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El difícil camino de Art Pepper

Art Pepper pensativoDesde temprana edad, Art Pepper mostró un gran talento para la música y ya a los nueve años tocaba el clarinete, aunque se hizo popular a través del saxofón alto, instrumento que comenzó a utilizar cuatro años después.

Nacido en Gardena (California – Estados Unidos) el 1 de septiembre de 1925, supo ser uno de los abanderados del cool jazz de la costa oeste. Sin embargo, al igual que muchos de su camada, terminó perjudicando su carrera con las drogas.

En efecto, no sólo vio interrumpida su trayectoria por la heroína, sino que también pasó largos períodos en prisión por problemas relacionados con estupefacientes y otros tantos en instituciones de salud tratando de terminar con sus adicciones.

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Un trotamundos con traducción musical

Michael SarianMichael Sarian nació en Canadá, pero se crió en la Argentina. Hijo de madre canadiense, viajó de Toronto para Buenos Aires por insistencia de su padre que, si bien era rumano, tenía gran parte de la familia radicada en el país.

Era un niño introvertido y tímido. Y su forma de hablar hizo que sus amigos le pidieran que ponga los “subtítulos” para que lo entiendan cada vez que hablaba. Por aquel entonces comenzaba a darse cuenta que su camino estaba en la música.

Con grandes talentos como profesores (entre los que figuran Richard Nant , Juan “Pollo” Raffo y Juan Cruz de Urquiza) inició un trayecto por el jazz y otros ritmos con la trompeta como compañero de viaje.

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Jazz de primera, por una excelente causa

Festival solidario jazz blues y bossa novaPasadas las 20.30 horas del próximo sábado 30 de agosto, el Bebop Club (Moreno 364) será el escenario del “Festival Solidario de Jazz, Blues y Bossa Nova” organizado por Jazz & Cash y Área Responsable.

La programación no podía ser más interesante. Arriba del escenario se presentarán Javier Malosetti, el cuarteto liderado por Marco Sanguinetti y las cantantes Delfina Oliver y Josi Dias.

Las entradas del evento costarán $100 (pueden adquirirlas aquí ) y todo lo recaudado será donado a tres comedores infantiles. Es importante remarcar que tanto los músicos como el Bebop se prestaron de manera desinteresada.

Martín Kanenguiser, conductor del programa de radio Jazz & Cash y uno de los organizadores del evento, se tomó unos minutos para conversar con Animales del Jazz y responder algunas preguntas.

¿Cómo surgió la idea de realizar un festival solidario?
La idea surgió a partir de los programas Jazz & Cash que conduzco yo y de Área Responsable, que conduce Patricia Lafratti, ambos en Radio Palermo. Ella además apadrina un par de comedores infantiles en el Gran Buenos Aires. La idea era aprovechar que teníamos varios años en el aire y que yo quería pasar de las palabras y la música a la posibilidad de ayudar a otros. Y así hicimos el primer festival el año pasado en La Oreja Negra, luego este año en Onyx y ahora en Bebop.

¿Cuáles son las instituciones que recibirían las donaciones?
Los tres comedores son:

  • “Casita del Sol” -Los Polvorines-. El Comedor brinda el almuerzo diario a 47 chicos. Funciona desde 1988, sin soporte del Estado.
  • “Jardín de Dios” -José C. Paz-. Funciona los sábados, desde 2003, con más de 50 chicos (25 discapacitados), a quienes les brindan todas las comidas, sin ayuda estatal.
  • “Asociación Civil Binca” –Boulogne-. El Comedor brinda alimentos para chicos y adolescentes.

¿Cuáles son las expectativas que tienen?
No puedo creer que se hayan prendido músicos del nivel que se sumaron en cada una de las convocatorias y este no es una excepción, con Malosetti, Oliver, Josi Dias y Marco Sanguinetti; ahora el desafío es que la gente se prenda a ir a Bebop, sabiendo que además de ver un gran show, van a estar ayudando a gente que lo necesita.

Radiografía de los músicos
Repasando muy brevemente la carrera de Malosetti se puede mencionar que arrancó como baterista, pero luego las cuerdas lograron cambiar el rumbo y el bajo se convirtió en su gran aliado para hacerse camino en la música.

Durante casi una década formó parte de la banda de Luis Alberto Spinetta, aunque también realizó sus propias grabaciones como solista o al mando de Electrohope, banda que integró junto a Nicolás Raffetta (teclados), Hernán Segret (guitarra, bajo y voz) y Tomi Sainz (batería). En la actualidad, está al frente de su nuevo proyecto: JM4.

Por su parte, Sanguinetti aportará la perfección y la meticulosidad de “8”, el último material que registró junto a Jerónimo Carmona (contrabajo), Fermín Merlo (batería) y Migma (bandeja de vinilos). 

En tanto, las voces femeninas aportarán un poco de jazz y otro tanto de bossa nova. En efecto, Oliver recordará parte de los discos que escuchó desde joven, como Ella Fitzgerald, Billie Holliday, Sarah Vaughan o Chet Baker.

En cambio, la brasileña Dias traerá un poco de Vinícius de Moraes, Tom Jobim, Dorival Caymmi, Chico Buarque, Caetano Veloso, Milton Nascimento, Luiz Gonzaga Noel Rosa, entre otros.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

La efímera trompeta del hard bop

b46596715b3788d3690ebb090ed54A fines de los ’50, los Estados Unidos estaba sumido en dos olas de jazz que provenían de costas opuestas. Desde el oriente, el cool dominaba la escena mientras que en el occidente el hard bop inundaba los oídos de los norteamericanos.

