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Baile con mucho swing, en la última jornada del Festival Buenos Aires Jazz.16

La Glorieta de Barrancas de Belgrano está acostumbrada al baile y a la música. Desde hace tiempo recibe a quienes disfrutan del tango y acuden, religiosamente, cada lunes a las 20.30 horas para milonguear. Sin embargo, esta vez la matiné se vistió de jazz y los bailarines se movieron al ritmo del swing que impuso Marina Quiroga y sus Héroes del Swing.
Las clases de baile fueron una de las novedades que incluyó el “Festival Internacional Buenos Aires Jazz.16” y estuvieron presentes en otras sedes: en el Resurgimiento (con Biggeri Bros Swing Dance), en el Carlos Gardel (con Swing Out Studio) y en el Julián Centeno (con Swing City).
Al respecto, el director artístico del evento, Adrián Iaies, aseguró a Animales del Jazz que la idea era seguir sumando y por eso fue que incorporaron las clases de baile en esta edición. “Así como el Festival tiene una jam, tiene conciertos, un ciclo de cine, clases y un montón de actividades que son aledañas al género, el baile está como la más pura esencia del inicio del jazz”, señaló. Y añadió: “Las orquestas tocaban para que la gente escuche y baile. La gente bailaba con Duke Ellington, Count Basie, Artie Shaw, Benny Goodman, Glenn Miller; están en el más puro espíritu del asunto”.
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Artie Shaw, un músico que abandonó el jazz en su mejor momento

El caso de Artie Shaw fue verdaderamente curioso. Era uno de los artistas que descollaba en la “Era del Swing” y, sin embargo, decidió ponerle fin a su carrera musical cuando estaba en la cresta de la ola.

Nació en “cuna de oro” bajo el nombre de Arthur Jacob Arshawsky en Nueva York. En 1929 inició su camino musical en la agrupación de Paul Whiteman y apenas unos años después ya estaba al mando de su propia banda.

Al igual que Benny Goodman, Shaw no sólo tocó el clarinete y estuvo al mando de su propia orquesta durante los años 30, sino que también fue uno de los primeros en incorporar músicos negros en sus agrupaciones.

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Una voz centenaria

Photo of Billie HOLIDAYHace exactamente cien años, la ciudad de Philadelphia (Pennsylvania – Estados Unidos) veía nacer a quien se convertiría en una de las grandes cantantes que tuvo el jazz en toda su Historia: Billie Holiday.

Si bien tuvo una voz envidiable, el sentimiento y la interpretación que hacía de cada letra y de cada canción fue un elemento distintivo que la llevó a encumbrarse en lo más alto del género sincopado en la década del ’30.

Sin dudas sus primeros años fueron los que marcaron a fuego ese sufrimiento que se impregnaría a la hora de subir a un escenario. Fruto de una relación temprana entre Clarence Holiday (de sólo 15 años) y Sadie Fagan (13 años), conoció la miseria y el abandono desde pequeña.

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El jazz de Woody Allen

El director estadounidense Woody Allen es un amante del jazz. Tanto, que casi no pasa ni una sola película en la que sume alguna canción interpretada por los grandes músicos del género sincopado.

Desde “Blue Jasmine” hasta “Radio Days”, pasando por otros films como “Midnight in Paris”, “Hannah and her sisters”, “Annie Hall”, “The Purple Rose of Cairo” y “Melinda & Melinda”, en todas se puede hallar un poco de Duke Ellington, Louis Armstrong o Billie Holiday.

Tanta es la afición del director que hubo quien se animó a hacer una compilación que derivó en una serie de discos donde se juntan unos cuarenta temas de jazz que figuraron como parte de la banda sonora de alguna de sus películas.

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Chick Webb: el ganador de todas las batallas

SavoyKing1Era la década del ’30 y reinaba el swing.

En el mundo del jazz dominaban la escena las big band y sobresalían los nombres de Duke Ellington, Benny Goodman, Fletcher Henderson, Glenn Miller, Artie Shaw, Earl Hines… y, por supuesto, Chick Webb.

Este músico fue uno de los primeros bateristas en estar al mando de su propia banda, algo que con el tiempo repetirían otros como Gene Krupa. Pero, claro está, no sobresalió por eso sino por su forma de tocar.

Y no sólo eso: sino que fue además un gran batallador, no sólo en la vida, sino también arriba del escenario.

Webb nació en Baltimore (Estados Unidos) el 10 de febrero de 1909 y su infancia se caracterizó por las enfermedades que impidieron un desarrollo corporal normal. No obstante, su pequeño cuerpo no le impidió avanzar en la música.

Instalado en Nueva York, se hizo escuchar y su nombre sonó tanto como los bombos, platillos y redoblantes de su batería. Tanto retumbó que en 1927 consiguió ser el líder de la banda que sonaba en el Savoy Ballroom, el mítico salón de baile del Harlem.

Allí, fue partícipe de los famosos enfrentamientos de bandas. Algo que le encantaba por el simple hecho de ser imbatible. Lo sabe bien Goodman, quien fue abatido arriba del escenario pese a que su formación era mayor en número que la de Webb.

Krupa, que por aquel momento formaba parte de la orquesta del clarinetista, admitió luego de aquella batalla: “Jamás fui vencido por un músico mejor”.

Grandes músicos pasaron por la agrupación de Chick, tales como Mario Bauzá (que en los años ’30 le puso un poco de Cuba al jazz), Louis Jordan (el saxofonista, cantante y director que sobresalió con él y luego comenzó su carrera como solista) o Garvin Bushell (uno de los primeros especialistas en fagot del género).

Y si de figuras se trata, es imposible olvidar mencionar a Ella Fitzgerald. Es que fue Webb quien, en 1934, la incluyó de jovencita en su banda, apenas un tiempo después de haber obtenido el premio en el Apollo Theater.

La cantante se convirtió rápidamente en la principal atracción de la formación del baterista y juntos lograron posicionar canciones como “A Tisket A Tasket” en lo más alto de los ratings norteamericanos.

Pero la salud de Chick era débil. Y su participación en la orquesta comenzó a hacerse más espaciada, hasta que debió dejar de tocar a fines de 1938. Apenas unos meses después, más precisamente el 16 de junio de 1939, le dijo adiós al mundo en su ciudad natal.

Dejó tras de sí un gran repertorio, sus batallas ganadas y una banda que fue dirigida los años siguientes por Fitzgerald, quién se convertiría con el tiempo en una de las voces más famosas del jazz. Aunque esa es otra historia.

Gonzalo Chicote
animalesdeljazz@hotmail.com

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