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Un viaje al pasado, de la mano de la Count Basie Orchestra

El próximo miércoles 27 de abril, el Teatro Gran Rex (Ciudad de Buenos Aires) invita a retroceder en el tiempo unas ocho décadas para instalarse en una época en la que la música que reinaba en los Estados Unidos era el swing.

A partir de las 21 horas, “The Legendary Count Basie Orchestra”, dirigida por Scotty Barnhart, presentará los clásicos creados por el pianista norteamericano William “Count” Basie que hicieron bailar a miles de personas.

La agrupación -que cobijó a grandes músicos del género como Walter Page, Jo Jones o Lester Young– supo hacerse rápidamente un lugar de privilegio en la competitiva Kansas City de mediados de los años 30.

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Rock, blues, góspel y pop se suman a la nueva edición del Festival de Jazz de Nueva Orleans

Festival de Jazz de Nueva OrleansEl New Orleans Jazz & Heritage Festival -uno de los eventos musicales más importantes del mundo- ya definió los artistas que formaran parte del espectáculo en la edición 2015, que se llevará a cabo en abril y mayo.

En efecto, se dio a conocer que Elton John, The Who, Tony Bennett y Lady Gaga serán algunas de las estrellas que encabezarán el certamen que cada año atrae a cientos de miles de melómanos que acuden a ciudad norteamericana para dos fines de semana de jazz, blues, cajún, zydeco y gospel.

Si bien originariamente el género sincopado dominaba la escena, cada vez gana más protagonismo otros ritmos. Por este motivo, este año estarán Pitbull, No Doubt, Keith Urban, John Legend, Ed Sheeran y Chicago. La lista completa se puede consultar aquí.

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Louis & Bix

Louis ArmstrongLa efeméride junta a Louis Armstrong y a Bix Beiderbecke en esta semana. Ocurre que el nacimiento del primero fue el 4 de agosto, mientras que el fallecimiento del segundo fue el 6 de agosto.

Pero no sólo esta circunstancia los une. Por el contrario, las coincidencias abundan entre estos dos personajes del jazz. El primero y más notorio de ellos es el instrumento porque el que se hicieron famosos. Hablamos, claro está, de la trompeta.

También los iguala el talento. Con mucha probabilidad la mayoría reconozca a Louis (o Sachmo o Pops, como lo llamaron a lo largo de su carrera) como uno de los sinónimos del género sincopado.

Sin dudas que tiene méritos de sobra para que así sea. Por caso, formó parte de tres agrupaciones que fueron un verdadero furor y que se hicieron un nombre en los anales del jazz. En efecto, participó de las bandas de King Oliver, Kid Ory y Fletcher Henderson.

No pueden quedar fuera también las grabaciones que realizó al frente de los Hot Five y los Hot Seven que se convirtieron en discos indispensables en la historia del género, con músicos de la talla de Earl Hines, Johnny y Baby Dodds y Johnny St Cry, entre otros.

Bix BeiderbeckeSin embargo, también Bix supo hacerse un lugar. Autodidacta, sorprendió al público desde la banda de Indiana (que fue llamada “The Wolverines” en honor al famoso tema de Jelly Roll Morton “Wolverine Blues”) con apenas 20 años.

En los años ‘20 fue considerado como uno de los estandartes del denominado “estilo Chicago” (movimiento que predominaba en esa época) y señalado por algunos críticos como el pionero del cool jazz.

Las grabaciones más recordadas fueron realizadas junto al saxofonista Frankie Trumbauer y con su propia agrupación que se hacía llamar Bix Beiderbecke and his Rhythm Jugglers. También es recordado su paso por al orquesta de Paul Whiteman.

El respeto que existía era mutuo. Prueba de ello es que Armstrong se haya negado a interpretar la canción “Singin’ The Blues” ya que pensaba que el solo de Bix no podía mejorarse.

No obstante, también existen cosas que los separaron como su forma de tocar la trompeta. Mientras Louis era explosivo, Bix era más bien intimista y tranquilo en su forma de ejecutar el instrumento.

Además, los excesos que Beiderbecke tenía con el alcohol (que lo llevaron a una prematura muerte con tan sólo 28 años de edad) no se condecían con el saludable Sachmo.

Lo que tal vez es más triste es que ellos -pese a que reconocían en el otro a uno de los mejores trompetistas- nunca pudieron darse el gusto (y dárselo también al mundo entero) de grabar un disco juntos.

La absurda segregación impidió, incluso, que estos geniales músicos pudieran compartir un escenario para el deleite del público de aquellos años. Aunque una vieja leyenda asegura que al menos pudieron hacerlo a puertas cerradas en un local del sur de Chicago.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

La Orquesta Errante presentó su primer disco

Orquesta ErranteLlovizna. Las calles de San Telmo están muy iluminadas, las viejas baldosas de la calle Moreno están mojadas y casi no hay quien las pise. Sólo alguna que otra persona apura el paso buscando algún techo donde evitar que el agua lo alcance.

