¿Soñaste alguna vez con dos la idea de que dos rockstars tocaran jazz? Bueno, se cumplió. Paul McCartney y Dave Grohl interpretaron “When the Saints go Marching in” a beneficio de la Preservation Hall Jazz Band de Nueva Orleans.

En medio de una crisis económica que atraviesa el mundo por causa de la pandemia del coronavirus, la agrupación ofreció un festival por streaming con el fin de obtener fondos para subsistir.

La movida incluyó la invitación para que estos dos grandes artistas ajenos al jazz participaran del evento (lo hicieron grabando su parte en sus casas) y permitieran una mayor difusión a nivel global.

Ambos músicos no sólo cambiaron de género por un momento, sino también de roles: mientras el ex Beatle tocó la trompeta y sumó unos coros al final de la canción, el líder de Foo Fighter siguió el ritmo con la pandereta.

Además de estos dos grandes artistas, formaron parte del show Elvis Costello tocando en “The River in Reverse,” Jim James (de My Morning Jacket) en “Wonderful” y la vocalista Irma Thomas cantando “Time Is on My Side”.

McCartney y Miles Davis

La participación del ex Beatle rememoró la vieja anécdota que casi lo une a uno de los grandes músicos del jazz. Hablamos de Miles Davis. Fue en 1969 cuando el inglés pudo haber formado parte de una súper grupo junto al trompetista y al guitarrista Jimi Hendrix.

Todo comenzó cuando Hendrix decidió grabar un disco con su amigo Davis y decidió enviarle un telegrama a McCartney para ver si le gustaría participar en el bajo (ya contaban con el baterista Tony Williams).

Unas vacaciones de McCartney en Escocia y el posterior fallecimiento del virtuoso guitarrista dio por tierra con la idea de formar una banda que, de seguro, hubiese sido un verdadero hito en la música.

Aquella historia que parecía salida de un cuento fantástico se confirmó con la aparición, en el año 2013, del telegrama que intentó juntar a los talentosos músicos y hoy se encuentra en el Hard Rock Café de Praga.