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Ella Fitzgerald: 96 años de una voz maravillosa

Ella Fitzgerald Copenhagen April 1970El 25 de abril se cumplieron 96 años del nacimiento de la legendaria cantante Ella Fitzgerald.

Ella, junto con Louis Armstrong, fue una de las más brillantes vocalistas que dominaron el scat, aquella técnica que le permitía utilizar sus cuerdas vocales como instrumentos.

Sus primeros años no fueron los mejores de su vida. Su padre se fue de su casa cuando aún era una niña. Pocos años después, su madre sufrió un accidente fatal. Y, ya viviendo con su tía, se enteró de la muerte de su padrastro.

Rodeada de pobreza, Fitzgerald no salía de un drama para meterse en otro. Ausentismo en el colegio y problemas con la policía eran una constante en esa época, al igual que la música y el baile.

Desde chica le fascinaba esas artes y quería vivir de ellas. Eso fue lo que la llevó a presentarse en el Teatro Apolo de Harlem, con sólo 16 años, en el concurso de jóvenes talentos.

Ganar el premio como cantante fue el puntapié inicial en su carrera. Lo llamativo fue que, lejos de preparar una rutina musical, Ella se había hecho presente con la intención de bailar.

Sin embargo, el destino le tenía preparado otra cosa: en el número anterior las hermanas Edwards hicieron una coreografía que dejaron al público aplaudiendo de pie. Así que Fitzgerald tuvo que cambiar su rutina de baile. Por suerte.

En aquella oportunidad cantó “Judy” y lo hizo tan bien que le pidieron un bis. «The Object of My Affections” fue la segunda canción. Y el premio se quedó con ella.

Pero, además de los dólares que ganó en el concurso, tuvo esa noche su segundo premio. Ocurre que entre el público se encontraban Benny Carter y Mario Bauza. Ambos quedaron anonadados con la cantante.

Carter estaba tan conmovido que movió cielo y tierra para conseguir que Ella participara en una banda de jazz. Intentó primero tentar al productor John Hammond, sin demasiado éxito.

Luego, a falta de una, consiguió dos orquestas que se interesaron por la cantante: la dirigida por el saxofonista Tiny Bradshaw y la del baterista Chick Webb.

La participación de Fitzgerald en la primera se extinguió rápidamente, cosa que no sucedió con la de Webb. Con él, grabó una de las canciones que coronaron el éxito en sus primeros años de carrera: “A-Tisket, A-Tasket», logró vender 1 millón de copias.

Junto a la formación de Webb, Ella convirtió las noches del Savoy Ballroom de Harlem en algo mítico. Con el fallecimiento del baterista en 1939, Fitzgerald decidió continuar con la banda hasta 1942.

A partir de ese corte, llegó el momento de continuar en solitario y de trabajar esporádicamente con otros grandes de la escena del jazz, como el genial trompetista Dizzy Gillespie.

Tal como lo afirma Joachim Berendt en su libro “El Jazz – De Nueva Orleans al Jazz Rock”, en los años cuarentas “sus vocalizaciones improvisadas sobre temas como ‘How High the Moon’ o ‘Lady Be Good’ condujeron al corazón del bop”.

En esa época conoció al productor Norman Granz, que la incluyó en la JATP y donde compartió escenario con músicos de la talla de Duke Ellington, Cole Porter, Irving Berlin y los hermanos Gershwin.

El mismo Ira Gershwin fue quien aseguró: «No sabía lo bueno que eran nuestras canciones hasta que escuché a Ella Fitzgerald cantarlas».

Mención aparte merecen los trabajos con Louis Armstrong. Con él grabó dos discos (Ella and Louis -1956- y Ella and Louis Again -1957-), que son ideales para quienes quieran aprender qué es el scat.

Durante las décadas siguientes grabó con músicos de la talla de Joe Pass, Count Basie y Oscar Peterson. Incluso, se animó a cantar pop, blues, bossa nova, samba, gospel y calypso.

Además, fue invitada a numerosos programas de gran éxito, como «The Bing Crosby Show», «The Dinah Shore Mostrar», «The Frank Sinatra Show», «The Ed Sullivan Show», «The Tonight Show», «The Nat King Cole Show «,» The Andy Willams Show» y » The Dean Martin Show «.

Pero su vida dio un vuelco en 1986. En septiembre debieron operarla del corazón y le detectaron una diabetes que primero la dejaría ciega, luego la haría perder sus piernas y por último se llevaría su vida el 15 de julio de 1996.

Quedó en el recuerdo el maravilloso espectáculo que brindo en 1991 en el Carnegie Hall de Nueva York sin saber que sería el último.

En su carrera ganó 13 premios Grammy (como mejor vocalista femenina y mejor interpretación de diversas canciones), y galardones de revistan tan prestigiosas como Metronome y Down Beat.

Además, en 1987 recibió de manos del por aquel tiempo presidente de Estados Unidos Ronald Reagan la Medalla Nacional de las Artes.

Sus últimos días los compartió con su hijo Ray Jr. y su nieta Alice. En aquellos años solía decir que «sólo quiero oler el aire, escuchar a los pájaros y escuchar reír a Alice».