En la gran vidriera se puede leer el cartel que reza “Bebop Club”. Escaleras hacia el subsuelo, mullida alfombra roja y una recepción “buenas noches, adelante”. Cortinas grandes y pesadas separaban los ambientes.

Al ingresar, el salón nos remite a otra época y otro lugar. Tal vez Nueva York, maybe Chicago. Con mesas redondas y una diminuta lámpara en el centro de cada una de ellas, que intentan colaborar con las tenues y cálidas luces.

Suenan grandes músicos de jazz en los parlantes, pero lo mejor estaba por llegar. La Orquesta Errante, big band dirigida por Valentín Reiners, presentaba su primer disco “Orquesta Errante” ante un publico sereno y ansioso de buena música.

Empezar por el final y terminar por el principio fue la consigna, ya que el primer tema que sonó fue “D-Tales” (última canción del álbum) y la velada fue coronada por “Petralia”, una marcha melancólica y suave.

Tras “D-Tales”, llegó un excelente encadenado de cinco melodías: “Longus Terra”, “Mondo Aqua”, “Off Wash”, “4008” y “Oscureciendo”, donde todas las secciones lucieron coordinadas, con un sonido uniforme y prolijo.

Casi cerrando el concierto, “Dosha Vata” levantó al público con un gran ritmo y mucho swing. Con la sección de metales a pleno sonido, en manos de los trompetistas Jorge Fleitas, Leonel de Francisco y Sebastian Greschuk y los trombonistas Franco Espíndola, Mario Alvarez y Francisco Salgado.

Todos los músicos se lucieron. La madera, que ocuparon los saxos altos de Emmanuel Farmin e Ingrid Feniger, el tenor de Juan Torres y el barítono de Pablo Moser, así como la rítmica que encontró sentado al piano a Ignacio Hurban y en la batería a Pablo Díaz, y que tuvo en el contrabajo a Mauricio Dáwid y en la guitarra a Esteban Landoni.

Con una mayoría de jóvenes músicos (muchos de ellos eran veinteañeros), la Orquesta Errante demostró que no hace falta ser un adulto de muchos años de trayectoria para sonar como una verdadera big band. De aquellas que sonaban en la lejana Estados Unidos de los años ’30.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

El jazz del otro lado del mundo

ToshikoDesde sus orígenes en la clandestina Storyville a principios de los 1900, el jazz no sólo fue creciendo musicalmente -generando nuevas olas dentro de su misma esencia- sino que también traspasó las fronteras.

Primero dentro de Estados Unidos, pasando de Nueva Orleans a Chicago, luego a Nueva York y de la costa este a la oeste hasta cruzar los límites del país del norte de América para penetrar en los lugares más recónditos del planeta.

La historia de esta artista llega de un lugar no muy habituado al jazz: Asia. La República Popular China había visto nacer el 12 de diciembre de 1929 a Toshiko Akiyoshi y sus primeros pasos junto al piano estuvieron de la mano de la música clásica.

Hija de padres japoneses, Akiyoshi viajó a la tierra de sus ancestros donde descubrió el jazz de la mano del legendario Teddy Wilson. Toshiko quedó cautivada con el sonido de “Sweet Lorraine” y supo que no debía separarse de esas melodías.

Para 1952, la pianista ya mostraba su talento en el club Ginza. Fue en ese lugar y en ese mismo año donde cambió su vida: una de las noches en las que tocaba con su banda formaba parte del público Oscar Peterson.

El pianista fue quien la convenció de que viajara a Estados Unidos y logró que el productor Norman Granz estuviera al mando de su primera grabación. Toshiko´s Piano fue el nombre del álbum, del que participaron Herb Ellis (guitarra), J. C. Heard (batería) y Ray Brown (bajo).

Luego, Akiyoshi inició su carrera en la prestigiosa Berklee College y, una vez que se recibió en 1959, inició un proyecto con quien fuera su primer esposo, el saxofonista Charlie Mariano. Con él creó el Toshiko Mariano Quartet.

Los años sesenta llegaron con uno de los discos que la ubicó en un lugar de excelencia: “Toshiko Mariano”. El álbum fue registrado en 1961 por el sello Candid junto a Gene Cherico en bajo y Eddie Marshall en batería.

Diez años después, ya separada de Mariano, se establece en Chicago con su nuevo marido, el también saxofonista Lew Tabackin, con quien emprende un nuevo camino conduciendo una big band.

Con esta agrupación llegó su mayor éxito en 1991. Ocurre que en aquel año graba uno de los discos que fue considerado el mejor dentro del jazz. El lugar fue el mítico Carnegie Hall de Nueva York.

Tiempo después llegó su autobiografía (“Vida con Jazz” – 1996), los premios y la distinción en Japón, cuando recibió un año después la medalla Shijuhohsho entregada por el mismísimo emperador de ese país. Aún permanece en actividad junto a su esposo y a su big band.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

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