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3001, toda la fuerza de Elena Roger y Escalandrum en un sólo disco

El próximo viernes 11 de noviembre el Teatro Coliseo de la Ciudad de Buenos Aires (Marcelo T. de Alvear 1125) abrirá sus puertas desde las 21 horas para presentar, una vez más, a Elena Roger junto a Escalandrum.

Sin embargo, a diferencia de lo que sucedió en casi un año y medio atrás -cuando la cantante y el grupo liderado por Daniel “Pipi” Piazzolla participaron del ciclo Verano Italiano- esta vez la velada será para presentar “3001”.

El disco fue la materialización de cerca de un año y medio de trabajo juntos. Una relación que comenzó en Nueva York, cuando Roger presentaba “Evita” en Brodway y Escalandrum tocaba en el Birdland.

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La baronesa del jazz

baronne-panonica-de-koenigswarte_01Kathleen Annie Pannonica de Koenigswater. Todo un nombre que se resume en una palabra: Nica. Nacida en Londres y con una familia de aristócratas detrás, decidió dejarlo todo por una sola cosa: el jazz.

Y eso que no se privó de hacer nada: fue pintora, aviadora profesional y se encargó de luchar contra Adolf Hitler en la Segunda Guerra Mundial haciendo espionaje, manejando camiones militares y con las armas en la mano.

No fue música, pero supo rodearse de los mejores. Horace Silver, Lionel Hampton, Art Blakey, John Coltrane, Miles Davis, Sonny Clark, Coleman Hawkins y más. Muchos más. A ellos ayudó en un momento en el que no estaba bien juntarse con “negros”.

Llegó al jazz de la mano de su hermano, Víctor, quien escuchó a Art Blakey y quedó cautivado con su música. Fue, sin embargo, Teddy Wilson quien la introdujo de lleno en el mundo sincopado cuando la hizo escuchar Round About Midnight, el tema compuesto por Thelonious Monk.

Ya radicada en Estados Unidos en la década del ’50, no se perdía ninguna de las noches de los clubs de moda: Minton’s Playhouse, Birdland, Five Spot… Manejando su Bentley descapotable, se nutría del naciente bebop. Y de la mano de los grandes.

Lo que empezaba en esos lugares continuaba en sus lugares de residencia. Hoteles lujosos que veían desfilar músicos “de color” y que tenían que “aguantar” las jam sessons que se extendían hasta cualquier hora. Ni el Stanhope ni el Bolivar soportaban esos “excesos” y finalmente la obligaron a mudarse varias veces.

Nica no podía soportar esas diferencias raciales. Y luchaba para erradicarlas ayudando a los músicos en lo que necesitaran: pagaba deudas, los ayudaba económicamente, les daba un techo, los defendía de las cláusulas abusivas de los contratos. Hasta pasó un tiempo tras las rejas por asegurar que la marihuana de Monk era suya.

Es que con Thelonious tenía una relación especial. Fue una protectora incansable del genial pianista a quien conoció en Francia en 1954. La que los presentó fue la cantante Mary Lou Williams en el Salón du Jazz. A él le regaló un piano Steinway. Con él paseó por la calle. Se fotografió en público. Hasta lo acobijó junto a toda la familia del músico.

También lo vio morir en la Cathouse, la casa que adquirió en Nueva Jersey, así como vivió los últimos días junto a Charlie Parker en el cuarto del Stanhope. Porque ella era así. Estaba en las buenas y en las malas. Siempre junto a los que más la necesitaban.

Por eso, cuando falleció el 30 de noviembre de 1988, el jazz se quedó sin su mecenas. Pero la recordarán eternamente quienes escuchen “Pannonica” (Monk), “Nica´s Tempo” (Gigy Gryce), “Nica” (Sonny Clarke), “Tonica” (Kenny Dorham) o “Nica´s Dream” (de Silver), por sólo mencionar algunos de los temas escritos en su nombre.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

La efímera trompeta del hard bop

b46596715b3788d3690ebb090ed54A fines de los ’50, los Estados Unidos estaba sumido en dos olas de jazz que provenían de costas opuestas. Desde el oriente, el cool dominaba la escena mientras que en el occidente el hard bop inundaba los oídos de los norteamericanos.

Asi, mientras en California era común escuchar a Chet Baker y a Gerry Mulligan, en Nueva York Art Blakey y Horace Silver plantaron el germen que dio nacimiento a un nuevo brote musical derivado del bebop.

A ellos, se les sumó una camada de músicos como Lee Morgan, Sonny Rolling, Max Roach y un joven trompetista con un talento que parecía inigualable: Clifford Brown.

