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La Jam Session que derrotó al fútbol

20151113_221104Con una alineación inicial de Gillespie en trompeta, César Franov en bajo, Ariel Ferrayrola en guitarra, Silvio Marzolini en piano y Sebastián Peyceré en batería, el jazz terminó derrotando al partido de eliminatorias que se jugó este viernes.

Realizada casi en el mismo momento en el que se desarrollaba el match entre Argentina y Brasil, el Festival “Buenos Aires Jazz.15” daba lugar a la clásica Jam Session en el Anfiteatro del Parque Centenario.

Y, a juzgar por la cantidad de personas que acudieron a la velada, queda claro una cosa: uno de los países más futboleros del mundo, también se da lugar para escuchar buena música (también se pueden hacer conjeturas sobre el técnico, los jugadores y demás, pero eso queda para otro ámbito). Seguir leyendo

Cuando Thelonious bailó alrededor de sí mismo

En 1966 sucedieron muchísimas cosas en el mundo.

Estados Unidos, por ejemplo, se debatía la continuación de la guerra de Vietnam. En realidad, mientras parte de sus jóvenes morían en un país desconocido, otros reclamaban en las calles para ponerle fin al conflicto bélico.

Muy cerca de allí, se encendieron las alarmas cubanas cuando Fidel Castro decidió decretar la Ley Marcial por temor a un posible ataque norteamericano.

En la Argentina, las tristes botas de la dictadura pisaron la cabeza del presidente Arturo Illia e impusieron a Juan Carlos Onganía en otra saga del terror.

Lejos de todo rasgo militar, y con un piano como única arma, un músico de jazz realizaba una gira por el Viejo Continente, tratando de transmitir su talento y un poco de su paz interior.

Hablamos, claro está, de Thelonious Monk quien estuvo en 1966 visitó varias ciudades de Europa, entre las que se destacan París, Ginebra, Oslo y Copenhague.

No obstante, los realizados en Noruega y Dinamarca quedaron en el recuerdo de muchos, debido a que fueron filmados y reproducidos una incansable cantidad de veces.

En aquellos sitios, el cuarteto formado por Monk, Charlie Rouse (saxo), Larry Gales (contrabajo) y Ben Riley (batería) interpretó en total seis temas (tres en cada nación), que quedaron inmortalizados.

En las cintas se puede ver toda la magia de Thelonious. Sus manos, teclearon cada tema con las características propias del gran pianista. A veces, cruzando sus manos, otras sacudiendo cada tecla dejando esos conocidos intervalos de tiempo entre cada golpe.

También se pueden apreciar otros aspectos que fueron una marca personal de Monk: grandes anillos ocupaban ambos meñiques de sus manos, al tiempo que algún sombrero ocultaba su cabeza.

Sin embargo, tal vez lo más llamativo, aunque también formaba parte de sus características personales fue su baile. Las imágenes lo muestran agitando su brazo izquierdo marcando el ritmo y dando vueltas sobre sí mismo. Igual de inquieto que su pierna derecha que no para de moverse al son de la melodía.

Tanto en Oslo como en Copenhague fue registrada una misma canción, Lulu´s Back In Town, que sirven para explicar cómo en el jazz no existen nunca dos interpretaciones iguales, aunque la realicen los mismos músicos.

Además de Lulu´s Back In Town, los músicos interpretaron en Noruega el clásico Blue Monk y Round Midnigth. En tanto que, en Dinamarca, completaron el listado Don’t Blame Me y Epistrophy.

Cuenta la leyenda que este último complejo tema fue compuesto por Monk junto a Kenny Clarke, y fue pensado para dificultar (y por qué no decirlo correctamente: filtrar) el camino de los músicos que pretendían tocar en las jam sessons del Milton’s Playhouse de Nueva York.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

La joya que grabaron Monk y Coltrane

Existen varios discos en los que se puede encontrar a Thelonious Monk y a John Coltrane juntos.

Esto es así debido a que durante los años 1957 y 1958, estos músicos se acercaron y trabajaron a la par, dejando maravillosas grabaciones para sellos como Riverside o Blue Note.

En esos años, Monk y Contrane también formaron parte de un concierto que se llevó a cabo en el Carnegie Hall de Nueva York, donde participaron otros artistas como Dizzy Gillespie, Billy Holliday y Chet Baker.

Sin embargo, de manera casi insólita, el material que fue registrado ese día permaneció en el silencio de una caja durante casi 50 años.

Ocurre que, de no ser por el relevamiento llevado a cabo por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, tal vez el público del siglo XXI no hubiese conocido la cinta que grabaron estos dos genios del jazz.

La historia fue así: el 29 de noviembre de 1957 el cuarteto de Monk se presentó junto a Trane en el festival que organizó Kenneth Lee Karpe a beneficio del Centro Comunitario Morningside de Harlem.

El recital fue grabado y transmitido por Voice Of America (VOA) en aquel año. Luego, nadie más supo qué fue de la vida de ese material.

En 1993, Lewis Porter (pianista de jazz y musicólogo) encuentra el listado de los músicos que intervinieron ese día y descubre que no figuraba entre los discos editados hasta esa fecha el de Coltrane y Monk. Fue ahí cuando decidió ponerse en contacto con la Librería del Congreso norteamericano.

La institución era la encargada de conservar todo lo que emitía y registraba el VOA. No obstante, como la colección era enorme, tuvieron que pasar unos 12 años hasta que Porter recibiera la buena noticia.

El especialista en jazz de la institución, Larry Appelbaum, se comunicó con él contándole del hallazgo en febrero de 2005. Y la felicidad de Lewis -y la de los amantes de esta música, por qué no decirlo- fue total.

Ni lerdos ni perezosos, desde Blue Note no tardaron en hacerse del material inédito, que fue lanzado el 27 de septiembre de ese mismo año.

El disco consta de dos partes: la primera incluye cinco temas (Monk`s Mood, Evidence, Crepuscule with Nellie, Nutty y Epistrophy), mientras que la segunda suma cuatro más (Bye-ya, Sweet and Lovely y Blue Monk), aunque la última (otra versión de Epistrophy) no se pudo recuperar en su totalidad.

El cuarteto que grabó aquella noche quedó constituido por Monk al piano, Coltrane en el saxo tenor, Ahmed Abdul-Malik en el bajo y Shadow Wilson en la batería.

Tal como lo llamó el Newsweek, el nuevo Monte Everest del jazz, fue un verdadero éxito de venta y llegó a estar como el más comercializado a través de la página de Amazon.com poco tiempo después de su lanzamiento.

Gonzalo Chicote.