Etiqueta: billie holiday (Página 2 de 3)

El jazz de Woody Allen

El director estadounidense Woody Allen es un amante del jazz. Tanto, que casi no pasa ni una sola película en la que sume alguna canción interpretada por los grandes músicos del género sincopado.

Desde “Blue Jasmine” hasta “Radio Days”, pasando por otros films como “Midnight in Paris”, “Hannah and her sisters”, “Annie Hall”, “The Purple Rose of Cairo” y “Melinda & Melinda”, en todas se puede hallar un poco de Duke Ellington, Louis Armstrong o Billie Holiday.

Tanta es la afición del director que hubo quien se animó a hacer una compilación que derivó en una serie de discos donde se juntan unos cuarenta temas de jazz que figuraron como parte de la banda sonora de alguna de sus películas.

Seguir leyendo

Navidades tristes para el jazz

Buddy DeFrancoEl pasado 24 de diciembre, a sólo unas horas de la llegada de la Navidad, falleció el clarinetista de jazz Buddy DeFranco en Panama City (Florida – Estados Unidos), conocido por sus aportes en las bandas de Count Basie y Glenn Miller.

Si bien nació en New Jersey (el 17 de febrero de 1923), el músico estadounidense comenzó su vínculo con el instrumento que lo llevaría a la fama en Philadelphia a la temprana edad de 9 años y a los 14 ya había sido acreedor del máximo galardón en el Tommy Dorsey Swing.

El salto a la fama llegó luego de su aparición en el Saturday Night Swing Club -donde compartió protagonismo junto a un baterista jovencito llamado Gene Krupa-, ya que fue descubierto por Jonnhy “Scat” Davis y emprendió una gira con él en 1939.

Seguir leyendo

Irving Berlin, el sueño americano hecho realidad

Irving BerlinIrving Berlin fue uno de los mejores sinónimos que existieron del “sueño americano”. Un inmigrante que llegó de Rusia y que, tras pasar una niñez cargada de faltantes, supo terminar su vida llena de logros y reconocimientos.

Tenía apenas cinco años cuando desembarcó, en 1893, junto a su familia en los Estados Unidos. Como muchos inmigrantes, se asentó en el Lower East Side de la ciudad de Nueva York.

Había abandonado su Siberia natal por la hostilidad contra los judíos que reinaba en la época del zar Nicolás II. Algo que harían otras personas que también el tiempo los terminó ubicando en un lugar de grandeza, como George Gershwin y Al Jonson (entre otros).

Seguir leyendo

La libertad del jazz

Ignacio Hurban y Estela de CarlottoDesde hace muchos años, el jazz está asociado a la idea de libertad. Y si bien se relaciona esa idea a un solo de saxofón, piano, contrabajo, batería, trompeta o guitarra, también hay que recordar que esta música sirvió para denunciar actos atroces.

Por caso, mientras los árboles del Sur de Estados Unidos se llenaban de “frutos amargos”, la desgarradora voz de Billie Holiday mostraba la herida abierta que existía en el país del “sueño americano”.

El odio y la discriminación se hacían palpables también a la hora de subir a un escenario. Nada de músicos afroamericanos junto a los blancos. Algo imposible de concebir en estos días, pero que era moneda corriente en los viejos años ‘20.

Casi dos décadas después, con el swing convertido en el movimiento musical más popular de Norteamérica, Fletcher Henderson se unía a la big band de Benny Goodman y se convertía en uno de los primeros músicos de color que integraban una banda de blancos. Las barreras de las razas se rompían y le daban inicio a una libertad mayor.

Los años transcurrieron y otros músicos supieron utilizar el jazz como método de protesta. El recientemente fallecido Charlie Haden le puso sonido a las protestas contra la Guerra de Vietnam y a las balas que mataban en España.

La opresión que nacía en las Américas, de la mano de sangrientas dictaduras militares, también fueron combatidas desde las manos del contrabajista, junto a las manos y bocas y aire y piernas y corazón de los músicos de la Liberation Music Orquestra.