Asi, mientras en California era común escuchar a Chet Baker y a Gerry Mulligan, en Nueva York Art Blakey y Horace Silver plantaron el germen que dio nacimiento a un nuevo brote musical derivado del bebop.

A ellos, se les sumó una camada de músicos como Lee Morgan, Sonny Rolling, Max Roach y un joven trompetista con un talento que parecía inigualable: Clifford Brown.

Nacido en 1930, en Wilington (Estados Unidos), había comenzado a tocar el instrumento a temprana edad y ya a los 22 años en su curriculum figuraba la participación en las orquestas de Tadd Dameron y Lionel Hampton.

En 1953, Brownie (como se lo llamaba) realizó sus primeras grabaciones para el sello Blue Note, registrando “Memorial Album” como líder y acompañando al trombonista Jay Jay Jonhson en el disco “The Eminent Volumen 1”.

Un año después llegaría el turno de hacer lo propio junto a Blakey, también para la misma discográfica, cuando las noches en el Birdland se convirtieron en una trilogía, bajo el nombre “A Night at Birdland” (Vol. 1, 2 y 3).

Por aquel entonces, el muchacho que había sido influenciado por la trompeta de Fats Navarro marcaba su propio camino y se convertía en uno de los músicos más representativos del naciente hard bop.

No obstante, las mejores producciones llegarían en los dos años siguientes, cuando formó junto al baterista Roach un quinteto que incluía originalmente en sus líneas a George Morrow (bajo), Richie Powell (piano) y Harold Land (saxo tenor).

Junto a ellos, grabó los discos “Brown and Roach Incorporated”, “Daahoud”, “Clifford Brown & Max Roach” y “Study in Brown” entre los años 1954 y 1955 para el sello EmArcy. A la formación original, se sumaron Barry Galbraith (guitarra) y Neal Hefti para “Clifford Brown with Strings” (EmArcy – 1955).

Ya en 1956, se produjo una variante importante en la agrupación: en reemplazo de Land se incorporó el saxofonista Sonny Rolling. Con él en la formación, se registró el último álbum oficial para la discográfica: “Clifford Brown and Max Roach at Basin Street”.

Todo iba en ascenso para el trompetista, pero la vida le tenía preparado una final abrupto para la banda. Un accidente automovilístico terminó con la vida de Brown y de Powell. El 26 de junio de 1956 se diluyó trágicamente la formación más importante del hard bop.

El sonido y la influencia de Clifford fueron tan importantes que músicos como Benny Golson, Hellen Merrill y Arturo Sandoval lo recordaron a través de canciones y álbumes homenajes. Incluso su ciudad natal lo recuerda cada año a través del Clifford Brown Jazz Festival.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Baker y Evans, las sesiones completas de una obra fugaz

0001471293_500Se puede decir que Chet Baker y Bill Evans eran muy parecidos. El primero tenía el diablo dentro, pero se convertía en ángel cuando tocaba la trompeta y cantaba. El otro también cargaba con sus demonios aunque transmitía espiritualidad al piano.

Las drogas -principalmente la heroína- ya formaban parte de sus vidas, aunque todavía no los habían consumido. Y el jazz intimista, suave y melancólico eran moneda corriente en sus repertorios.

Esos fueron los motivos que lo juntaron en la ciudad de Nueva York a fines de 1958 y a mediados de 1959. Fruto de esos encuentros, nacieron dos discos: Chet (Riverside) y Chet Baker plays the best of Lerner & Loewe (Riverside).

Era época de cambios para ambos músicos. En medio de las grabaciones, Evans formó parte de la orquesta de Miles Davis que registró el legendario Kind of Blue, uno de los mejores discos de jazz de la historia.

Baker, en cambio, saltaría el gran charco para iniciar una carrera en Italia, donde además de tocar participó de algunas películas. También allí conoció la prisión, luego de que quedar inmiscuido en un problema de drogas.

La vida terminó marcándoles caminos distintos y ya nunca más volvieron a registrar nada juntos. No obstante, 50 años después, el sello American Jazz Classics decidió juntarlos nuevamente, esta vez, en un disco con las sesiones completas de aquellos años.

Chet Baker & Bill Evans – The Complete Legendary Sessions incluye en total 15 temas, que son Alone Together, How High The Moon, It Never Entered My Mind, Tis Autumn, If You Can See Me Now, September Song, You’d Be So Nice To Come Home, Time On My Hands, You And The Night And The Music, Early Morning Mood, Show Me, I Talk To The Tree, Thank Heaven For Little Girls, I Could Have Danced All Night y Almost Like Being In Love.

Herbie Mann (flauta), Kenny Burrell (guitarra), Paul Chambers (bajo), Philly Joe Jones (batería) y Pepper Adams (saxo barítono) acompañaron a los músicos en los primeros 10 temas, que formaron parte del disco Chet.

En tanto, en las canciones restantes fueron incluidas Chet Baker plays the best of Lerner & Loewe, con reemplazos en el bajo (Earl May), saxos (Zoot Sims) y batería (Clifford Jarvis), salvo en Almost Like Being In Love, que tampoco contó con la presencia de Evans (fue reemplazado por Bob Corwin).

Una verdadera joya que vale la pena escuchar. La última que quedó de aquellos años maravillosos en los que ambos músicos estaban en la plenitud de su vida, en las que tenían aún una carrera por delante.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

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