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Carnegie Hall, el concierto donde el jazz se convirtió en adulto

The Famous 1938 Carnegie Hall Jazz ConcertCamino despreocupado por la calle cuando vi detrás de un vidrio el disco del famoso concierto que Benny Goodman hizo en el Carnegie Hall. No era una disquería ni una casa de antigüedades, sino la casa de -imagino- un fanático del jazz. Me acerqué, tomé una foto (la que se ve en la publicación) y me puse a pensar sobre él.

Llegan un montón de recuerdos sobre la obra. ¡Qué importante que fue ese disco para la historia del jazz!. Muchos son los aspectos que lo caracterizaron, pero rescato por sobre todo lo que los críticos y estudiosos resaltaron: en ese 16 de enero de 1938 el jazz cumplió la mayoría de edad. Aquello que se inició en Nueva Orleans ya había evolucionado y ese concierto fue el símbolo de la madurez. Había dejado atrás los pañales para ser reconocido por el público norteamericano.

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¿Qué estarías dispuesto a hacer para ser el mejor?

Whiplash¿Qué estarías dispuesto a hacer para llegar a ser el mejor? Esa es la línea general que sigue “Whiplash”, el film que fue nominado a cinco premios Oscar, entre los que figuran mejor película, mejor guión adaptado y mejor actor secundario.

El largometraje dirigido por Damien Chazelle cuenta el esfuerzo sobrehumano que hace Andrew Neiman (interpretado por Miles Teller) para que el director Terence Fletcher (J. K. Simmons) lo seleccione como baterista principal de su multipremiada orquesta de jazz.

Fletcher maneja la banda como si estuviese en una barraca, ejerciendo una presión descomunal sobre todos los músicos que forman parte de ella. Pese a eso, Andrew está dispuesto a soportar los peores maltratos para lograr ser el mejor, no sólo en la batería, sino también en el mundo del jazz.

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Paco de Lucia, una guitarra flamenca con mucho jazz

paco de luciaA veces sucede que la muerte llega así, con inesperada rapidez. Es la sensación que queda con el fallecimiento reciente de Paco de Lucia que, con apenas 66 años, sufrió un paro cardíaco durante sus vacaciones en las paradisíacas playas de Cancún (México).

Apenas 12 años tenía cuando se subió por primera vez a un escenario (o mejor dicho, tablao) y demostrar que tenía talento, sangre y flamenco en las venas. Sólo necesitó dos años más para lanzar su primer disco junto a su hermano Pepe.

Y, si bien es difícil separar la imagen del guitarrista con el flamenco, no hay que olvidar que Paco supo transitar por diversos caminos musicales. En su afán por llevar los ritmos de su país por el mundo, indagó en la fusión con el pop, la bossa nova, el rock y el jazz.

La experiencia con el género sincopado la llevó adelante junto a otros dos guitarristas: el estadounidense Al Di Meola y el inglés John McLaughlin. Con ellos grabó dos fabulosos discos en al década del ’80 y un genial reencuentro más de 10 años después.

El primero de ellos llevó por nombre “Friday Night in San Francisco” y fue registrado durante el concierto que brindaron el 5 de diciembre de 1980 en el teatro The Warfield de San Francisco (Estados Unidos).

Para hacer honor a la verdad, hay que aclarar que el último tema (Guardian Angel) no fue grabado en ese espectáculo, sino en el estudio Minot Sound de Nueva York. Sin embargo, eso no tuvo peso alguno al momento de calificar el material que, de por sí, recibió excelentes críticas.

Por caso, el crítico Walter Kolosky resaltó que el evento sólo puede compararse con el recital que brindó la orquesta de Benny Goodman en 1938 en el Carnegie Hall.

El álbum cuenta con 5 canciones, en cuatro de las cuales participa de Lucia. En la primera, un encadenado de “Mediterranean Sundance” y “Río Ancho”, se lo puede escuchar sólo junto a Di Meola en tanto que hace lo propio con McLaughlin en “Frevo Rasgado”.

Para escuchar a los tres guitarristas en todo su esplendor, hay que ir al final del disco, ya que los tres aparen juntos en “Guardian Angel” y en “Fantasia Suite”.