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

People Time, el último adiós de Stan Getz

Ilustración: Viktoria Martín

Ilustración: Viktoria Martín

A veces, la proximidad a la muerte hace que las personas se sumerjan en un estado de indefensión total, abandonando de antemano todo aquellos que la vida representa.

Sin embargo, algunas otras deciden dar lo mejor de sí, enfrentando los fríos huesos de la Parca brindando a los demás los dones que posee y que lo convirtieron en grandes talentos.

Eso fue lo que hizo Stan Getz en sus últimos días.

El saxofonista nacido en Filadelfia sabía que su tiempo se acababa. Desde 1988 luchaba contra el cáncer de hígado que le habían diagnosticado y, por mucho que se esforzaba, estaba perdiendo el combate.

Conciente de ello, decidió brindar una serie de conciertos junto al pianista Kenny Barron. Con él venía trabajando en los últimos años, grabando discos y tocando en diversos lugares.

people time

El Club Montmartre de la ciudad de Copenhague fue el lugar elegido para la velada. Y la decisión no fue azarosa, ya que el objetivo buscado era dejar al descubierto a los músicos. O, dicho de otra manera, que se pueda ver el alma de la música.

Fue así como durante los días 3, 4, 5 y 6 de marzo de 1991 decidió dejar lo mejor de sí sobre el escenario. El resultado fue uno de los discos más emotivos que dejó el jazz.

El material llevó el nombre de People Time y fue grabado por el sello Verve Records – Gitanes Jazz. El álbum constaba de dos CD que contenían en total catorce temas, entre ellos, Nigth and Day, I Remember Clifford, First Song y Soul Eyes.

A contrapunto de su salud, Getz decidió incluir en el disco el tema “I’m Okay” (yo estoy bien), como para reírse un poco de la situación y tratar de mostrar que aún seguía con fuerzas para estar arriba del escenario.

Veinte años después de la salida del disco, Universal decide homenajear al músico que se animó a fusionar el jazz y la bossa nova reeditando el álbum.

Esta vez, el disco incluyó más de cincuenta temas que incluían no sólo versiones diferentes de las canciones, sino otros que fueron dejados de lado en el listado original, como Autumn Leaves, Tuning y Con Alma.

People time 2Las palabras precisas sobre el material fueron aportadas por Kenny Barron, quien sostuvo que “la música en este grabación es muy especial, no sólo porque es la última grabación documentada de Stan Getz, sino también porque la música es real, honesta, pura y hermosa, a pesar del dolor o quizá debido a ella”.

El 6 de junio de ese mismo año, apenas dos meses después de ese último concierto, el Getz se rendía definitivamente en la ciudad de California. El mundo del jazz lo extraña hasta el día de hoy.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com
Ilustración: Viktoria Martín – Blog: pinturas-viktoriamartin.blogspot.com

Cuando el jazz y la bossa nova fueron uno

En la década del 60, en pleno auge del hard bop, tuvo lugar un movimiento que duró casi un suspiro: la unión de la bossa nova y el jazz.

Todo explotó con la grabación del disco Jazz Samba en 1961, de la mano del saxofonista Stan Getz y el guitarrista Charlie Byrd.

El álbum, que contenía siete temas del ritmo brasilero, incluyó dos temas del talentoso Antonio Carlos Jobim: Desafinado y Samba de Uma Nota Só.

Luego llegó el turno de Getz/Gilberto, donde se unió a uno de los grandes impulsores de la bossa nova Joao Gilberto para darle forma a un disco del que participaron su esposa (Astrud Gilberto) y Jobim.

Este material, que fue lanzado a la venta en 1964, representó un verdadero éxito de ventas, pese a que los mismos protagonistas tenían por objeto hacer un álbum con la música que les gustaba sin miramientos en lo comercial.

El propio Getz comentó que “tan sólo pensaba que era una música agradable. Jamás imaginé que tendría tanto éxito”.

El disco original contenía ocho temas, entre ellos The Girl from Ipanema, Desafinado, Corcovado, O Grande Amor y Vivo Sonhando.

Obtuvo dos premios Grammy 1965, uno como mejor álbum y el otro como mejor single. Incluso, Stan colaboró en la grabación de The Girl From Ipanema, canción que fue acreedora del mismo premio dos años antes.

Además de Getz, Joao y Astrud Gilberto y Jobim, formaron parte de los músicos del disco Milton Banana (batería) y Sebastiao Neto (contrabajo).

Sin embargo, pese a que el boom se produjo con estos discos, muchos músicos brasileros habían empezado su camino al jazz con anterioridad.

En la década del 50, Gilberto y Jobim, junto a Baden Powell y Luiz Bonfá se habían interiorizado por el cool jazz, aquel movimiento que tuvo como máximos representantes a Miles Davis, Chet Baker y Gerry Mulligan, entre otros.

El objetivo de ellos fue combinar el ritmo de samba con la refinada sonoridad del cool para formar una rara mezcla de dulzura y frenesí.
Tres décadas después, cuando el furor se había apagado, fue grabado en 1980 por Chet Baker y The Boto Brasilian Quartet, cuyo tema más popular fue Salsamba y volvió a cautivar al público:

En definitiva, algo que se gestó en los ‘50, explotó una década después a través de los discos mencionados de Verve a los que se sumaron otros más como Bad! Bossa Nova y Do The Bossa Nova, entre otros.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

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