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Libre, por sobre todas las cosas

Ornette ColemanSerás lo que debas ser, si no, eres nada. Miró por la ventana. La ciudad de Nueva York parecía esperarlo. Pero, ¿para qué? Él no era Charlie Parker. Tampoco Lester Young y de Coleman Hawkins sólo tenía algo en común: “Coleman”. Él era Ornette Coleman. El mismo que siempre estaba enfrentado a todos. No porque quisiera, claro está. Sino porque no lo entendían. Sólo un puñado de personas veían en él un diamante en bruto. En Los Ángeles tuvo pocas oportunidades y creía fervientemente que en Nueva York estaba su lugar. “¿Será así?”, se preguntó. Sólo el tiempo le terminaría respondiendo de manera afirmativa, pero en ese momento sólo se propuso juntar sus cosas y partir para los estudios de Contemporary. Lo esperaban para hacer su primera grabación. “Al fin llegó el día”, se dijo camino al lugar. Seguir leyendo

Ornette Coleman, 84 años de libertad

ornettecoleman_4_jkDesde el primer momento fue discutido. Ya cuando se presentaba a tocar con los viejos bluesman, había alguien que protestaba. Pero esa fue su constante: resistir a quienes creían que lo que hacía no era música.

Es verdad también que le sobraba talento. Y eso lo ayudó a que las cosas se encaminaran y siempre condujeran al éxito. No lo libró de sufrir los ataques de sus propios colegas y críticos, por supuesto, aunque colaboró bastante para que otros se sorprendieran y admiraran.

Hoy, con 84 años recién cumplidos, puede darse por satisfecho. Porque se convirtió en el creador de un género dentro del jazz, que ya había sido revolucionado varias veces por otros grandes como Louis Armstrong, Duke Ellington, Dizzy Gillespie, Charlie Parker o Miles Davis.

Ornette Coleman nació el 9 de marzo de 1930 y aprendió sólo a tocar el saxofón. Participó en sus comienzos musicales en bandas de blues cuyos compañeros adoraban esa manera extraña de ejecutar su instrumento.

Ya decidido a incursionar en el jazz, rompió con todos los moldes que existían. Y eso que hablamos de la década del ‘50, cuando el bebop parecía haber revolucionado por completo y para siempre al género sincopado.

Obviamente, no pudo hacerlo sólo. De hecho, contó con unos cuántos músicos que tenían la misma necesidad de expresarse de una manera diferente. Don Cherry, Scott LaFaro, Charlie Haden, Ed Blackwell, Bobby Bradford, Charles Moffett, Freddie Hubbard y Billy Higgins, fueron algunos de sus secuaces.

Con ellos, lanzó discos que eran revolucionarios desde sus nombres: Something Else!: The music of Ornette Coleman (¡Otra Cosa!: La música de Ornette Coleman), The Shape of Jazz to Come (La forma de Jazz que viene) y This Is Our Music (Esta es nuestra música), son algunos ejemplos.

Y terminó por influir en los que luego se convirtieron en grandes del género como John Coltrane, Eric Dolphi y Pat Metheny. Con este último, Coleman compartió la grabación de Song X donde apareció ese sistema que Ornette llamó harmolódica y que reúne armonía, ritmo y melodía.

Nunca se detuvo. Probó con dobles cuartetos, con músicos que utilizaban instrumentos tan poco comunes en el jazz como la tabla india y se encargó de que sus raíces se asentaran, con la incorporación de su hijo Denardo detrás de la batería de sus agrupaciones.

También creó su propio sello discográfico, al que llamó Sound Grammar. Pero, sobre todo, logró que su nombre sea sinónimo de Free Jazz. Algo que no se obtiene de la noche a la mañana, sino con más de 70 años de carrera.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

La maravillosa década de Freddie Hubbard

freddiehubbardExisten momentos en los que uno desea que no se terminen nunca. Tal vez, para el trompetista Freddie Hubbard ese sea el caso de la década del ’60.

Ocurre que este músico nacido en Indianápolis el 7 de octubre de 1938, tuvo momentos muy importantes, como la grabación de dos de los discos que quedaron en la historia del free jazz. Hablamos de “Free Jazz”, al lado de Ornette Coleman (Atlantic – 1960) y “Ascencion”, junto a John Coltrane (Impulse – 1965).

Arrancada la década, fue convocado por Coleman para formar parte del álbum. La idea que tenía el saxofonista era, básicamente, registrar en estéreo dos cuartetos y hacerlos sonar juntos. Hubbard formó parte del segundo junto a Eric Dolphy, Charlie Haden y Ed Blackwell. En el otro sonó el mismo Ornette con Don Cherry, Scott LaFaro y Billy Higgins.

El resultado fue un material que marcó los pasos de los monstruos que seguirían con la batuta del free jazz. En efecto, cinco años después Coltrane se embarcaría en la marea de la intensidad. Para ello, juntó a varios músicos y sí, uno de ellos fue Freddie.

Pharoah Sanders, Archie Shepp, Dewey Johnson, John Tchicai, Marion Brown, Art Davis, Jimmy Garrison, McCoy Taylor y Elvin Jones fueron los que acompañaron a Trane y Hubbard en el disco que, según Brown, podía “calentar un departamento en pleno invierno”.

Si bien estar en sólo uno de cualquiera de los álbumes puede ser más que importante como para destacar la década (incluso, toda la vida), el trompetista tiene mucho más para sumar en esos 10 años.

En 1960 tuvo la posibilidad de grabar su primer disco para el sello Blue Note, al que denominó “Open Sesamo”. Con él estuvieron McCoy Taylor (piano), Sam Jones (bajo), Clifford Jarvis (batería) y Tina Brooks (saxo).

Un año después, se dio el gusto de participar junto a Oliver Nelson en “Blues And The Abstract Truth” (donde registró la ya clásica “Stolen Moments”) y de formar parte de una de las agrupaciones que dieron el puntapié inicial del hard bop: la Jazz Messengers de Art Blakey.

Luego, separado de Blakey en 1964, estuvo primero en la grabación de “Out To Lunch” de Dolphy (Blue Note – 1964) y después en “Maiden Voyage” de Herbie Hancock (Blue Note – 1965), hasta que pasó a trabajar junto a la orquesta de Max Roach.

Sus últimos trabajos destacados de la década fueron Backslash (1966) y High Blues Pressure (1967) para el sello Atlantic, con los que consiguió que la crítica lo aclamara. Sobre todo, por su recordada composición “Little Sunflower”, incluida en el primer material.

Llegaron posteriormente otros caminos, como las grabaciones para Columbia Rercords y para CTI, o su participación en VSOP de Hancock. Tras eso, siguieron otros grandes sellos como Pablo, Prestige y Enja. Pero nada se pudo comparar con esa década dorada. Su 1960.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com