Apenas dos años después llegaría “Passion, Grace and Fire”, que fue grabado en Londres y que incluye seis temas: “Aspan”, “Orient Blues Suite”, “Chiquito”, “Sichia”, “David” y “Passion, Grace & Fire”.

http://www.youtube.com/watch?v=MSeMYmroick

El último material en el que los guitarristas fusionan jazz y flamenco fue registrado trece años después. En efecto, fue en 1996 cuando el sello Verve lanzó “The Guitar Trio”. El material incluye nueve canciones, pero en sólo dos tocaron los tres juntos (“La Estiba” y “Cardeosa”).

Ya no vibrarán más esas seis cuerdas. Pero el recuerdo de este maravilloso músico permanecerá latente en la pasión que transmiten sus discos.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

 

 

El jazz del otro lado del mundo

ToshikoDesde sus orígenes en la clandestina Storyville a principios de los 1900, el jazz no sólo fue creciendo musicalmente -generando nuevas olas dentro de su misma esencia- sino que también traspasó las fronteras.

Primero dentro de Estados Unidos, pasando de Nueva Orleans a Chicago, luego a Nueva York y de la costa este a la oeste hasta cruzar los límites del país del norte de América para penetrar en los lugares más recónditos del planeta.

La historia de esta artista llega de un lugar no muy habituado al jazz: Asia. La República Popular China había visto nacer el 12 de diciembre de 1929 a Toshiko Akiyoshi y sus primeros pasos junto al piano estuvieron de la mano de la música clásica.

Hija de padres japoneses, Akiyoshi viajó a la tierra de sus ancestros donde descubrió el jazz de la mano del legendario Teddy Wilson. Toshiko quedó cautivada con el sonido de “Sweet Lorraine” y supo que no debía separarse de esas melodías.

Para 1952, la pianista ya mostraba su talento en el club Ginza. Fue en ese lugar y en ese mismo año donde cambió su vida: una de las noches en las que tocaba con su banda formaba parte del público Oscar Peterson.

El pianista fue quien la convenció de que viajara a Estados Unidos y logró que el productor Norman Granz estuviera al mando de su primera grabación. Toshiko´s Piano fue el nombre del álbum, del que participaron Herb Ellis (guitarra), J. C. Heard (batería) y Ray Brown (bajo).

Luego, Akiyoshi inició su carrera en la prestigiosa Berklee College y, una vez que se recibió en 1959, inició un proyecto con quien fuera su primer esposo, el saxofonista Charlie Mariano. Con él creó el Toshiko Mariano Quartet.

Los años sesenta llegaron con uno de los discos que la ubicó en un lugar de excelencia: “Toshiko Mariano”. El álbum fue registrado en 1961 por el sello Candid junto a Gene Cherico en bajo y Eddie Marshall en batería.

Diez años después, ya separada de Mariano, se establece en Chicago con su nuevo marido, el también saxofonista Lew Tabackin, con quien emprende un nuevo camino conduciendo una big band.

Con esta agrupación llegó su mayor éxito en 1991. Ocurre que en aquel año graba uno de los discos que fue considerado el mejor dentro del jazz. El lugar fue el mítico Carnegie Hall de Nueva York.

Tiempo después llegó su autobiografía (“Vida con Jazz” – 1996), los premios y la distinción en Japón, cuando recibió un año después la medalla Shijuhohsho entregada por el mismísimo emperador de ese país. Aún permanece en actividad junto a su esposo y a su big band.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Ella Fitzgerald: 96 años de una voz maravillosa

Ella Fitzgerald Copenhagen April 1970El 25 de abril se cumplieron 96 años del nacimiento de la legendaria cantante Ella Fitzgerald.

Ella, junto con Louis Armstrong, fue una de las más brillantes vocalistas que dominaron el scat, aquella técnica que le permitía utilizar sus cuerdas vocales como instrumentos.

Sus primeros años no fueron los mejores de su vida. Su padre se fue de su casa cuando aún era una niña. Pocos años después, su madre sufrió un accidente fatal. Y, ya viviendo con su tía, se enteró de la muerte de su padrastro.

Rodeada de pobreza, Fitzgerald no salía de un drama para meterse en otro. Ausentismo en el colegio y problemas con la policía eran una constante en esa época, al igual que la música y el baile.

