.

Con ellos, lanzó discos que eran revolucionarios desde sus nombres: Something Else!: The music of Ornette Coleman (¡Otra Cosa!: La música de Ornette Coleman), The Shape of Jazz to Come (La forma de Jazz que viene) y This Is Our Music (Esta es nuestra música), son algunos ejemplos.

Y terminó por influir en los que luego se convirtieron en grandes del género como John Coltrane, Eric Dolphi y Pat Metheny. Con este último, Coleman compartió la grabación de Song X donde apareció ese sistema que Ornette llamó harmolódica y que reúne armonía, ritmo y melodía.

Nunca se detuvo. Probó con dobles cuartetos, con músicos que utilizaban instrumentos tan poco comunes en el jazz como la tabla india y se encargó de que sus raíces se asentaran, con la incorporación de su hijo Denardo detrás de la batería de sus agrupaciones.

También creó su propio sello discográfico, al que llamó Sound Grammar. Pero, sobre todo, logró que su nombre sea sinónimo de Free Jazz. Algo que no se obtiene de la noche a la mañana, sino con más de 70 años de carrera.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

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