Nacido en 1930, en Wilington (Estados Unidos), había comenzado a tocar el instrumento a temprana edad y ya a los 22 años en su curriculum figuraba la participación en las orquestas de Tadd Dameron y Lionel Hampton.

En 1953, Brownie (como se lo llamaba) realizó sus primeras grabaciones para el sello Blue Note, registrando “Memorial Album” como líder y acompañando al trombonista Jay Jay Jonhson en el disco “The Eminent Volumen 1”.

Un año después llegaría el turno de hacer lo propio junto a Blakey, también para la misma discográfica, cuando las noches en el Birdland se convirtieron en una trilogía, bajo el nombre “A Night at Birdland” (Vol. 1, 2 y 3).

Por aquel entonces, el muchacho que había sido influenciado por la trompeta de Fats Navarro marcaba su propio camino y se convertía en uno de los músicos más representativos del naciente hard bop.

No obstante, las mejores producciones llegarían en los dos años siguientes, cuando formó junto al baterista Roach un quinteto que incluía originalmente en sus líneas a George Morrow (bajo), Richie Powell (piano) y Harold Land (saxo tenor).

Junto a ellos, grabó los discos “Brown and Roach Incorporated”, “Daahoud”, “Clifford Brown & Max Roach” y “Study in Brown” entre los años 1954 y 1955 para el sello EmArcy. A la formación original, se sumaron Barry Galbraith (guitarra) y Neal Hefti para “Clifford Brown with Strings” (EmArcy – 1955).

Ya en 1956, se produjo una variante importante en la agrupación: en reemplazo de Land se incorporó el saxofonista Sonny Rolling. Con él en la formación, se registró el último álbum oficial para la discográfica: “Clifford Brown and Max Roach at Basin Street”.

Todo iba en ascenso para el trompetista, pero la vida le tenía preparado una final abrupto para la banda. Un accidente automovilístico terminó con la vida de Brown y de Powell. El 26 de junio de 1956 se diluyó trágicamente la formación más importante del hard bop.

El sonido y la influencia de Clifford fueron tan importantes que músicos como Benny Golson, Hellen Merrill y Arturo Sandoval lo recordaron a través de canciones y álbumes homenajes. Incluso su ciudad natal lo recuerda cada año a través del Clifford Brown Jazz Festival.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Qué es el hard bop en dos palabras

hs tjmEl hard bop es un género dentro del jazz que se consolidó a principios de los años 50, a la par del cool jazz y a continuación del bebop.

Para definirla, bastarán dos palabras: Silver y Blakey.

Ocurre que si bien uno de los primeros que cautivó al público con este género fue Miles Davis con el lanzamiento del disco Walkin’, fueron Horace Silver y Art Blakey los que llevaron al hard bop a la cima del jazz.

El año: 1953. En ese entonces Silver venía de trabajar con Stan Getz, mientras que Blakey había transformado su formación Seventeen Messengers (reduciendo el número de participantes) para reconvertirla en The Jazz Messengers.

Estos músicos fueron contratados por el club de jazz Birdland y juntos impulsaron el hard bop. La cumbre de su trabajo llegó en 1955 con el disco “Horace Silver and The Jazz Messengers”.

El material llegó de la mano del sello Blue Note y contó con la presencia -además de Silver (piano) y Blakey (batería)- de Kenny Dorham (trompeta), Doug Watkins (contrabajo) y Hank Mobley (saxo tenor).

A excepción de Hankerin’ (Mobley), los otros siete temas (Room 608, Creepin’ In, Stop Time, To Whom It May Concern, Hippy, The Preacher y Doodlin’) fueron creados por Horace Silver.

Según contó el mismo Silver, The Preacher estuvo a punto de quedar afuera de la grabación, porque al productor (Alfred Lion) no le gustaba.

Pero él le dijo: “Alfred, si usted no quiere hacer esa canción, ¿por qué no cancelar la sesión hasta que pueda escribir otra canción?”. Y fue suficiente para incluirlo, aunque tiempo después Lion seguía afirmando que era “cursi”.

En cambio, Room 608 llegó de la mano de un recurso que el mismísimo Benny Goodman adoptó en 1928 (con Room 1411): poner el nombre a una canción en base al número de cuarto de hotel que le tocara en suerte antes de grabar.

Pese al éxito cultivado desde ese entonces, la travesía de Silver y Blakey sólo duró un año más, ya que en 19556 Horace decidió continuar su camino por separado. Pero el trabajo ya estaba cumplido.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com