Desde chica le fascinaba esas artes y quería vivir de ellas. Eso fue lo que la llevó a presentarse en el Teatro Apolo de Harlem, con sólo 16 años, en el concurso de jóvenes talentos.

Ganar el premio como cantante fue el puntapié inicial en su carrera. Lo llamativo fue que, lejos de preparar una rutina musical, Ella se había hecho presente con la intención de bailar.

Sin embargo, el destino le tenía preparado otra cosa: en el número anterior las hermanas Edwards hicieron una coreografía que dejaron al público aplaudiendo de pie. Así que Fitzgerald tuvo que cambiar su rutina de baile. Por suerte.

En aquella oportunidad cantó “Judy” y lo hizo tan bien que le pidieron un bis. “The Object of My Affections” fue la segunda canción. Y el premio se quedó con ella.

Pero, además de los dólares que ganó en el concurso, tuvo esa noche su segundo premio. Ocurre que entre el público se encontraban Benny Carter y Mario Bauza. Ambos quedaron anonadados con la cantante.

Carter estaba tan conmovido que movió cielo y tierra para conseguir que Ella participara en una banda de jazz. Intentó primero tentar al productor John Hammond, sin demasiado éxito.

Luego, a falta de una, consiguió dos orquestas que se interesaron por la cantante: la dirigida por el saxofonista Tiny Bradshaw y la del baterista Chick Webb.

La participación de Fitzgerald en la primera se extinguió rápidamente, cosa que no sucedió con la de Webb. Con él, grabó una de las canciones que coronaron el éxito en sus primeros años de carrera: “A-Tisket, A-Tasket”, logró vender 1 millón de copias.

Junto a la formación de Webb, Ella convirtió las noches del Savoy Ballroom de Harlem en algo mítico. Con el fallecimiento del baterista en 1939, Fitzgerald decidió continuar con la banda hasta 1942.

A partir de ese corte, llegó el momento de continuar en solitario y de trabajar esporádicamente con otros grandes de la escena del jazz, como el genial trompetista Dizzy Gillespie.

Tal como lo afirma Joachim Berendt en su libro “El Jazz – De Nueva Orleans al Jazz Rock”, en los años cuarentas “sus vocalizaciones improvisadas sobre temas como ‘How High the Moon’ o ‘Lady Be Good’ condujeron al corazón del bop”.

En esa época conoció al productor Norman Granz, que la incluyó en la JATP y donde compartió escenario con músicos de la talla de Duke Ellington, Cole Porter, Irving Berlin y los hermanos Gershwin.

El mismo Ira Gershwin fue quien aseguró: “No sabía lo bueno que eran nuestras canciones hasta que escuché a Ella Fitzgerald cantarlas”.

Mención aparte merecen los trabajos con Louis Armstrong. Con él grabó dos discos (Ella and Louis -1956- y Ella and Louis Again -1957-), que son ideales para quienes quieran aprender qué es el scat.

Durante las décadas siguientes grabó con músicos de la talla de Joe Pass, Count Basie y Oscar Peterson. Incluso, se animó a cantar pop, blues, bossa nova, samba, gospel y calypso.

Además, fue invitada a numerosos programas de gran éxito, como “The Bing Crosby Show”, “The Dinah Shore Mostrar”, “The Frank Sinatra Show”, “The Ed Sullivan Show”, “The Tonight Show”, “The Nat King Cole Show “,” The Andy Willams Show” y ” The Dean Martin Show “.

Pero su vida dio un vuelco en 1986. En septiembre debieron operarla del corazón y le detectaron una diabetes que primero la dejaría ciega, luego la haría perder sus piernas y por último se llevaría su vida el 15 de julio de 1996.

Quedó en el recuerdo el maravilloso espectáculo que brindo en 1991 en el Carnegie Hall de Nueva York sin saber que sería el último.

En su carrera ganó 13 premios Grammy (como mejor vocalista femenina y mejor interpretación de diversas canciones), y galardones de revistan tan prestigiosas como Metronome y Down Beat.

Además, en 1987 recibió de manos del por aquel tiempo presidente de Estados Unidos Ronald Reagan la Medalla Nacional de las Artes.

Sus últimos días los compartió con su hijo Ray Jr. y su nieta Alice. En aquellos años solía decir que “sólo quiero oler el aire, escuchar a los pájaros y escuchar reír a Alice”.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

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