Hoy, alejado en el tiempo y en el otro lado del mapa, una historia vuelve a recordar que el jazz se creó para liberalizar. Para romper no sólo con las opresiones que existen en la realidad de la calle, sino también para luchar contra los secretos del alma.

El piano, ese instrumento que eligió Ignacio Hurban, sirvió para canalizar muchos años (36 largos años) de misterios. De una vida que tenía cotidianeidad, pero a la que le faltaba sus orígenes.

Y casi como una burla del destino, el jazz fue la música que prefirió tocar por sobre otros géneros musicales. Tal vez por casualidad. O porque quizás necesitaba liberar su alma porque siempre faltaba algo más. La ausencia del abrazo con sus raíces, esa que le cercenó una dictadura militar absurda.

Tocar por la felicidad de encontrar a un nieto más. Darle a las teclas de marfil para celebrar una reunión que nunca tuvo que esperar tanto para llegar. Saber que la “Música por la Identidad” servía para unir los lazos que algunos quisieron hacer desaparecer para siempre.

Desde el martes, podrá sentarse al piano para celebrar otro reencuentro, aunque esta vez será con el de su pasado. Y podrá recibir los cálidos brazos de su abuela Estela para sentirse, esta vez para siempre, libre.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

Chu Berry, un tenor versátil

chu berryLester Young y Coleman Hawkins fueron sinónimos del saxo tener. Cada uno a su manera, con diferencias marcadas en su sonoridad, supieron hacerse un camino dentro del jazz y dejaron su legado.

La década del ’30 los encontró como dos referentes. Suave uno, rápido y furioso el otro. Y en el medio, un joven nacido en Virginia del Oeste (Estados Unidos) entró en escena y mostró que podía existir una alternativa.

Inspirado por lo que hacía su hermana en el piano (era música de jazz), el pequeño Leon “Chu” Berry inició su carrera con el saxofón alto. Sin embargo, escuchó a Hawkins y supo que el tenor sería su instrumento.

Arrancó con la banda de la secundaria y también tocó durante su estadía en la universidad West Virginia State College, donde también se destacó como un gran deportista. Su imponente porte lo convertía en un prominente jugador de fútbol americano. Pero el jazz fue más fuerte.

Su inclinación hacia la sonoridad de Coleman hizo que, cuando éste estuvo de gira por Europa, fuera uno de los músicos más requeridos en los locales donde querían escuchar un tenor de la talla de Hawkins.

Con apenas 19 años ya formaba parte de la orquesta de Sammy Steward, donde permaneció entre 1929 y 1930. Luego viajó a Nueva York, donde formó parte de la The Chocolate Dandies de Benny Carter. Fue allí donde hizo sus primeras grabaciones.

Mudó su forma de tocar a la formación de Teddy Hill en 1933 y sólo dos años después estaba en la de Fletcher Henderson. Su velocidad y agilidad a la hora de tocar hizo que Roy Eldridge sonara aburrido en “Jangled Nerves”.

El público comenzó a valorar lo que hacía este saxofonista. Y tuvo su merecido premio en 1937, cuando los lectores de la prestigiosa revista Down Beat lo eligieron como el mejor tenorista de todos.

Eso le valió como boleto para pasar a la orquesta del director y cantante Cab Calloway. Por esa banda pasarían también otro de los músicos que se convirtieron en gigantes de la escena del jazz: Dizzy Gillespie.

Las grandes formaciones fueron parte de su historia musical, pero también participó de pequeñas agrupaciones y tocó con innumerables músicos de la talla de Billie Holiday, Lionel Hampton, Bessie Smith y Teddy Wilson.

La muerte se presentó muy temprano y de manera trágica el 30 de octubre de 1941. Un accidente automovilístico dejó al jazz sin uno de los tenores más versátiles y con más proyección. Sobreviven aún sus discos junto a Cab Calloway, Fletcher Henderson y Benny Carter.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

« Entradas anteriores Entradas siguientes »